Sudáfrica: comicios municipales en un país polarizado

Sudáfrica: comicios municipales en un país polarizado


Carreteras intransitables, baches que parecen cráteres, tuberías de agua reventadas, montañas de basura y una pobreza extrema forman parte de la vida cotidiana en los municipios de Sudáfrica. También el desempleo, el hambre y la delincuencia.

La espiral de violencia sigue creciendo y la frustración de muchos sudafricanos se dirige contra los migrantes. La más reciente ola de ataques xenófobos ha causado varias víctimas mortales desde abril y ha obligado a más de 176.000 personas a huir, principalmente hacia sus países de origen, los vecinos Zimbabue, Malaui y Mozambique.

Durante la reciente cumbre de la Comunidad para el Desarrollo de África Austral (SADC), celebrada en Durban, el grupo ultraderechista de vigilantes March and March volvió a difundir consignas contra los extranjeros. "Vengan y recojan a su gente", exigieron a los gobiernos de otros países, antes de que la Policía contuviera las protestas.

Antes de la cumbre, el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, se declaró "preocupado y avergonzado" de que ciudadanos de otros países hubieran sufrido malos tratos y violencia, y se hubieran visto obligados a huir.

Sin embargo, para Fredson Guilengue, de la Fundación Rosa Luxemburgo, esta xenofobia refleja en realidad el descontento de los sudafricanos ante la pobreza y el desempleo. "Es una expresión de su frustración, especialmente por el fracaso del ANC a nivel nacional y local en la creación de empleo, la lucha contra la desigualdad, la reducción de la delincuencia y la mejora de las condiciones de vida", afirma Guilengue a DW.

Las elecciones municipales del próximo 4 de noviembre ofrecen una plataforma ideal para canalizar ese malestar mediante un posible alejamiento del ANC. Según Guilengue, "los sudafricanos expresarán en las próximas elecciones su profunda frustración por la falta de servicios públicos, las deficiencias de las infraestructuras y también la pobreza".

Guilengue pronostica que el Congreso Nacional Africano (ANC), el antiguo movimiento de liberación de Nelson Mandela, obtendrá un resultado aún peor que el mínimo histórico registrado en las elecciones generales de 2024, cuando logró el 40,2 % de los votos.

A su juicio, muchos votantes podrían inclinarse por la oposición, incluida la principal fuerza opositora, la Alianza Democrática (DA), respaldada tradicionalmente por votantes blancos, especialmente en Ciudad del Cabo, y que desde 2024 comparte el Gobierno de unidad nacional con el ANC.

Los observadores políticos coinciden desde hace tiempo en que el ANC atraviesa una profunda crisis de liderazgo. El procedimiento de destitución iniciado contra el presidente Cyril Ramaphosa ha quedado suspendido por el momento, pero continúa dañando su imagen.

Ramaphosa quedó bajo sospecha en 2020 por un presunto caso de blanqueo de dinero, después de que se denunciara el robo de medio millón de dólares estadounidenses ocultos en un sofá de su finca Phala Phala.

"La estrategia del ANC consiste en retrasar este procedimiento para evitar, al menos, que coincida con las elecciones de este año", sostiene Guilengue. Y pronostica que el objetivo podría ser aplazarlo hasta las próximas elecciones generales de 2029, cuando Ramaphosa ya no podrá seguir siendo presidente porque habrá concluido constitucionalmente su segundo mandato, añadiendo que la dirección del ANC está rodeada de acusaciones de corrupción.

"Estamos asistiendo a un punto de inflexión sostenido en la política sudafricana que comenzó en 2024: la lenta desintegración del partido de la liberación. El voto de la población negra está más polarizado que nunca, más fragmentado, y el brillo del movimiento de liberación se ha desvanecido entre muchos antiguos partidarios del ANC", explica el analista político Daniel Silke a DW.

El experto identifica tres rasgos fundamentales de la situación actual del país: una economía que no crece, un sector industrial en retroceso y una falta de confianza en las instituciones políticas, de seguridad y en la capacidad de gobernar. "Es una receta casi perfecta para el descontento", opina Silke.

Silke considera inevitable que el voto se reparta entre varios partidos: "No solo irá a la DA, sino también al partido del expresidente Jacob Zuma, el MK (uMkhonto weSizwe). Y también a partidos minoritarios de orientación étnica, como la Alianza Patriótica, el Freedom Front Plus y Action South Africa".

"Gobernar será difícil, porque habrá que estabilizar coaliciones complejas, posiblemente incluso con el ANC, para ofrecer a Sudáfrica al menos una apariencia de prestación de servicios públicos", afirma Silke.

Sin embargo, tanto el ANC como la DA siguen siendo, con diferencia, los dos mayores partidos del país, aunque ninguno está cerca de alcanzar el 50 % de los votos. "La forma en que elijan a sus socios de coalición determinará el futuro de Sudáfrica", concluye el analista.

Fuente: Deutsche Welle

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