La comparecencia del ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, tuvo lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU, una institución con 80 años de historia.
En su discurso de tres minutos de duración, Wadephul abordó la seguridad marítima, las consecuencias negativas de la guerra en Irán y, en particular, el cierre del estrecho de Ormuz. Actualmente, Alemania no es miembro del Consejo de Seguridad.
Johann Wadephul se ha propuesto que su país regrese al Consejo de Seguridad en 2027 y 2028. Alemania fue seis veces miembro no permanente, los más recientes en 2019 y 2020. Los miembros permanentes son Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido, quienes tienen derecho a veto sobre todas las decisiones del organismo.
En entrevista exclusiva con DW, el ministro expresó un cauto optimismo respecto a las posibilidades de que Alemania sea reelegida para el Consejo de Seguridad. “Diría que hay bastantes posibilidades, pero es una competencia y es una democracia. Así que podemos ganar, pero también podemos perder. Ambas cosas son posibles. Tenemos argumentos sólidos. Estamos comprometidos con el mundo. Estamos comprometidos con el sistema de la ONU”.
De los diez puestos no permanentes en el Consejo de Seguridad, se eligirán cinco en junio de 2026. Para ello, Alemania necesita dos tercios de los votos de los 193 Estados miembros de la ONU. La votación es secreta.
Esta vez es más complicado, ya que Alemania anunció su candidatura relativamente tarde. El grupo de Europa Occidental ya había acordado que Austria y Portugal fuesen los países candidatos. Esto significa que el apoyo a Alemania debe provenir de otra parte.
Wadephul, por su parte, confía en el grupo africano, el mayor bloque de votantes en las Naciones Unidas, con 54 Estados miembros. Ya se planificaron varias conversaciones bilaterales para la visita de 29 horas del ministro de Asuntos Exteriores a Nueva York.
Pero quizás la cita más importante en relación con la candidatura al Consejo de Seguridad sea la visita del político alemán con los representantes de la Unión Africana (UA). Allí, Wadephul recordó a sus anfitriones el papel de Alemania como uno de los países donantes más generosos del mundo.
“La idea es que hay que elegir un país con experiencia e interés en desarrollar una mayor comprensión hacia otros países y otros continentes”, comenta Wadephul a DW.
Otro factor que podría influir en la votación de junio es el apoyo de Alemania a la demanda de la Unión Africana de obtener dos puestos permanentes en el Consejo de Seguridad. En cualquier caso, algunos representantes de los países de la UA tienen la impresión de que la campaña de Alemania acabará teniendo éxito.
Aquí hay una pregunta que es clave: ¿vale la pena toda esta diplomacia en un momento en que parece imperar la ley de la selva?
“Por supuesto, estamos bajo presión”, admite Wadephul. “El sistema de la ONU está bajo presión”. Pero “creo que la diplomacia sigue siendo muy importante para que [la ley de la selva] no se imponga”.
Sin embargo, dadas las numerosas guerras, desde Ucrania hasta Sudán y Oriente Medio, muchos en las Naciones Unidas esperan que el orden, basado en normas de la posguerra, que representa la ONU, se recupere.
Y es evidente que Alemania trabaja discretamente para ser uno de los promotores de este posible resurgimiento y, de manera ideal, obteniendo un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad.
Fuente: Deutsche Welle

