Los avances de los hutíes en Yemen están modificando el equilibrio dentro del llamado "Eje de la Resistencia", la red de organizaciones apoyadas por Irán que incluye también a Hezbolá en el Líbano, Hamás en Gaza y milicias chiitas de Irak.
A pesar de que los hutíes se habían mantenido relativamente al margen de la guerra entre EE. UU. e Irán, han atacado objetivos relacionados con ambos países.
Su última campaña militar ha ampliado el control hutí sobre la costa yemenita y varias islas del mar Rojo. Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), esto "crea las condiciones para establecer (…) una masa de agua controlada por el Eje de la Resistencia como parte de [un] esfuerzo por imponer el control sobre las exportaciones regionales de petróleo". Irán y Estados Unidos ya se disputan el control del estrecho de Ormuz, otra vía estratégica para el petróleo y el comercio.
En Irán, periódicos partidarios de la línea dura han celebrado los avances de los hutíes, y entre seguidores del Gobierno iraní se han escuchado asimismo consignas de apoyo a Yemen.
Ese entusiasmo se limitaba antes sobre todo a Hezbolá. Pero su brazo armado, debilitado por los ataques del Ejército de Israel y la pérdida de su base en Siria, resulta hoy menos intimidante.
Los hutíes, por su parte, parecen lograr cosas que Hezbolá no consiguió, como derribar esta semana un caza saudí F-15 con un misil que, según el propio grupo, había modificado. Hezbolá ha derribado grandes drones israelíes y atacado aviones de combate, pero nunca alcanzó uno.
¿Podrían los hutíes estar ocupando el lugar de Hezbolá como la fuerza potencialmente más importante —y posiblemente aún más peligrosa— del "Eje de la Resistencia"? Los hutíes no han tenido que combatir contra Israel; se encuentran demasiado lejos geográficamente.
Para Farea al-Muslimi, investigador especializado en Yemen del centro británico Chatham House, el valor estratégico de los hutíes ha aumentado. "Se han vuelto más valiosos de lo que Hezbolá podría llegar a ser", afirma. "Por supuesto, Hezbolá tenía décadas de experiencia y fue quien desarrolló las capacidades de los hutíes durante años. Pero los hutíes ya lo han superado", dijo a DW.
Andreas Krieg, profesor de la School of Security Studies del King's College de Londres, coincide en que los hutíes "desempeñan cada vez más una función estratégica para Irán similar a la de Hezbolá y, en ciertos aspectos, más útil".
"Hezbolá proporcionaba a Teherán capacidad de disuasión frente a Israel desde Líbano. Los hutíes dan a Irán capacidad de presión sobre Arabia Saudita, Israel y el transporte marítimo mundial", señaló a DW. "Así que creo que su importancia estratégica para Teherán ha aumentado considerablemente a medida que Hezbolá se ha visto sometido a una presión mucho mayor".
Al-Muslimi recuerda que dirigentes hutíes como su actual líder, Abdul Malik al-Houthi, admiraban al líder de Hezbolá Hasan Nasrallah, abatido por Israel en 2024 y considerado un héroe por el papel de su organización en la retirada israelí del Líbano en 2000. "Se puede ver cómo incluso intenta imitar a Nasrallah en sus discursos", afirma Al-Muslimi, cofundador del Centro de Estudios Estratégicos de Saná. "Ahora, Abdul Malik al-Houthi tiene más capacidad de influencia de la que Nasrallah tuvo jamás".
Nasrallah fue considerado en su momento una especie de coordinador del "Eje de la Resistencia", que servía de vínculo entre sus distintas facciones. Al-Muslimi cree que Al-Houthi podría estar asumiendo ahora esa función y señala que un reciente ataque contra oleoductos saudíes fue ejecutado por miembros iraquíes del eje.
Para Krieg, la principal diferencia con Hezbolá es precisamente la autonomía de los hutíes. "Los hutíes (…) tienen su propio liderazgo, ideología, base social interna y proyecto territorial", explica. "Teherán puede proporcionarles medios, armarlos y beneficiarse de sus acciones, pero no necesariamente puede activarlos y desactivarlos a voluntad".
Para otros observadores, en el pasado, los hutíes siguieron adelante con algunos planes militares pese a las objeciones de Irán, que además niega estar involucrado en la actual campaña.
Al-Muslimi considera, no obstante, que en los últimos dos años se han acercado mucho más a Teherán. Existen frecuentes informaciones sobre el envío de armamento sofisticado iraní a los hutíes. En julio, fuentes iraníes dijeron a Reuters que los dirigentes de Teherán habían discutido con los hutíes un posible cierre del estrecho de Bab el-Mandeb.
Allison Minor, exenviada especial adjunta de Estados Unidos para Yemen, escribió en la revista Foreign Affairs: "Aunque los dirigentes hutíes presentan sus acciones en términos locales, su alineamiento con Teherán parece haberse estrechado".
En lo que sí existe consenso es en la dificultad para contenerlos. Las anteriores campañas militares de Arabia Saudita, Estados Unidos y otros países fracasaron. Las sanciones y la presión económica tampoco suelen surtir efecto porque los hutíes no operan dentro del sistema financiero internacional.
Al-Muslimi describe su estrategia como un enfoque "de suma cero": cobran impuestos, pero no pagan salarios ni ofrecen servicios públicos; los recursos se destinan a combatir. Es una diferencia importante respecto de Hezbolá, que también posee un brazo político, presta servicios sociales y debe equilibrar sus relaciones con otros grupos del Líbano.
Los hutíes carecen de esas limitaciones. "No les importa si los israelíes bombardean el aeropuerto o si Estados Unidos bombardea un hospital", afirma Al-Muslimi. "En realidad, eso les viene muy bien, porque toda su ideología gira en torno al martirio y el sacrificio".
Eso podría hacerlos más peligrosos que Hezbolá, particularmente para los civiles yemeníes. "Son una gran amenaza internacional", concluye Al-Muslimi, al mismo tiempo que "son la mayor amenaza que ha existido para la idea de una república y de la ciudadanía en la historia de Yemen".
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Fuente: Deutsche Welle

