Israel, Hezbolá y zonas piloto en el Líbano, ¿un buen plan?

Israel, Hezbolá y zonas piloto en el Líbano, ¿un buen plan?


Ha transcurrido poco más de una semana desde que se puso en marcha el denominado plan de las "zonas piloto" en el Líbano, y la brecha entre las ambiciones del plan y la realidad sobre el terreno sigue siendo abismal, a juicio de observadores.

Según el acuerdo del 26 de junio entre el Líbano, Estados Unidos e Israel, dicho plan tiene por objeto que el Ejército israelí se retire gradualmente de las zonas del sur del Líbano que controla actualmente, lo que a su vez permitirá la entrada de las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF).

Después de que el ala armada del grupo radical islamista libanés Hezbolá lanzara cohetes contra Israel en marzo de este año, Israel invadió el Líbano y ahora ocupa una amplia franja del sur del país. Las zonas piloto tienen por objeto poner fin a esa situación. Una vez que el Ejército libanés controle la zona, se supone que Hezbolá ya no podrá operar desde allí. Y una vez que se haya logrado asegurar una zona, se pasará a la siguiente.

Sin embargo, ya se han producido varios incidentes preocupantes. El Ejército de Israel disparó en las proximidades de unos soldados libaneses cuando estos se acercaban a una de las zonas piloto la semana pasada, y continúan las demoliciones de viviendas y edificios en el Líbano por parte del Ejército israelí, al igual que los ataques con drones y bombas en otras partes del sur del Líbano.

El comportamiento de las fuerzas israelíes pone en peligro el acuerdo del que emana el plan de las zonas piloto, según declaró esta semana el presidente libanés, Joseph Aoun, al responsable de derechos humanos de la ONU, Volker Türk, durante la visita de este último al Líbano.

Las personas del lugar con las que habló DW, que viven en las zonas piloto, también se mostraron escépticas.

Hussein Kamaleddine, alcalde de Srifa, dijo a DW que no entendía por qué su pueblo o el de Froun habían sido designados como zonas piloto, ya que allí nunca hubo soldados israelíes estacionados.

"Esto es algo que se nos ha impuesto", afirmó Kamaleddine. "Sigue sin tener sentido para nosotros por qué estas localidades se consideraron zonas piloto".

Otros observadores han señalado que la ausencia de presencia israelí podría ser precisamente la razón por la que estas localidades fueron elegidas como primeras zonas piloto: no afectan directamente a la seguridad del norte de Israel y suponen una especie de puesta en marcha gradual del plan.

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Kamaleddine afirmó que se sentía feliz de haber regresado a su hogar en Srifa, aunque, según señaló, se encontraba rodeado de escombros. No obstante, atribuyó ese regreso a casa a la resiliencia de su comunidad, y no al apoyo del Estado.

"Estar de vuelta en Srifa ahora parece un sueño", afirmó. "Pero no es gracias al Gobierno. Estas denominadas zonas piloto no son más que una estratagema de EE. UU. e Israel".

Las autoridades de la localidad de Froun enviaron a DW una declaración por escrito en la que expresaban opiniones similares. La localidad apoyaba a las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) y afirmaba que los soldados que habían acudido allí habían "preservado la seguridad y la estabilidad", señalaron.

Sin embargo, al mismo tiempo, también rechazaban por completo el plan de las zonas piloto y lo describían como "al servicio del enemigo [Israel], al prolongar su presencia en territorio libanés y crear una brecha entre el ejército y el pueblo".

Una de las principales preocupaciones en torno al plan de las zonas piloto es que las Fuerzas Armadas Libanesas se vean obligadas, en última instancia, a enfrentarse a los combatientes de Hezbolá, lo que podría provocar disturbios o incluso una guerra civil. Se considera que Hezbolá es tan fuerte, o incluso más fuerte, que el Ejército libanés.

Los habitantes de otro pueblo de la zona piloto, Zawtar al-Gharbieh (o Zawtar Occidental), llevan varios días intentando regresar a sus hogares, según ha declarado el alcalde Abed Ezzeddine a DW. Y los soldados israelíes habían estado allí sin lugar a dudas, afirmó Ezzeddine. Casi todo el pueblo ha quedado destruido.

"Después de verlo, no puedo describirlo de otra manera: es una catástrofe tras otra", prosiguió Ezzeddine. "En principio, no podemos permitir que todos regresen a la vez, por lo que estamos dejando que la gente entre de forma gradual. El plan es que, una vez que el ejército termine de despejar todas las carreteras, si Dios quiere, todos puedan regresar".

El alcalde ha declarado esta semana a otros medios de comunicación que, a pesar de ser una zona piloto, la localidad no se percibe como segura. Otro pueblo cercano, Zawtar al-Sharqiyah (o Zawtar del Este), sigue ocupado por soldados israelíes y la carretera que conduce a su localidad pasa por allí, lo que dificulta los desplazamientos. Cuando periodistas de Associated Press visitaron Zawtar al-Gharbieh esta semana, oyeron explosiones en las inmediaciones y vieron drones israelíes sobrevolando la zona.

Más allá de los problemas actuales sobre el terreno, el plan de las zonas piloto también plantea importantes cuestiones teóricas.

"El marco que firmó el Líbano no especifica un calendario de retirada y aún no está claro cómo se define el desarme de Hezbolá, cuáles son los criterios de éxito para dicho desarme y qué parte es responsable de determinar si se están cumpliendo dichos criterios", explica Randa Slim, directora del programa de Oriente Medio del Stimson Center, con sede en Estados Unidos.

"Hasta que las zonas piloto incluyan áreas situadas dentro de la 'línea amarilla' de Israel y veamos pruebas tangibles de que las fuerzas israelíes se están retirando gradualmente de dichas zonas, estas sirven, en mi opinión, como cortinas de humo israelíes para una ocupación indefinida en el sur del Líbano", argumentó Slim.

Esta semana, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pareció confirmarlo al señalar que Israel no retiraría sus soldados del Líbano a corto plazo.

"No estoy seguro de que mucha gente confíe en que el acuerdo sea una vía hacia una solución constructiva, ya sea para facilitar el desarme de Hezbolá o para impulsar la retirada israelí del Líbano", declaró a DW Julien Barnes-Dacey, director del programa de Oriente Medio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR). "Los términos han sido definidos por Israel y dan a Netanyahu margen para facilitar la ocupación continuada del sur del Líbano por parte de su país".

Se trata de un mal acuerdo, pero ahora que el Líbano lo ha firmado, debe hacer que las zonas piloto funcionen, argumentó Michael Young, editor sénior del Carnegie Middle East Center de Beirut, en un comentario publicado el 21 de julio en el medio de comunicación The National, con sede en los Emiratos Árabes Unidos.

El Gobierno libanés debe insistir en que se permita a los habitantes locales regresar a sus hogares. Sin ello, el plan carece de sentido, escribió Young. Y si las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) logran controlar las zonas piloto en las que se instalen, "esto podría servir de palanca para obligar a los israelíes a ampliar las áreas bajo control libanés, ya que es poco probable que Hezbolá busque un enfrentamiento con el Ejército libanés", concluyó Young.

También sigue debatiéndose qué parte neutral podría supervisar si las zonas piloto han tenido éxito. A finales de junio, Francia e Italia manifestaron su disposición a liderar una "coalición internacional para apoyar al Líbano".

Sin embargo, los europeos "no van a desplegar fuerzas mientras sigamos observando una situación de conflicto sobre el terreno", señaló Barnes-Dacey, del ECFR. "Si los europeos quieren marcar una diferencia real en esta fase, podrían centrarse en presionar a Israel para que se retire militarmente, al tiempo que intensifican el apoyo para fortalecer el Gobierno libanés".

Fuente: Deutsche Welle

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