Agnes Forsthoffer, nacida en 1980, es la presidenta del Parlamento húngaro desde el 9 de mayo de 2026, y fue primera ministra interina de Hungría desde el 20 de julio hasta el 18 de agosto de 2026.
Hasta hace aproximadamente un año y medio trabajaba como gerente de un hotel en Baltonfüred, un balneario a orillas del lago Balatón.
Con su sencillez y su negativa a adoptar símbolos de poder, se ha ganado el cariño de muchos húngaros. En su página de Facebook se describe a sí misma como "presidenta del Parlamento, vicepresidenta de Tisza, diputada, economista, experta en turismo, madre y esposa”, que vive según el lema atribuido al fundador del Estado húngaro, el rey Esteban I de Hungría, canonizado como San Esteban de Hungría en 1083: "Nada engrandece más que la humildad, nada hunde más que el orgullo y el odio".
El politólogo Gabor Török destaca su "estilo político prudente y orientado hacia el consenso". La publicista húngara de Transilvania, Boroka Paraszka, describe a Forsthoffer como una "voz de la calma", que busca establecer la "ley de la mesa común" entre los húngaros, una metáfora para referirse al diálogo nacional y al consenso político.
Al preguntarle sobre su imagen pública, Forsthoffer sonríe. "En realidad, no tengo un carácter ofensivo ni agresivo; intento ser pacífica", afirma en videollamada a DW. "Me esfuerzo por encontrar un lenguaje común con todos, incluso con la oposición", añade.
Agnes Forsthoffer proviene de una familia de empresarios de clase media. Estudió economía y, tras graduarse, trabajó en empresas familiares. Hasta hace un año, no tenía ninguna relación con la política húngara de alto nivel. Pero, según cuenta, con el tiempo desarrolló un creciente malestar con el sistema de Viktor Orbán: "Me sentía cada vez más incómoda en este país". "Como empresaria, pero también cuando veía a gente pobre, cuando oía mentiras y cuando me enteraba de la corrupción", dice.
A principios de septiembre de 2025, la política anunció públicamente su intención de presentarse por el partido Tisza en las elecciones de abril de 2026. Un día después, una agencia de eventos canceló una reserva de dos días para unos cien empleados del servicio postal estatal húngaro en su hotel de Balatonfüred, apenas unas horas antes de la llegada de los huéspedes.
La noticia acaparó los titulares de los medios de comunicación independientes húngaros, como uno de los ejemplos más claros de presión del régimen de Orbán sobre los políticos de la oposición y los disidentes en general. De este modo, Forsthoffer alcanzó notoriedad nacional.
Ya en campaña electoral, el talento oratorio de Forsthoffer se destacó por el trato cercano, auténtico y honesto.
En la sesión parlamentaria inaugural del 9 de mayo, obtuvo 193 de los 195 votos emitidos.
El predecesor de Forsthoffer, László Kövér, fue uno de los aliados políticos más antiguos de Orbán, un teórico de la conspiración de extrema derecha, que trató de silenciar a la oposición en el Parlamento con multas periódicas de decenas de miles de euros.
Kövér fue quien, en febrero de 2013, ordenó retirar la bandera europea del edificio del Parlamento, que ondeaba allí desde el 1 de mayo de 2004, fecha de la adhesión de Hungría a la UE.
En su primer acto oficial como presidenta del Parlamento, Forsthoffer ordenó el izado de la bandera europea en el edificio del Parlamento el 9 de mayo de 2026, Día de Europa. Este acto quiso simbolizar el regreso de Hungría a Europa.
Forsthoffer ha dejado claro en numerosas ocasiones que defiende la libertad y el pluralismo. Pero, sobre todo, defiende los límites del poder. El primer ministro húngaro, Peter Magyar, lo experimentó en carne propia cuando ella lo interrumpió durante un debate parlamentario a finales de junio, porque su discurso se había desviado del tema.
Desde entonces, Forsthoffer ha sido vista como la antítesis del a menudo confrontativo primer ministro húngaro. En una entrevista con DW, la presidenta del Parlamento húngaro afirma que las especulaciones sobre el antagonismo entre Magyar y ella son infundadas: "Todavía hay muchas heridas abiertas. Esto genera agitación. Los discursos del primer ministro siguen centrándose en gran medida en el comportamiento pasado de la actual oposición. Pero eso terminará algún día. Entonces la humanidad volverá a ser protagonista".
Forsthoffer quiere que en su país "la gente confíe en el Estado y sepa que las autoridades atenderán sus inquietudes, que recibirán atención médica en los hospitales y que existe seguridad social. Y donde, como resultado, la gente sea un poco más optimista".
Fuente: Deutsche Welle
