Eurocámara y Haití: más apoyo, pero mayor control

Eurocámara y Haití: más apoyo, pero mayor control

En el Parlamento Europeo, los escalofriantes datos sobre la violencia en Haití han sido el centro de un debate y una resolución consensuada entre casi todos los grupos políticos. ¿Por qué hablar de Haití en este momento geopolíticamente tan conflictivo?

“Vemos que la situación en Haití sigue empeorando y parece que la comunidad internacional le presta muy poca atención. Muchas personas están sufriendo, y entre ellas, de manera particularmente grave, niños, mujeres y niñas. En Haití hay violencia criminal, explotación sexual, trata de personas y reclutamiento por parte de grupos armados”, dice a DW Catarina Vieira, eurodiputada por Países Bajos y ponente de la resolución por parte de la bancada ecologista.

“Por eso es muy importante que otros países e instituciones, como laUnión Europea, den la voz de alarma y empiecen a hablar de soluciones concretas para detener lo que está ocurriendo”, subraya Catarina Vieira.

Basándose en datos de la ONU, las 5.519 muertes entre enero de 2025 y marzo de 2026, las 1578 víctimas de violencia sexual, los 1,4 millones de desplazados y el aumento en un 200 por ciento del reclutamiento de menores que constituyen un 50 por ciento de los miembros de las 26 bandas criminales que controlan Puerto Príncipe han llevado a la Eurocámara a pronunciarse a favor de aumentar el apoyo a Haití.

Tampoco la violencia sexual que afecta especialmente a mujeres y niñas ni la preocupación por los recortes de los fondos para la cooperación por parte de Estados Unidos están ausentes en esta resolución.

“El país está sumido en una grave crisis. Estados Unidos, como país vecino, ha sido históricamente uno de los principales responsables de proporcionar ayuda humanitaria. Sin embargo, como sabemos, USAID está recortando fondos en todo el mundo al mismo tiempo. Esto tiene repercusiones reales en la vida de personas reales. No podemos mirar hacia otro lado ante una decisión tan irresponsable”, subraya Catarina Vieira.

Como fuere, la mayoría de la Eurocámara ve con buenos ojos la sustitución de la Misión Multinacional de Apoyo a la Policía Haitiana (MMAS) por una Fuerza de Represión Antipandillas (FRG), con un aumento considerable de efectivos. Y se pronuncia a favor de mayor cooperación de la Unión Europea y sus Estados miembros. No obstante, se insiste en que hay que asegurar que esas fuerzas respeten derechos humanos y estén obligados a rendir cuentas por sus actos.

El texto consensuado en la Eurocámara no pasa por alto que, para que Haití recobre la institucionalidad, hay que cooperar tanto en su camino hacia retomar las riendas de su propio destino como en aumentar el apoyo a desmantelar el crimen transnacional y el tráfico de armas. Cabe resaltar que, a pesar de que existe embargo de armas a Haití, según datos de la ONU, en 2025 había en circulación unas 500.000 armas.

El Consejo de Seguridad impuso un embargo de armas en 2022; la UE lo incorporó en sus regulaciones el mismo año prohibiendo a sus miembros toda venta, suministro, transferencia o asistencia técnica relativa a armamento. Las armas, según la UNODC, provienen en su mayoría ilegalmente de Estados Unidos, ocultas en cargamentos comerciales o de ayuda humanitaria.

En ese contexto, en las propuestas de los diversos grupos políticos de la Eurocámara se urge tanto a las instituciones de Bruselas como a las de sus miembros que intensifiquen los esfuerzos para frenar tanto el tráfico ilícito de armas como los flujos financieros ilícitos a Haití.

“Es una situación muy complicada”, apunta Vieira. “En un país como Haití, donde las autoridades locales tienen muy poco control, donde hay escaso Estado de derecho y prácticamente ningún seguimiento de las normas, existen numerosos canales ilegales. Por eso siguen entrando armas en el país. Es muy difícil evitarlo cuando no hay estabilidad ni capacidad de control”, añade.

Cabe recordar que, en diciembre de 2025, la UE sumó a las sanciones impuestas a Haití por el Consejo de Seguridad en octubre de 2022, sanciones personalizadas a tres personas y una entidad haitianas. Éstas contemplan congelamiento de bienes, prohibición de transacciones financieras y de entrar a territorio comunitario.

Por otro lado, la cooperación europea no ha dejado de estar presente en la asolada isla caribeña; ésta, según información oficial, ha incluido ayuda humanitaria, apoyo en educación, preparación para las catástrofes y asistencia a la policía haitiana. Según información oficial, para el período 2021-2027 la cooperación europea prevé 261 millones de euros en cooperación para Haití.

Cabe diferenciar entre ayuda humanitaria y fondos de cooperación. La primera se da a cualquier país después de una catástrofe; los segundos, a países, como Haití, de bajos ingresos. Según datos europeos, en el período 2008-2013 se invirtieron en Haití 883 millones de euros; para el período 2014-2020, 420 millones de euros. Estos montos nutren la desconfianza y el escepticismo de quienes no apoyan el tono de esta resolución, también de los que ven en la ayuda internacional un paliativo, pero no una solución.

“Entiendo la frustración de aportar grandes cantidades de ayuda económica sin ver resultados positivos claros, pero, aun así, no podemos dejar de hacerlo. La mayoría de la población haitiana es menor de 40 años, muchos de los afectados ahora mismo son niños. No podemos renunciar a toda una generación”, defiende Catarina Vieira.

No obstante, “tenemos que asegurarnos de que la ayuda humanitaria y al desarrollo sea suficiente para la magnitud de la crisis, pero también de que se gestione y se controle de la mejor manera posible”, concluye, reconociendo que el tráfico de armas no es solo un problema de Haití.

Fuente: Deutsche Welle

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