Terremoto en Colombia: «Gestión de crisis y falta de tacto»

Terremoto en Colombia: «Gestión de crisis y falta de tacto»


El diario alemán Tageszeitung titula "Gestión de crisis y falta de tacto" un artículo en el que se hace un balance, tras más de una semana del devastador doble terremoto en Colombia, de la respuesta dada ante esta catástrofe por el nuevo Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella:

"El nuevo presidente de extrema derecha carece de toda experiencia política. El terremoto lo sorprendió al tercer día de su mandato. Para complicar aún más la situación, no hubo traspaso de poderes, conocido como 'empalme'. (…). Así, en el momento del terremoto, el director del gobierno anterior seguía al frente de la agencia de gestión de desastres. Fue precisamente Javier Pava quien, en los primeros instantes, actuó como rostro de la agencia ante los medios de comunicación. (…).

En estas difíciles circunstancias, las instituciones colombianas han actuado bastante bien. 'Todas las instituciones han funcionado', afirmó, por ejemplo, María José Torres Macho, la representante de mayor rango de las Naciones Unidas en Colombia. La colaboración de la ONU con las autoridades no se vio afectada por el cambio de gobierno. (…).

En sus primeras apariciones públicas, Abelardo de la Espriella a veces hablaba como si aún estuviera en campaña, una actitud que generó críticas en algunos sectores de Colombia. (…).

En Buenaventura, ciudad que alberga el puerto más grande de Colombia en la costa del Pacífico, arrojó balones de fútbol con propaganda desde su auto. Esto también provocó la desaprobación de muchos.

Las cifras también son problemáticas. La Presidencia a veces publica información diferente a la de otras instituciones gubernamentales. En los primeros días, la Asociación de Capitales de Colombia (Asocapitales) fue probablemente la fuente más importante para los periodistas. La gestión de prensa de la Presidencia es deficiente: hay falta de personas de contacto y no es posible realizar preguntas de seguimiento. (…).

Pero el mayor debate gira en torno a la ayuda internacional. Inicialmente, Colombia rechazó al personal de rescate internacional de los países que se lo ofrecieron, solicitando únicamente suministros de socorro y otros especialistas. Posteriormente, el país aceptó rescatistas de países como Estados Unidos e Israel, lo que generó acusaciones de que la afinidad ideológica desempeñó un papel clave (…)."

El periódico digital FAZ.NET se enfoca en un análisis en las preferencias del nuevo presidente colombiano a la hora de aceptar o rechazar ayuda internacional para el rescate de personas, tras el sismo en el país:

"(…) A diferencia de Venezuela, Colombia parece estar aplicando criterios políticos a la ayuda internacional. Mientras que Caracas permitió la entrada al país de equipos de rescate de países políticamente rivales en junio, el nuevo gobierno colombiano adoptó un enfoque mucho más selectivo. Al principio, Bogotá decidió solicitar oficialmente solo equipos de rescate de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel. El gobierno justificó su selección argumentando que solo estos países contaban con las certificaciones nacionales e internacionales necesarias para las exigentes operaciones de rescate. (…).

La coordinación también se mantuvo opaca. Las Naciones Unidas y la brigada mexicana de rescate Topos declararon no haber recibido ninguna solicitud oficial de asistencia. El embajador chino se quejó públicamente de desconocer quién en Colombia era responsable de la ayuda internacional.

La elección de socios para las operaciones de rescate se alinea con el giro radical en la política exterior que De la Espriella ha implementado desde que asumió el cargo. Marca una clara ruptura con la era de su predecesor izquierdista, Gustavo Petro. (…).

Si bien el nuevo presidente ya ha modificado la dirección de la política exterior de Colombia en cuestión de días, el terremoto alterará sus planes económicos. Durante su campaña electoral, De la Espriella prometió drásticos recortes presupuestarios para rehabilitar las maltrechas finanzas públicas del país. Ahora, la reconstrucción de carreteras, puentes, escuelas y hospitales destruidos requerirá importantes gastos adicionales. Queda por ver si el gobierno podrá implementar las reducciones de impuestos y las medidas de austeridad anunciadas."

El matutino alemán Die Welt plantea en un artículo de opinión si es posible, con la intervención de Donald Trump, un final pacífico para la dictadura de izquierda en Venezuela:

"(…) Mientras que Marco Rubio está interesado en acabar con la dictadura y ve a Venezuela como un modelo para la posible democratización de Cuba, Donald Trump se centra en el petróleo.

Pero si las grandes empresas quieren invertir en la maltrecha industria petrolera venezolana, necesitan estabilidad en el país, y eso solo se puede lograr si el impopular régimen llega a un acuerdo con la oposición, cuya líder, María Corina Machado, probablemente ganaría las elecciones presidenciales de 2027 si se le permitiera presentarse.

Un fin pacífico a la dictadura de izquierda en Venezuela impulsado por Donald Trump suena demasiado bien para ser verdad. Pero a veces el caudillo en la Casa Blanca logra cosas extraordinarias, como lo demuestran los Acuerdos de Abraham, entre algunos Estados árabes e Israel. (…)"

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Fuente: Deutsche Welle

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