Un dron en Leipzig, la guerra híbrida rusa y el partido AfD

Un dron en Leipzig, la guerra híbrida rusa y el partido AfD

El 4 de agosto de 2026, fue descubierto y desactivado, en la zona de seguridad del aeropuerto de Leipzig, entre aviones de carga ucranianos, un dron preparado con explosivos y un mecanismo de detonación. El de Leipzig es un aeródromo neurálgico para la ayuda militar a Ucrania.

Durante mucho tiempo, el Gobierno de Alemania dudó sobre si debía responsabilizar públicamente a Rusia. Finalmente, lo ha hecho. Ya a finales de agosto, el canciller alemán, Friedrich Merz, dijo que los autores de de los ataques híbridos "pagarán" por ello, sin mencionar a Rusia.

Pero el precio para Rusia es relativamente bajo: la Casa Rusa en Berlín será cerrada, ya que se sospecha que el instituto cultural sirve de cobertura para actividades de espionaje. También se procederá a clausurar el consulado general ruso en Bonn y se pretende endurecer las condiciones de entrada para los ciudadanos rusos. Además, Alemania también quiere actuar con mayor dureza contra la flota fantasma rusa.

Para el partido Los Verdes, las consecuencias son demasiado livianas. "El análisis del Gobierno alemán llega un poco tarde y las medidas me parecen insuficientes", dice a DW Sara Nanni, portavoz de los Verdes para política de seguridad. Según ella, Alemania debería, por ejemplo, actuar ya con mayor dureza contra la flota fantasma rusa. Ese sería el modo de "detener el flujo de dinero hacia la maquinaria bélica rusa".

También Roderich Kiesewetter, experto en seguridad del partido democristiano CDU, está descontento. En el diario Handelsblatt, Kiesewetter exige el suministro de misiles de crucero Taurus a Ucrania y la activación del artículo 4 del Tratado de la OTAN, que contempla consultas entre los aliados en caso de una amenaza externa. Además, ha exigido al Gobierno alemán que "abandone el camino políticamente cómodo de la apaciguación".

Una respuesta contundente, como la que exige Kiesewetter, podría aumentar el riesgo de una confrontación militar con Rusia, con una Rusia que niega rotundamente ser responsable del incidente de Leipzig.

Vladímir Putin ha calificado las medidas punitivas alemanas contra su país de "grave error" y habla de falsificación de pruebas. El Ministerio de Exteriores ruso ha anunciado contramedidas no especificadas.

Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia, ha ido mucho más lejos. Conocido por su postura beligerante, Medvédev ha amenazado en Telegram a Alemania: "Merecen un ataque directo contra todas las instalaciones alemanas de producción de tecnología militar" que trabajen para Ucrania, y "también contra algunos otros lugares de Berlín".

Una y otra vez se plantea la cuestión de si Alemania ya se encuentra en guerra con Rusia. El Gobierno alemán responde claramente que no: "No estamos en guerra, pero somos un objetivo diario de actos bélicos híbridos", declaró el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, el martes 1 de septiembre, después de responsabilizar a Rusia del atentado frustrado.

También el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, comentó en el programa Tagesschau que Alemania no está en guerra, pero sí es un "objetivo bélico" de Rusia.

Ya hace un año, en septiembre de 2025, Merz dijo, aunque sin mencionar a Rusia: "No estamos en guerra, pero tampoco estamos ya en paz". El contexto eran los crecientes ataques contra redes de datos, infraestructuras críticas y amenazas híbridas.

El experto en seguridad Sönke Marahrens, de la Universidad de Kiel, responde a la pregunta de manera más diferenciada: "No, Alemania no está en guerra en este momento. Nos enfrentamos a actividades híbridas de otros países, pero no estamos en guerra".

Marahrens explica a DW que, en los países occidentales, la cuestión de la guerra se encuentra fuertemente legalizada. Y en Alemania, según la Constitución, el Parlamento o Bundestag tendría que determinar que el país se encuentra en guerra, algo que solo se aplica después de un ataque físico. "Nada cumple en este momento con esta definición".

Sara Nanni, portavoz de los Verdes en el Bundestag para política de seguridad, teme, sin embargo, que Rusia continúe escalando. "Todavía no estamos en guerra con Rusia, pero Rusia parece estar preparando una guerra no solo contra Ucrania, sino contra toda Europa", dice Nanni a DW, que califica el incidente de Leipzig de "intento de acto terrorista".

Desde un punto de vista estrictamente jurídico, en Alemania no existe una declaración de guerra ni un conflicto armado reconocido. Tampoco se ha invocado el caso de defensa colectiva de la OTAN contemplado en el artículo 5; ni siquiera se han convocado consultas entre los miembros de la OTAN en virtud del artículo 4, que deben tener lugar antes de declarar un caso de defensa colectiva.

La situación es diferente en el caso de una guerra híbrida, que no está definida con precisión. Numerosos expertos en seguridad sostienen que Rusia ya está librando una guerra híbrida de este tipo contra los países occidentales. Se refieren a ataques contra infraestructuras, ciberataques, desinformación o el espionaje clásico. La Fundación Konrad Adenauer habla explícitamente, después del incidente de Leipzig, de una guerra híbrida rusa contra Alemania.

El domingo 6 de septiembre de 2026 se celebran elecciones regionales en Sajonia-Anhalt. Se consideran los comicios más importantes en Alemania desde hace décadas, ya que el partido AfD, considerado por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución como de extrema derecha en ese estado federado, podría obtener la mayoría absoluta y gobernar por primera vez a nivel regional.

AfD se opone a un mayor apoyo militar a Ucrania y desea normalizar las relaciones con Rusia. Ese es un sentimiento muy extendido en el este de Alemania, donde mucha gente cree que la guerra en Ucrania no concierne a Alemania y que ya se ha destinado demasiado dinero a aquel país. Para Sara Nanni, existe una campaña de miedo deliberada por parte de Rusia y la denomina "guerra psicológica".

El Gobierno alemán, formado por una coalición democristiana de los partidos CDU/CSU y el socialdemócrata SPD tendrá, por tanto, que pensar detenidamente si escala retóricamente y, que si lo hace, eso podría ayudar a AfD a obtener la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt.

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Fuente: Deutsche Welle

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