El canciller de Alemania, Friedrich Merz, quiere seguir apoyando a Ucrania frente a Rusia. "Apoyamos a Ucrania y seguiremos apoyándola, porque también está defendiendo nuestra libertad", dijo Merz el miércoles 9 de septiembre durante el debate general en el Bundestag.
Esa fue su reacción a las palabras previas de Alice Weidel, copresidenta del partido AfD, de ultraderecha: "Pónganse de una vez a favor de unas negociaciones de paz, como está haciendo Estados Unidos", lo instó Weidel. Sobre el elevado precio de la energía en Alemania, Weidel dijo: "Necesitamos gas natural barato procedente de Rusia. Trabajaremos para conseguirlo". Por otro lado, responsabilizó indirectamente al Gobierno ucraniano de la voladura del gasoducto Nord Stream entre Rusia y Alemania en septiembre de 2022. Se sospecha que detrás del atentado hubo un grupo ucraniano de sabotaje.
La posición de AfD con respecto a la guerra de Ucrania no es nueva. Pero la defiende con más vehemencia desde su victoria electoral en el estado federado oriental de Sajonia-Anhalt, el 6 de septiembre de 2026, donde se convirtió, con casi un 44 %, en el partido más votado. Asimismo, si se suman los votos de las formaciones AfD, Die Linke y BSW, los habitantes de Sajonia-Anhalt se han decantado en torno a un 60 % por partidos que se muestran escépticos o contrarios al apoyo a Ucrania.
Un reciente sondeo llevado a cabo por ARD-Deutschlandtrend muestra una clara división entre el este y el oeste alemanes en la cuestión del apoyo militar a Ucrania. Según la encuesta, al 39 % de los alemanes del oeste les parece que la ayuda armamentística va demasiado lejos. Ese porcentaje asciende al 54 % entre los alemanes del este, es decir, las personas que viven en el territorio de la antigua Alemania comunista (RDA).
"El rumbo que está tomando el Gobierno respecto de Ucrania no cuenta con una mayoría en el este", dice a DW Johannes Varwick, politólogo de la Universidad de Halle, en Sajonia-Anhalt. "Pero yo no lo calificaría de 'favorable a Rusia', sino como el deseo de apostar más por la diplomacia, en lugar de alimentar una guerra que Ucrania no puede ganar mediante el envío de cada vez más armas".
Actualmente, el 56 % de la población alemana se siente, según el último sondeo de ARD-Deutschlandtrend, fuertemente o muy fuertemente amenazada por Rusia. También aquí llama la atención que los alemanes orientales y los votantes de AfD se sienten menos amenazados. Esto, aparentemente, también se ha reflejado en el resultado electoral de Sajonia-Anhalt.
El politólogo Sven Leunig, de la Universidad de Jena, en Turingia, interpreta así la reacción de los alemanes del este, especialmente a raíz de la reciente escalada relacionada con Leipzig: "No se trata tanto de un rechazo fundamental al apoyo a Ucrania como de una reacción por miedo. Lo que se quiere es mantenerse al margen del conflicto para no verse arrastrado aún más hacia él. Y eso, naturalmente, fortalece a partidos como AfD, BSW y La Izquierda, que recogen estos sentimientos".
Pero el apoyo a Ucrania también está sometido a presión por otra razón. Los partidos AfD y BSW sostienen que el dinero que recibe Ucrania falta para las cuestiones sociales urgentes en Alemania.
Sin embargo, Friedrich Merz sigue viendo respaldo político y social a su postura. Durante el debate en el Bundestag, en respuesta a la exigencia de AfD de reanudar el suministro energético procedente de Rusia y poner fin al apoyo a Ucrania, dijo: "El camino que ustedes están señalando aquí no cuenta con el respaldo de la mayoría del Bundestag alemán, ni tampoco con el de la mayoría de la población de la República Federal de Alemania. También en el futuro defenderemos nuestra libertad".
Sven Leunig considera que, por el momento, el Gobierno no está bajo presión para replantearse su política hacia Ucrania, ya que todavía existe "un apoyo claro" a la misma. "Naturalmente, si el apoyo de la población se debilitara a largo plazo, el Gobierno tendría que reaccionar en algún momento", comenta Leunig a DW.
Su colega Johannes Varwick, en cambio, recomienda ya ahora un cambio de rumbo, aunque no tanto por el estado de ánimo en Alemania: "Sí, debemos estar al lado de Ucrania, pero estar al lado de Ucrania no significa alimentar una guerra de desgaste sin salida y sin una estrategia política viable. Eso está desgastando a Ucrania, aunque se presente como algo 'favorable a Ucrania".
Los críticos han establecido paralelismos con la intervención occidental en Afganistán, que terminó, después de veinte años, miles de millones de dólares en ayuda y unos 3.500 soldados occidentales muertos, con la toma del poder por los talibanes.
Sin embargo, Sven Leunig lo ve de otra manera: "Creo que ambos casos no son idénticos. En Afganistán hubo una intervención militar directa de los países occidentales, con fuerzas terrestres y aéreas. En el caso de Ucrania, se trata únicamente de apoyo mediante armas. Pero entre la población también está presente el temor de que la guerra —y en este sentido sí existe, naturalmente, un paralelismo con Afganistán— se prolongue durante mucho tiempo, y que Ucrania tenga que rendirse al final".
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Fuente: Deutsche Welle

