Tras las nuevas declaraciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, este jueves (23.07.2026) por la mañana, sigue sin estar claro si seguirá adelante un nuevo y polémico acuerdo con Arabia Saudita, que permite a la autocracia de Oriente Medio establecer un programa nuclear civil.
Trump afirmó que el acuerdo solo podría seguir adelante si Arabia Saudita normalizara sus relaciones diplomáticas con Israel. Recientemente, el Gobierno saudí ha declarado en repetidas ocasiones que solo lo haría si los israelíes dieran pasos concretos hacia el establecimiento de un Estado palestino. Con el actual Gobierno israelí, es poco probable que eso suceda.
El acuerdo también debe ser sometido a votación en el Congreso de los Estados Unidos y ya ha suscitado reacciones negativas. Sus detractores afirman que podría desencadenar una carrera armamentística nuclear en el Medio Oriente.
El acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita también tiene implicaciones regionales, sobre todo porque parece haberse formulado de una manera mucho menos rigurosa que acuerdos similares.
Es probable que el acuerdo menos estricto que Estados Unidos ha firmado con Arabia Saudí moleste a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), que a menudo compiten con los saudíes por la influencia geopolítica.
Los EAU ya cuentan con una central nuclear, Barakah, fruto de los acuerdos alcanzados con los estadounidenses en 2009.
Al igual que ocurre con casi todos los 26 acuerdos de cooperación nuclear que mantiene EE. UU., el acuerdo de los EAU también incluía lo que se conoce como un "protocolo adicional" firmado con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Esto significa que el OIEA puede inspeccionar exhaustivamente todas las instalaciones nucleares. Los EAU acordaron renunciar al enriquecimiento de uranio.
El acuerdo con Arabia Saudita, sin embargo, es exclusivamente bilateral ―es decir, solo entre EE. UU. y el reino saudí, sin incluir al OIEA― y es posible que, con el tiempo, se permita a los saudíes enriquecer su propio uranio.
En el caso de los EAU, la energía nuclear siempre tuvo más que ver con el prestigio de ser la primera nación árabe en desarrollarla que con ambiciones militares, según explicó Nour Eid a DW a principios de este año. Eid es una investigadora independiente afincada en París, que ha publicado artículos sobre las ambiciones nucleares en Oriente Medio para varios centros de estudios.
Sin embargo, Eid señaló que también hay una cláusula en el acuerdo de los EAU que estipula que "si un país de la región o vecino tiene un acuerdo más flexible, se reservan el derecho a renegociar sus condiciones".
El acuerdo nuclear entre Arabia Saudita y EE. UU. también preocupará a los israelíes, sobre todo si conduce al desarrollo de una bomba nuclear en el Estado del Golfo. Eso convertiría a Arabia Saudita en el único otro país de Oriente Medio en poseerla.
Israel nunca ha confirmado que posea armas nucleares, pero se da por sentado que las tiene, probablemente en torno a 90 ojivas, además de sistemas de lanzamiento.
Los políticos israelíes consideran que el acuerdo con Arabia Saudí supone una amenaza y afirman que se han ignorado sus deseos. "Todo programa nuclear militar comienza con uno civil", advirtió el exministro de Defensa israelí Avigdor Lieberman.
Existen varias razones posibles por las que EE. UU. ha propuesto este acuerdo. La investigadora Eid señaló que podría tener que ver con la competencia de EE. UU. con China y Rusia, los principales proveedores nucleares del mundo.
Según explicó, los chinos y los rusos han presentado ofertas para construir centrales nucleares en Arabia Saudita, y estas suelen ir acompañadas de menos condiciones. Trump también había prometido anteriormente revitalizar el sector nuclear estadounidense, y el acuerdo con Arabia Saudita tendrá un valor de miles de millones.
Además, hay que tener en cuenta el conflicto con Irán. La guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, que comenzó a finales de febrero, llevó a Irán a atacar a países del Golfo aliados de EE. UU. Esto ha tensado las relaciones estadounidenses con Arabia Saudita, que se encuentra atrapada entre las ambiciones hegemónicas de Israel e Irán.
Cuando se anunció el acuerdo, los observadores no tardaron en señalar la hipocresía inherente al mismo. La Administración Trump está ahora dispuesta a conceder a Arabia Saudita precisamente aquello por lo que está bombardeando a Irán, argumentaron diversos expertos.
Supone un duro golpe para los iraníes porque EE. UU., "su enemigo acérrimo…, está dando a su rival regional una ventaja inicial", afirmó Rosemary Kelanic, directora del programa sobre Medio Oriente del centro de estudios estadounidense Defense Priorities Foundation, en la plataforma de redes sociales X.
Por eso, argumentó, el acuerdo reduce las posibilidades de que el actual conflicto entre Irán y EE. UU. llegue rápidamente a su fin. "Irán, sin duda, confiará menos en EE. UU. y estará menos dispuesto a hacer concesiones", señaló Kelanic en redes. El acuerdo también hace más probable que los iraníes intenten militarizar su propio programa nuclear con mayor rapidez, agregó.
Otros observadores están de acuerdo y temen también el inicio de una carrera por el armamento nuclear en el Medio Oriente. Sin embargo, como señaló Eid a DW, es poco probable que nada de esto ocurra a corto plazo. Los saudíes tardarán entre 10 y 20 años en desarrollar energía nuclear, por no hablar de armas nucleares.
Fuente: Deutsche Welle

