Las tensiones entre Estados Unidos e Irán han otorgado mayor importancia a las rutas de transporte alternativas a través del mar Rojo.
Arabia Saudí está transportando su crudo a través del oleoducto Este-Oeste, lo que le permite mantener los envíos a los mercados mundiales evitando por completo el estrecho de Ormuz.
Durante los meses de abril y mayo, los envíos de carga saudí desde su costa del Golfo cayeron de 47,5 millones de toneladas en 2025 a tan solo 6,3 millones de toneladas, según datos de la plataforma PortWatch del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En ese mismo periodo, las exportaciones a través del mar Rojo aumentaron de 29,6 millones a 54,8 millones de toneladas. Esos 25,2 millones de toneladas adicionales compensaron aproximadamente el 61 por ciento del volumen perdido en la zona del golfo Pérsico.
Y mientras Arabia Saudí trabaja para eliminar los cuellos de botella en su sistema Este-Oeste, su vecino oriental, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), estudia la posibilidad de añadir capacidad paralela a su oleoducto de crudo de Abu Dabi (ADCOP), que transporta crudo desde Habshan, en Abu Dabi, hasta Fuyaira, en el golfo de Omán, fuera del estrecho de Ormuz. Sin embargo, los puertos de Fuyaira y Jor Fakkan están tan cerca de Irán que pueden ser atacados por drones y misiles.
El tráfico en la costa de los EAU en el golfo Pérsico cayó a 12 millones de toneladas durante los meses de abril y mayo, frente a los 68,5 millones de toneladas registrados en el mismo periodo de 2025, según PortWatch (FMI). Y a través de otros puertos alternativos de los EAU también disminuyó, de 13,7 millones de toneladas a 6,3 millones.
Fuyaira no puede sustituir rápidamente el enorme volumen de operaciones de las principales instalaciones del golfo Pérsico, y el riesgo de guerra es, como mínimo, igual de importante. Una ruta alternativa resulta de poca utilidad si los armadores y las aseguradoras consideran que su destino es casi tan peligroso como el propio estrecho de Ormuz.
Los gobiernos y los expertos del sector también están debatiendo alternativas de mayor envergadura.
El economista Hassan Mansour declaró a DW que entre las propuestas figuran nuevos oleoductos que conecten Irak con Omán y Jordania, así como rutas marítimas más largas que rodeen todo el continente africano, pasando por el Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica. Sin embargo, estos proyectos serían muy costosos y su construcción llevaría años.
Asimismo, destacó que desviar los barcos para que rodeen el Cabo de Buena Esperanza puede incrementar los costes de transporte en cientos de miles de dólares por cada travesía.
"En resumen, estos proyectos no pueden solucionar el problema inmediato del mercado petrolero", afirmó Mansour. Además, la ruta del mar Rojo también presenta sus propias vulnerabilidades en materia de seguridad por los ataques de los hutíes.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, argumentó que la región necesita "rutas alternativas en lugar de pasar por los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb para garantizar el flujo de petróleo".
Según The Times of Israel, Netanyahu afirmó que esto podría lograrse mediante "oleoductos y gasoductos que atraviesen la península arábiga hacia el oeste, hasta Israel y sus puertos mediterráneos".
Netanyahu declaró que dicha red eliminaría "para siempre los puntos críticos" e insistió en que esta visión "es definitivamente posible".
Rahman Ghahremanpour, analista político radicado en Teherán, señaló que los esfuerzos por eludir el estrecho de Ormuz no son nuevos.
"Estos oleoductos pueden reducir la dependencia del estrecho de Ormuz, pero son vulnerables por sí mismos en tiempos de guerra", explicó a DW,
Ghahremanpour afirmó que el problema es más grave para Catar, Kuwait y Baréin. "A diferencia de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, no cuentan con costas fuera del golfo Pérsico. Cualquier ruta alternativa requeriría la cooperación de otros países, lo que podría implicar a Irak, Siria, Jordania o Israel".
En consecuencia, señaló Ghahremanpour, seguirán dependiendo de Ormuz a corto plazo.
Y es que antes del conflicto, por el estrecho de Ormuz transitaban diariamente unos 20 millones de barriles de petróleo y productos petrolíferos. "Si Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz durante demasiado tiempo, podría desvanecerse la percepción de que la interrupción es temporal, y formarse una coalición internacional mucho más amplia contra Teherán", señaló.
"El objetivo de Irán es evitar que se materialice tal coalición", zanjó Ghahremanpour.
Fuente: Deutsche Welle

