El partido Alternativa para Alemania (AfD) suele clasificarse como "partido de extrema derecha". Sin embargo, este término no está definido de forma unívoca. En su sentido más amplio, significa que un partido se desvía considerablemente hacia la derecha del centro político. Los partidos de extrema derecha suelen asociarse con un nacionalismo marcado, el racismo, una concepción autoritaria del Estado y el rechazo a la sociedad liberal y pluralista.
Armin Pfahl-Traughber, de la Escuela Superior Federal de Administración Pública, es uno de los investigadores alemanes más prestigiosos en el ámbito del extremismo. El politólogo no considera que un partido de extrema derecha sea, por definición, necesariamente antidemocrático.
En su opinión, AfD ha experimentado una transformación desde su fundación en 2013: "Lo que en un principio era un partido democrático de derechas con una minoría de extrema derecha se ha convertido, con el paso de los años, en un partido de extrema derecha con una minoría democrática de derechas".
La palabra "populismo" deriva del latín populus, que significa "el pueblo". Tampoco existe una definición clara del término "populismo". El término se utiliza con frecuencia cuando los políticos o los partidos buscan ganarse el favor de las masas. Según Armin Pfahl-Traughber, el populismo de derechas presenta varios elementos esenciales: considera al "pueblo" como una unidad (y, por tanto, rechaza el pluralismo); postula una oposición entre un "nosotros" y los "otros", con lo que suele referirse al "pueblo" frente a las "élites".
Además, los populistas de derecha suelen buscar la unión directa con la "gente común" y afirman saber lo que la gente piensa y exige. El término se utiliza también una y otra vez para referirse al AfD, ya que en su estilo político recoge estas características esenciales.
Por lo general, se denomina "conservadores de derechas" a los políticos o partidos que hacen hincapié en la importancia de los valores conservadores, como la patria y la familia tradicional, así como en el nacionalismo, un Estado fuerte y la "ley y el orden". A diferencia de los extremistas de derecha, no ven necesariamente en el pueblo una unidad étnica. Por lo general, aceptan los principios democráticos fundamentales y el orden constitucional vigente.
Sin embargo, a lo largo de la historia también han surgido corrientes antidemocráticas del conservadurismo de derechas: por ejemplo, los partidarios de la denominada "Revolución Conservadora", entre cuyos principales representantes se encontraban Oswald Spengler, Ernst Jünger o Carl Schmitt. Rechazaban el parlamentarismo, la modernidad y la diversidad social, y abogaban por un Estado autoritario dirigido por un líder.
Hasta hoy en día, en el AfD y su entorno hay grandes admiradores de estos ideólogos: Björn Höcke, uno de los políticos más influyentes del AfD, por ejemplo, se refiere repetidamente a sus teorías en su libro "Nunca dos veces en el mismo río".
La palabra alemana "völkisch", que puede traducirse como "nacionalista", representa, desde finales del siglo XIX, un concepto racista de "pueblo". Esta ideologíanacionalista define al pueblo como una comunidad étnicamente pura y fue, desde sus inicios, marcadamente antisemita. El movimiento "völkisch" se considera precursor del nacionalsocialismo asesino de Adolf Hitler. Su partido, el NSDAP, tituló su órgano de prensa "Völkischer Beobachter".
Hoy en día, políticos y expertos acusan al AfD de tener una mentalidad "völkisch", porque sus dirigentes distinguen una y otra vez entre alemanes con y sin antecedentes migratorios. Armin Pfahl-Traughber considera que el término es hoy en día "un concepto difuso y utilizado de forma inflacionaria".
La palabra describe una postura política extrema que evoca una visión del mundo nacionalista y antidemocrática. El término deriva de la palabra italiana fascio ("haz"). Originalmente, era la denominación que se daba el propio movimiento en torno al dictador italiano Benito Mussolini a principios del siglo XX.
Las características esenciales del fascismo bajo Mussolini eran el ultranacionalismo, el reconocimiento del principio del líder, el rechazo de la democracia y la glorificación de la violencia y la guerra. El nacionalsocialismo alemán bajo el mandato de Adolf Hitler se inspiró en el movimiento fascista italiano y, posteriormente, la historiografía lo clasificó como una forma extrema de fascismo.
Hoy en día, el uso de este término para referirse a movimientos de extrema derecha es objeto de controversia entre los académicos. "En la mayoría de los casos, los movimientos a los que se alude no pueden equipararse con los de Hitler o Mussolini", argumenta Pfahl-Traughber. Muchos de sus colegas académicos comparten esta valoración.
En Alemania, se puede calificar de "fascista" al político del AfD Björn Höcke. Un tribunal dictaminó que esta afirmación estaba protegida por la libertad de expresión. Es más: el Tribunal Administrativo de Meiningen dictaminó que la afirmación se basaba "en hechos verificables". El presidente regional del AfD en Turingia fue condenado en 2024 en dos ocasiones a pagar multas por utilizar un eslogan de la Sturmabteilung (SA), la organización terrorista de la época del nacionalsocialismo.
Esta calificación es una expresión utilizada por el servicio de inteligencia interior alemán, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución. En Alemania, el AfD está clasificado como "caso sospechoso de extremismo de extrema derecha". Armin Pfahl-Traughber explica esta clasificación a la DW: "Con ello se expresa que existen indicios reales de actividades contrarias al orden democrático liberal, que requieren un examen aún más detallado". Para que un partido sea calificado como "caso sospechoso", no basta con que defienda opiniones anticonstitucionales.
Lo decisivo es que el partido planee acciones dirigidas contra los valores fundamentales de la sociedad. En el caso del AfD, según la información de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, se trata del intento del partido de otorgar a los alemanes con antecedentes migratorios un estatus jurídicamente desfavorable. Esto viola la Constitución. Esta clasificación fue confirmada por el Tribunal Superior Administrativo de Münster en el año 2024.
Esta clasificación por parte de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución es, según el politólogo Pfahl-Traughber, "el resultado del análisis según el cual el actor político se considera claramente extremista". La clasificación tiene consecuencias: "A partir de ese momento, un partido puede ser objeto de vigilancia mediante medios de los servicios de inteligencia". Es decir, puede ser objeto de escuchas telefónicas o de vigilancia por parte de informantes.
A los miembros de un partido clasificado como "de extrema derecha confirmada" se les puede denegar el acceso a puestos de profesor, policía o soldado, ya que no se garantiza su lealtad a la Constitución. La clasificación del AfD como "extremista de derecha confirmado" por parte de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución está siendo examinada actualmente por el Tribunal Administrativo de Colonia. Cabe destacar que, a nivel regional, ya se han clasificado cinco de las dieciséis federaciones regionales del AfD como "extremistas de derecha confirmadas". Entre ellas, se encuentra también la federación regional del AfD en Sajonia-Anhalt.
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Fuente: Deutsche Welle

