Por primera vez en la historia, Moldavia y Rumania cuentan con jefes de Estado que ven la reunificación con buenos ojos.
La actual presidenta moldava, Maia Sandu, es conocida por su postura unionista. En los últimos meses, se ha manifestado al respecto en medios internacionales: ha dicho tanto a la BBC, en enero de 2026, como al diario francés Le Monde , en abril, que defiende la reunificación de ambos países.
Por su parte, el presidente rumano, Nicusor Dan ha comentado que “Rumania está preparada para ello”. Dan es el primer presidente rumano que trata al país vecino y a su gente como iguales, algo que agrada a los vecinos moldavos.
Además, Sandu y Dan mantienen una buena relación personal, fueron activistas anticorrupción y lucharon contra la arbitrariedad estatal y el abuso de poder. Sandu, al igual que muchos de sus compatriotas, también es ciudadana rumana. Como presidenta, apoyó a Nicusor Dan en las elecciones presidenciales rumanas de mayo de 2025 y votó por él.
Entre Moldavia y Rumania hay una conexión lingüística, histórica y cultural. El idioma oficial en ambos países es el rumano. Poco después de la Primera Guerra Mundial, en diciembre de 1918, la recién formada élite gobernante en la parte de Moldavia, anexionada por Rusia, decidió la reunificación con Rumania, que a su vez se había fundado en 1859 mediante la unión de los principados de Moldavia y Valaquia.
En 1940, el dictador soviético Iósif Stalin anexó el territorio moldavo de la margen izquierda del río Prut como parte del Pacto Hitler-Stalin, formando la República Soviética de Moldavia junto con la estrecha franja de tierra conocida como Transnistria, que obtuvo su independencia en 1991.
Durante mucho tiempo, los movimientos unionistas no desempeñaron un papel político significativo ni en Moldavia ni en Rumania. Pero, desde 1991, Rusia ha advertido sobre una supuesta “reunificación fascista” de Moldavia con Rumania. Esta fue también una de las narrativas que condujeron a la secesión gradual de Transnistria en Moldavia entre 1990 y 1992.
En los últimos años, sin embargo, el número de partidarios de la reunificación ha aumentado drásticamente. En Moldavia, según una encuesta de marzo de 2026, alrededor del 42 por ciento estaría a favor y el 47 por ciento, en contra. En Rumania, cerca del 72 por ciento votaría por la reunificación.
Una de las razones es la guerra de Rusia contra Ucrania, que ha provocado un cambio en la opinión pública, sobre todo, en Moldavia. Además, se estima que más de un tercio de los aproximadamente 2,4 millones de habitantes de Moldavia también tienen la ciudadanía rumana. Rumania es, con diferencia, el socio comercial más importante de Moldavia. Además, ha ayudado a su vecino a reducir su dependencia de la energía rusa y a conectarse a las redes energéticas europeas.
Las asociaciones de escritores de Rumania y Moldavia han dicho, en una declaración conjunta a principios de mayo, que “es hora de pasar de las declaraciones de intenciones a la acción concreta”. Sin embargo, las Constituciones de ambos países contienen importantes obstáculos para que la reunificación pueda llevarse a cabo, entre otros, el punto que obliga a Moldavia a mantenerse militarmente neutral. Además, está la incognita de qué pasaría con Transnistria, una región aún bajo el control de separatistas rusos.
Los votantes moldavos contribuyeron a la victoria de Dan en 2025, frente al candidato de extrema derecha, George Simion, líder del partido Alianza para la Unificación de los Rumanos. En este sentido, Sandu y Dan también desempeñan un papel importante para evitar que el tema de la reunificación caiga en manos de la extrema derecha rumana.
En Moldavia, Sandu ha sido acusada de traición por partidos prorrusos por abogar por la reunificación, así como de poner en peligro las ya avanzadas negociaciones de adhesión a la UE. La Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, aludió recientemente al respecto diciendo que solo Moldavia y Rumania pueden decidir sobre una reunificación y nadie más.
Fuente: Deutsche Welle

