República Dominicana quiere ampliar su mapa turístico más allá de sus destinos consolidados y Pedernales aparece como una de las principales apuestas de esa estrategia. El proyecto Cabo Rojo avanza con inversiones hoteleras, infraestructura vial, una terminal de cruceros y un aeropuerto internacional que será determinante para mejorar el acceso a la región.
Durante un encuentro con operadores y medios argentinos previo a FIT, el ministro de Turismo dominicano, David Collado, puso al destino entre los proyectos llamados a diversificar la oferta del país, y confirmó que la infraestructura necesaria para acompañar su crecimiento ya está en desarrollo.
Uno de los componentes centrales será el Aeropuerto Internacional de Cabo Rojo, ubicado en Oviedo, Pedernales. El Gobierno dominicano ratificó en septiembre que trabaja para que la terminal esté operativa en febrero de 2027, incluyendo torre de control, terminal de pasajeros, campo aéreo e infraestructura vial asociada.
El proyecto aeroportuario avanza, además, en paralelo con la infraestructura hotelera. Según informó el Ministerio de la Presidencia dominicano, actualmente existen tres hoteles en construcción y el primero tiene prevista su apertura junto con el aeropuerto; mientras que un segundo establecimiento estaría listo hacia mediados de 2027.
La relevancia de la terminal aérea también apareció durante la presentación encabezada por Collado. Al referirse a Pedernales, el ministro explicó que el aeropuerto está en construcción y señaló que República Dominicana trabaja en mecanismos para incentivar la conectividad aérea interna hacia el nuevo polo turístico.
El objetivo es resolver uno de los desafíos que supone desarrollar prácticamente desde cero un destino alejado de los principales corredores turísticos dominicanos: garantizar que el crecimiento de la oferta hotelera tenga detrás una infraestructura capaz de llevar pasajeros.
La hotelería será la otra pieza fundamental. Collado adelantó ante el mercado argentino que el primer establecimiento contará con alrededor de 500 habitaciones, como parte del desarrollo que busca instalar a Pedernales en el mapa internacional.
La información oficial más reciente confirma esa escala. El Gobierno dominicano señaló que el primer hotel de unas 500 habitaciones prevé estar terminado en febrero de 2027; otros dos establecimientos están actualmente en construcción y ya comenzaron conversaciones para incorporar un cuarto proyecto.
La perspectiva es todavía mayor en el mediano plazo. El Fideicomiso Pro-Pedernales proyectó que Cabo Rojo supere las 2.000 habitaciones hoteleras hacia 2028, acompañado por el aeropuerto en funcionamiento y un puerto de cruceros con un flujo estimado de entre 300 mil y 400 mil pasajeros anuales.
Se trata, por lo tanto, de un desarrollo que busca incorporar capacidad turística de manera progresiva, a medida que se consolidan simultáneamente alojamiento, conectividad e infraestructura.
A diferencia de otros destinos que primero consolidaron su hotelería, en Pedernales los cruceros comenzaron a generar flujo turístico antes de que estuviera terminada buena parte de la oferta terrestre.
Las proyecciones oficiales indican que el puerto de Cabo Rojo cerraría 2026 con alrededor de 200 mil cruceristas, con una expectativa de alcanzar los 350 mil durante 2027.
Esa evolución permite que el destino empiece a recibir visitantes, mientras se completan los hoteles y el aeropuerto, tres componentes que el Gobierno pretende integrar en una misma estrategia.
Collado también destacó las inversiones públicas destinadas a preparar el entorno urbano y turístico. Entre ellas mencionó más de US$ 10 millones destinados al malecón de Pedernales, además de las acciones orientadas a incorporar a las comunidades locales al desarrollo del destino.
El proyecto no fue presentado únicamente como una ampliación de la capacidad turística. Durante su exposición, Collado insistió en que el crecimiento de la actividad debe trasladarse a las economías locales y generar oportunidades fuera de los complejos hoteleros.
Es una línea que el ministro viene colocando en el centro de su discurso turístico: que las inversiones, el empleo y el consumo asociado a los visitantes alcancen también a pequeños comerciantes, trabajadores y comunidades vinculadas con los nuevos polos.
Pedernales representa quizás la prueba más ambiciosa de ese modelo. A diferencia de Punta Cana, un destino ya maduro y con una extensa infraestructura turística, Cabo Rojo está construyendo simultáneamente hoteles, aeropuerto, accesos y servicios para crear un nuevo polo prácticamente desde sus cimientos.
El proyecto integral tiene actualmente una inversión estimada cercana a US$ 3.000 millones, de los cuales alrededor de US$ 1.200 millones corresponden a su primera etapa, según los últimos datos difundidos por el Ministerio de la Presidencia.
La puesta en marcha de Pedernales coincide con un momento particularmente favorable para República Dominicana en el mercado argentino. Argentina ya se convirtió en el tercer mercado emisor del país y el principal de Sudamérica, mientras el Gobierno dominicano proyecta continuar ampliando la llegada de viajeros.
Por ahora, sin embargo, no existe un anuncio de vuelos de Arajet desde Argentina hacia Pedernales. Durante el encuentro, el pedido público de Collado a la compañía estuvo dirigido específicamente a conseguir conectividad hacia Samaná; mientras que Arajet reconoció que estudia para su estrategia 2027 operaciones hacia Arroyo Barril y Puerto Plata.
Pedernales se encuentra en una instancia diferente: primero está construyendo la infraestructura que permita recibir ese crecimiento. Con el aeropuerto y los primeros hoteles previstos para 2027, República Dominicana empieza a preparar el terreno para que su próximo gran polo turístico pueda incorporarse también a los circuitos internacionales.
Fuente: MITUR
