Oficialmente se les denomina servicios de inteligencia, pero tanto la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) como el Servicio Federal de Inteligencia (BND) alemanes operan, en la práctica, como servicios secretos. Ambos trabajan en la sombra: uno dentro de Alemania y el otro en el extranjero. Desde hace años se quejan de disponer de menos competencias que sus homólogos en otros países considerados aliados.
Ya sea la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, el Mossad israelí o sus equivalentes en Reino Unido y Francia, todos ellos realizan también operaciones activas. Los servicios de inteligencia alemanes, en cambio, solo pueden hacer esencialmente una cosa dentro del marco legal vigente: recopilar información. Eso es precisamente lo que el Gobierno alemán quiere cambiar cuanto antes.
Para responder mejor a amenazas procedentes tanto del interior como del exterior, el Consejo de Ministros aprobó el miércoles en Berlín un proyecto de ley, que aún necesita la luz verde del Bundestag.
Si los planes siguen adelante, a comienzos de 2027 podría ampliarse históricamente el margen de actuación de los servicios de inteligencia alemanes.
Por ejemplo, podrían responder a un ciberataque inutilizando sistemas informáticos enemigos.
Si la situación se agravara aún más y Alemania entrara en un escenario de crisis o de defensa militar, el BND podría llevar a cabo actos de sabotaje en el extranjero. Además, tanto el BND como el BfV tendrían la capacidad de manipular o eliminar datos.
Como reacción a las atrocidades cometidas por la Gestapo durante el régimen nazi, Alemania estableció tras la guerra una estricta división de funciones. Desde entonces, los servicios de inteligencia se encargan principalmente de recopilar información, mientras que la policía asume la prevención de riesgos y la persecución de delitos.
Ese llamado principio de separación está ahora en entredicho.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt (del partido conservador CSU), habla abiertamente de construir "auténticos servicios secretos" y confía en que la reforma refuerce la arquitectura de seguridad del país.
"El sabotaje, el espionaje, los ciberataques y las operaciones encubiertas de potencias extranjeras exigen nuevas respuestas", defiende Dobrindt.
También en su actividad tradicional de recopilación y análisis de información, tanto el BND como el BfV recibirían nuevas competencias.
Entre ellas figuran el análisis de grandes volúmenes de datos mediante inteligencia artificial (IA) o la comparación de datos biométricos con imágenes disponibles en internet.
La Sociedad para las Libertades Civiles (GFF), una organización financiada mediante donaciones, considera que gran parte del extenso proyecto legislativo del Gobierno vulnera la Constitución.
Según la GFF, el acceso a videovigilancia en tiempo real, la comparación biométrica de imágenes obtenidas en internet y el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial utilizando datos recopilados por los propios servicios de inteligencia, son especialmente preocupantes.
"Para intervenciones tan profundas, que además afectan a innumerables personas inocentes, faltan límites suficientes y claramente definidos", critica Kai Dittmann, experto de la organización.
Para la GFF, también resultan constitucionalmente cuestionables las nuevas competencias previstas para el BND.
"Esto difumina las fronteras constitucionales entre los servicios de inteligencia, la policía y las Fuerzas Armadas", sostiene Dittmann.
La conclusión de Dittmann es contundente:
"Los servicios reciben mucho más poder y, en caso de duda, el control se debilita".
Una opinión similar expresa Clara Bünger, experta en política interior del partido opositor "Die Linke" o La Izquierda.
"Como en muchos casos los servicios de inteligencia ya no tendrán que informar a los afectados, la protección jurídica efectiva dejará de estar garantizada".
Bünger anuncia que su partido se opondrá a lo que considera una transformación autoritaria del Estado:
"Alemania nunca debe volver a tener una policía secreta".
El especialista en asuntos de inteligencia de "Die Grünen", Konstantin von Notz, considera que la reforma es "urgentemente necesaria". En declaraciones a la agencia AFP, aseguró respaldar también unas competencias "más robustas" para el BND.
A su vez, ve las nuevas potestades del BfV "difícilmente compatibles" con el principio de separación de competencias.
El directivo del principal lobby de la industria de internet alemana, Klaus Landefeld, reconoce que los servicios de inteligencia necesitan capacidades técnicas modernas para responder a un entorno de seguridad cambiante, pero tiene también sus reservas:
"El límite se alcanza cuando el Estado desarrolla un interés propio en mantener abiertas vulnerabilidades de seguridad para poder explotarlas. Los fallos de seguridad deben corregirse y no convertirse en herramientas para el acceso de los servicios de inteligencia".
Marc Henrichmann, presidente de la comisión parlamentaria encargada de supervisar a los servicios de inteligencia (PKGr), cree que "ha llegado el momento de confiar en nuestro propio Estado y también en nuestras autoridades de seguridad".
Fuente: Deutsche Welle

