Más de medio año tras el inicio de la guerra con Irán, el conflicto se ha extendido a dos rutas marítimas de importancia estratégica. Además del estrecho de Ormuz, por donde se transporta aproximadamente el 20 por ciento del petróleo crudo y el gas natural licuado (GNL) del mundo, una segunda ruta clave para el comercio de energía se encuentra ahora bajo presión: el mar Rojo.
Los hutíes, respaldados por Irán, han intensificado sus ataques contra Arabia Saudita, centrándose cada vez más en la infraestructura energética y las rutas de exportación a través del mar Rojo.
Según el New York Times, el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman habría llamado el domingo (20.9.2026) al presidente estadounidense, Donald Trump, para solicitar con urgencia su intervención.
Además, el canal de televisión Fox News informó el domingo que Trump declaró que los hutíes se habían comprometido a no atacar objetivos estadounidenses, y el portal de noticias estadounidense Axios también informó que Trump ya había rechazado una solicitud saudí para atacar a los hutíes la semana pasada.
En el contexto de los altos precios de la gasolina y el diésel, y en vistas de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos, Trump intenta alcanzar sus objetivos declarados en la guerra contra Irán.
"El presidente Trump quiere poner fin a la guerra contra Irán desde una posición que le permita afirmar que las capacidades nucleares y militares de Irán se han debilitado significativamente, que se ha restablecido la libertad de navegación y que Teherán se ha visto obligado a volver a la mesa de negociaciones", dice a DW la experta en Irán Fatemeh Aman, quien ha trabajado para organizaciones como el Middle East Institute, el Atlantic Council, RFE/RL y Voice of America.
Sin embargo, sigue habiendo una brecha entre la presión militar y una solución política. Y aunque Estados Unidos ha impuesto importantes costos militares y económicos a Irán, y ha avanzado en el debilitamiento de las capacidades militares del país, no se ha logrado ni una capitulación de Teherán ni un acuerdo duradero.
Este miércoles (23.9.2026), Trump se reunirá con el presidente chino Xi Jinping en Washington. China es, con diferencia, el mayor comprador de petróleo iraní y un importante socio político de Teherán. Es probable que Washington aborde el tema, en particular, en lo que respecta a la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz.
Trump ha manifestado, además, su disposición a reunirse con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, quien viajará a Nueva York para la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como a consultar a representantes de varios Estados del Golfo, según el medio Axios.
La semana pasada se canceló una reunión prevista entre Irán, los Estados del Golfo e Irak, quizá por los recientes ataques de los hutíes contra Arabia Saudita.
"A primera vista, parece haber pocos puntos en común entre Irán y los Estados del Golfo", afirma a DW Farzan Sabet, experto en Oriente Medio del Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra. "Pero tras bambalinas, existe al menos un interés compartido en evitar una mayor escalada militar", asegura.
Los Estados del Golfo han reconocido que difícilmente pueden ganar una confrontación militar directa con Irán y, por eso, apuestan por una distensión pragmática de las tensiones con Teherán. Sin embargo, las exigencias de Irán de un mayor control sobre el estrecho de Ormuz son demasiado extremas desde la perspectiva de su vecinos.
Además, la guerra en Yemen limita las posibilidades de un acercamiento. Arabia Saudita no hará concesiones mientras siga bajo la presión de los ataques de los hutíes, aliados de Irán.
Una coalición hostil del Golfo, respaldada por Estados Unidos, sería estratégicamente costosa para Teherán, afirma Aman. Por lo tanto, Irán podría adoptar una estrategia doble: resistir una estructura de contención liderada por Washington y, al mismo tiempo, ofrecer a los Estados del Golfo un modelo alternativo de seguridad regional, basado en el compromiso y el diálogo.
Según el funcionario de seguridad iraní Mohsen Resai, Teherán exige que Estados Unidos ponga fin a los combates en todos los frentes, la liberación de los activos iraníes congelados y el levantamiento del bloqueo naval. Según informes, las conversaciones con Qatar y Omán continúan.
Aún no está claro si estos canales diplomáticos podrán poner fin a la guerra, pues Washington, Teherán y los Estados del Golfo siguen persiguiendo objetivos diferentes.
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Fuente: Deutsche Welle

