El viernes 15 de mayo de 2026, el presidente estadounidense, Donald Trump , ostuvo una reunión privada de dos horas con su homólogo chino, Xi Jinping, antes de concluir su visita de Estado a China. En el momento de publicar esta nota, se desconocen los detalles exactos del encuentro.
Trump elogió a Xi Jinping antes, durante y después de la reunión. Xi, por su parte, lanzó una clara advertencia: China y Estados Unidos deben cooperar y evitar un posible conflicto. De lo contrario, advirtió, corren el riesgo de caer en la “trampa de Tucídides”.
El historiador griego Tucídides, de Atenas, argumentó en el siglo V a. C. que la Guerra del Peloponeso, que duró 28 años, era inevitable porque la entonces poderosa Esparta temía el creciente poder de Atenas.
2.500 años después, podría surgir un conflicto similar entre Estados Unidos y China, insinuó Xi con su comentario. El detonante podría ser un error de cálculo con respecto al tema de Taiwán. La isla, con 23 millones de habitantes y una democracia autónoma, es, a ojos de Pekín, una provincia china rebelde.
“El tema de Taiwán es el más importante en las relaciones chino-estadounidenses”, dijo Xi. “Si se maneja correctamente, las relaciones bilaterales en su conjunto se mantendrán estables. De lo contrario, habrá enfrentamientos e incluso conflictos entre los dos países, lo que pondría en grave peligro toda la relación”.
“China es un país hermoso”, respondió el presidente estadounidense, evandiendo la pregunta de un periodista angloparlante sobre Taiwán. Trump sonrió y guardó silencio. A su lado estaba Xi.
La táctica del presidente Xi es “beneficiarse de la evidente debilidad de Trump en este momento”, comenta a DW Joseph Bosco, exasesor sobre China del ministro de Defensa de Estados Unidos. “Trump tiene la guerra contra Irán en marcha, que no está saliendo según su plan original. Creo que Xi Jinping ha visto esto como una buena ocasión para ejercer una fuerte presión sobre lo que considera el tema más importante: Taiwán”.
Trump se mostró satisfecho por los avances con el comercio bilateral. Antes de su partida, afirmó haber cerrado con Xi “algunos acuerdos comerciales fantásticos para ambos países”. Una delegación empresarial acompañó a Trump a China, incluyendo a Jensen Huang de Nvidia, Tim Cook de Apple y Elon Musk, de Tesla.
Pekín rechaza categóricamente la venta de armas estadounidenses a Taiwán. “El rechazo de China es consistente e inequívoco”, dijo el jueves 14 de mayo el portavoz del Gobierno chino, Guo Jiakun. Washington está comprometido, en virtud del Acta de Relaciones con Taiwán, a “proporcionar a Taiwán armamento defensivo”.
Tras probablemente la mayor venta de armas a Taiwán hasta la fecha, por valor de once mil millones de dólares, Trump habría aplazado el anuncio de un nuevo paquete de venta de armas por valor de 14 mil millones de dólares antes de su reunión con Xi, según informes de prensa. Bosco sospecha que no quería poner en peligro el ambiente de la reunión con Xi.
Ahora ha sido Trump quien ha invitado a Xi a visitar Washington en septiembre. Derek Scissors, investigador sénior del American Enterprise Institute, comenta a DW que “el intercambio obvio en este caso era Taiwán por Irán. Y con esto no quiero decir que Estados Unidos obtenga Irán y China Taiwán, sino que Estados Unidos cooperará más en el tema de Taiwán si China lo hace con el de Irán”.
“Queremos que la guerra termine. No queremos que Irán tenga armas nucleares. Queremos que el estrecho de Ormuz permanezca abierto”, subrayó Trump en Pekín. Y aseguró que él y Xi tienen “opiniones muy similares” sobre la guerra contra Irán.
Según Bosco, el principal problema que Estados Unidos tiene con Irán es el apoyo de China al régimen de Teherán: “China ha proporcionado información técnica, armas y otros elementos con fines de inteligencia”. La reciente visita del ministro de Exteriores iraní a Pekín es “un paso en la dirección correcta”, pero “no la solución definitiva”.
“Pekín tiene cierta influencia diplomática debido a su relación amistosa con Teherán”, destaca John Dotson, director del centro de estudios Global Taiwan Institute, con sede en Washington. “Pero, desde luego, no puedo imaginarme que el Gobierno chino, por ejemplo, aceptara participar en algún tipo de operación naval para escoltar barcos a través del estrecho de Ormuz o aportar tropas para abrir el paso marítimo por medios militares”. “Por eso, no veo nada que realmente vaya a cambiar la política actual”, añade.
Fuente: Deutsche Welle

