Con sus embestidas acrecentadas contra Crimea, las Fuerzas Armadas de Ucrania pretenden aislar, en la medida de lo posible, a Crimea, península, anexionada por Rusia. Mediante drones de largo alcance, atacan los transportes en la autopista M-14 entre Rostov del Don y Melitópol, así como buques de la flota fantasma rusa en el mar de Azov y en el mar Negro. También atacan instalaciones energéticas al servicio del Ejército ruso.
El comandante de las fuerzas ucranianas de sistemas no tripulados, Robert 'Magyar' Brovdi, habla de 196 buques rusos y más de un centenar de instalaciones energéticas que han sido alcanzadas solo desde principios de julio. Y aunque estos datos no pueden verificarse de forma independiente, son evidentes los problemas de abastecimiento que afectan al ejército ruso y a la población civil en Crimea.
A finales de mayo se repartieron vales de gasolina que se agotaron en 24 horas. A raíz de ello, la gasolina comenzó a comercializarse en el mercado negro. Mientras que en junio se declaró el estado de emergencia en Crimea y en Sebastopol debido a los continuos cortes en el suministro de electricidad, agua, telefonía móvil e internet que se producen en distintos distritos.
Nina es una jubilada de un pueblo cercano a Feodosia, en el sureste de la península. Ella cuenta a DW las dificultades que supone no poder cocinar debido a los cortes de electricidad y que el transporte público solo funcione de forma irregular por la falta de combustible. Pero lo que más teme es pasar un invierno sin electricidad.
En el norte de Crimea se producen los cortes de electricidad más prolongados. Allí, la mayoría de las tiendas ya no tienen productos perecederos porque sus neveras y congeladores han dejado de funcionar.
Los intentos ucranianos de bloquear las rutas de abastecimiento de Crimea se dirigen, sobre todo, contra pequeños buques cisterna y remolcadores rusos que transportan petróleo a buques de mayor envergadura, así como combustible a Crimea. Paralelamente, se están destruyendo subestaciones eléctricas.
Sin embargo, según el comandante Brovdi, Ucrania está evitando deliberadamente atacar el puente de Kerch. Este conecta la península con la región rusa de Krasnodar a través del estrecho de Kerch. Brovdi declaró recientemente, en una entrevista con el periodista británico Caolan Robertson, que el puente, tanto el de carretera como el ferroviario, debía mantenerse intacto para servir de corredor de evacuación desde Crimea. Se trata de cortar el suministro a las tropas rusas, afirma Brovdi: "Queremos hacer imposible que la maquinaria militar rusa permanezca allí y opere".
El experto militar Ivan Kyrychevskyi presta servicio en una unidad de drones. En entrevista con DW, destaca la importancia que tienen los ataques aéreos sobre Crimea para el frente terrestre. "Para que los rusos no se acerquen ni remotamente a Zaporiyia, hay que ejercer presión sobre sus vías de comunicación en el sur ocupado de Ucrania. Esto se aplica sobre todo a Crimea. El bloqueo del tráfico marítimo en el mar de Azov y el mar Negro persigue, en esencia, el mismo objetivo", afirma Kyrychevskyi. "Crimea lleva ya demasiado tiempo sirviendo a los rusos como un puerto tranquilo y un portaaviones insumergible desde el que lanzan sus ofensivas en el sur de Ucrania".
También el experto militar y fundador de la organización Reaktive Post, Pawlo Naroschnyj, califica a Crimea de enorme base. Según él, las tropas rusas en las regiones de Jersón y Zaporiyia dependerían en gran medida de ella. Durante mucho tiempo, la logística se ha canalizado esencialmente a través de la península, pero ahora esta fuente de abastecimiento se ha visto cortada por mar y tierra. "De este modo, no solo aislamos a Crimea, sino también a las tropas rusas del sur de Ucrania", afirma Naroschnyi a DW.
En estos momentos, Rusia tiene que abastecer a tres millones de personas en Crimea, explica Naroschnyi. "Una central térmica que garantizaba hasta el 60 por ciento del suministro eléctrico total de Crimea ha quedado destruida. El suministro de productos derivados del petróleo se ha interrumpido. La población ya tiene problemas incluso con las cosas cotidianas". En otoño, advierte el experto, los problemas se agravarán aún más con el inicio de la temporada de calefacción. "Para entonces, Putin ya no tendrá que ocuparse únicamente de los problemas militares, sino también de los de la población", opina Naroschnyi.
Para Sidharth Kaushal, del Royal United Services Institute (RUSI) de Londres, los ataques contra centrales eléctricas no constituyen automáticamente una violación del derecho internacional. Sobre todo si estas instalaciones tienen importancia militar y los ataques se ajustan al principio de proporcionalidad. Los expertos ucranianos confirman que las instalaciones atacadas suministran principalmente electricidad a instalaciones militares. En entrevista con DW, Kaushal parte de la base de que una estrategia ucraniana de bloqueo a gran escala podría acabar obligando a Moscú a negociar un alto el fuego.
Mientras tanto, el comandante Brovdi hace un llamado a la paciencia: "Pido disculpas a los habitantes de Crimea, a los ucranianos, por las molestias actuales. Están sufriendo restricciones en los servicios de los que han disfrutado toda su vida: el suministro de electricidad, agua y comunicaciones. Pero no se encuentran en una situación peor que la de la población de Járkiv, Dnipró, Sumy, Zaporiyia, Nikópol, Jersón y cientos de otras ciudades que son objeto de ataques selectivos a diario".
Fuente: Deutsche Welle

