Tras el intento de atentado con drones en el aeropuerto de Leipzig/Halle, el canciller federal alemán, Friedrich Merz, declaró: "Pagarán por ello". Ahora Berlín presenta la factura. Basándose en los resultados preliminares de la investigación, el Gobierno alemán acusa a Rusia de haber intentado, el 4 de agosto, hacer estallar un avión de carga ucraniano del modelo An-124 con la ayuda de drones. El intento fracasó. Se trata del primer caso en el que se ha utilizado un dron cargado de explosivos contra una infraestructura crítica en Alemania.
Una de las contramedidas anunciadas el martes es el cierre del Consulado General de Rusia en Bonn. Se considera la mayor representación rusa de este tipo en todo el mundo. Su importancia aumentó después de que Alemania decidiera, en mayo de 2023, cerrar cuatro de los cinco consulados rusos. Esta fue la reacción de Berlín ante la exigencia de Moscú de reducir el número de diplomáticos alemanes en Rusia. Desde entonces, ambos países estaban representados por una embajada y un consulado cada uno. Es probable que Moscú cierre ahora el consulado alemán en San Petersburgo.
El número de viajes de ciudadanos alemanes a Rusia ha disminuido considerablemente desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania. En consecuencia, también ha disminuido la demanda de visados rusos por parte de los ciudadanos alemanes. Por ello, serán los ciudadanos rusos quienes más notarán las consecuencias del cierre del consulado.
Se desconoce el número exacto de titulares de pasaportes rusos en Alemania. Las estimaciones oscilan entre cientos de miles y varios millones. El cierre de la representación dificultará considerablemente a muchos de ellos el acceso a los servicios consulares. El consulado de Bonn ya ha anunciado que "se cancelarán las citas de los solicitantes para todos los asuntos consulares".
El Consulado General de Bonn tiene un significado especial, incluso histórico, para la Federación Rusa. El complejo de edificios se encuentra en una colina del que en su día fue el prestigioso barrio de Bad Godesberg, en el extremo sureste de Bonn. Cuando la ciudad era la sede del Gobierno de la República Federal de Alemania, esta zona se consideraba el "barrio diplomático".
En su día, el primer presidente de la República Federal de Alemania tuvo su residencia en los terrenos del consulado. A principios de la década de 1970, el terreno pasó a manos de la embajada de la Unión Soviética. La construcción de los nuevos edificios en el recinto concluyó a finales de la década de 1980. Hasta el traslado del Gobierno federal alemán a Berlín, a finales de la década de 1990, allí se encontraba la embajada rusa.
Ahora, los diplomáticos tendrán que regresar de Bonn a Rusia y los edificios quedarán vacíos. Sin embargo, seguirán manteniéndose, al igual que los de los demás consulados rusos cerrados, a costa de los contribuyentes alemanes. Y es que el Derecho internacional no concede a los Estados la posibilidad de utilizar dichos inmuebles a su antojo.
Aunque no es el primer cierre de un consulado ruso en Alemania, esta vez se produce con un plazo inusualmente corto, de menos de tres semanas. La última vez, la parte alemana concedió más de seis meses.
Y otra cosa: el consulado general se cierra en vísperas de las elecciones a la Duma Estatal de la Federación Rusa. La jornada electoral en Bonn estaba prevista para el 20 de septiembre. Según datos del Ministerio de Exteriores ruso, en las elecciones presidenciales de la Federación Rusa celebradas en 2024, algo más de 5.000 ciudadanos rusos votaron en este consulado.
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Fuente: Deutsche Welle

