Irán: la hora de los comerciantes en la sombra

Irán: la hora de los comerciantes en la sombra

Con las sanciones más duras impuestas hasta la fecha, Estados Unidos, bajo el mandato del presidente Donald Trump, intenta obligar a los dirigentes iraníes a ceder. Las medidas, denominadas sanciones del "Día D económico", pretenden lograr lo que la presión militar no ha conseguido desde febrero.

Además de las principales fuentes de ingresos y comercio de Irán, entre ellas, el petróleo, la banca, el oro, el transporte marítimo, el sector aéreo y determinados ámbitos tecnológicos, las autoridades estadounidenses están centrando cada vez más su atención en las criptomonedas.

Las monedas digitales, como el bitcoin, funcionan al margen del sistema bancario tradicional y de las redes financieras basadas en el dólar. Al parecer, Irán las utiliza para transferencias de dinero, operaciones comerciales y, cada vez más, para transacciones relacionadas con el petróleo.

Además, Irán parece estar estudiando las criptomonedas como una forma de garantizar los suministros de petróleo a través del estrecho de Ormuz. Según la agencia de noticias Fars, cercana a la Guardia Revolucionaria iraní, la propuesta en cuestión proviene de Babak Zanjani. Este multimillonario de 53 años salió de prisión el año pasado y sigue siendo una de las figuras más destacadas de una red que ha crecido a lo largo de décadas y que ha ayudado a Irán a eludir las sanciones internacionales.

Las personas que forman parte de estas redes cuentan con el apoyo y la protección de figuras influyentes dentro de la República Islámica. A cambio, se espera que ceden una parte de sus beneficios a poderosos valedores dentro del sistema.

"Entre estas personas, Babak Zanjani forma parte de una élite económica con ideas innovadoras. En el pasado, ha demostrado en repetidas ocasiones sus capacidades", afirma Behzad Ahmadinia, un periodista nacido en Irán y especializado en el sector del petróleo y la energía, afincado en Chipre.

"Parece que el régimen ha decidido superar las rivalidades internas y apoyarse en profesionales y expertos que pueden trabajar con mayor eficacia que otros y ocupar puestos importantes", evalúa.

Según los informes, Zanjani llegó a controlar un imperio empresarial de unas 60 empresas, entre las que se encontraban sociedades en Malasia, Tayikistán, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos. Muchas de estas empresas fueron posteriormente objeto de sanciones por parte de EE. UU. Se dice que, a través de su red, Zanjani vendió miles de millones de barriles de petróleo iraní en el mercado negro durante la presidencia de Mahmud Ahmadineyad y, al mismo tiempo, importó a Irán numerosas mercancías, entre ellas, aviones.

Sin embargo, en 2016, Zanjani se vio envuelto en las luchas de poder internas de Irán. Las autoridades le acusaron de no haber devuelto al Estado iraní unos 2.600 millones de dólares estadounidenses procedentes de los ingresos del petróleo. Tras un juicio muy mediático en uno de los mayores casos de corrupción del país, fue condenado a muerte. Durante años negó las acusaciones relacionadas con los fondos desaparecidos y negoció con las autoridades iraníes.

Según los informes, el ascenso de Zanjani comenzó hace unos 30 años, durante su servicio militar. Se dice que por aquel entonces trabajaba como chófer del gobernador del Banco Central de Irán. Este cargo le habría proporcionado acceso a círculos influyentes y a importantes contactos empresariales. A día de hoy sigue sin estar claro cuántos miles de millones de dólares circularon realmente a través de su red y sus empresas, ni cuánto de ello ganó personalmente.

Después de que EE. UU. volviera a incluir a Zanjani en su lista de sanciones en enero de 2026, amplió sus medidas en julio a una red más amplia de empresas y socios comerciales vinculados a él.

Sin embargo, la cuestión clave es si las recientes sanciones estadounidenses pueden realmente afectar a las redes que sustentan la economía sumergida de Irán. Estados Unidos ha advertido a numerosos países de que las empresas, los bancos y los actores del sector privado deben contar con sanciones si ayudan a Irán a eludir las restricciones.

Al mismo tiempo, Irán ha aprendido a lo largo de décadas a adaptarse a la presión económica y a encontrar nuevas formas de eludir las sanciones. Por lo tanto, queda por ver si las últimas medidas de Washington podrán debilitar realmente de forma significativa estas redes.

No obstante, el regreso de Babak Zanjani demuestra que Teherán parece volver a confiar en aquellos empresarios que ya ayudaron al país a sobrellevar la presión en fases anteriores de aislamiento económico.

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Fuente: Deutsche Welle

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