Casas arrasadas y escombros por doquier allí donde antes había una escuela. Estas son las imágenes de Al Obeid que muestra una publicación de Ayin Network, un medio independiente sudanés que estuvo en el lugar. Los ataques con drones de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) han causado enormes daños a la infraestructura civil, incluyendo redes eléctricas, transformadores, plantas de tratamiento de agua, escuelas, universidades y hospitales en la capital de Kordofán del Norte.
La población local lucha por sobrevivir, dice Ahmed Awad, nativo de Al Obeid y gerente de proyecto de Plan International, una organización británica de defensa de los derechos infantiles. La ciudad tenía, antes del conflicto, una población de medio millón de personas. Ahora, además, alberga a cientos de miles de desplazados internos y se encuentra sitiada, agrega.
Hay escasez de suministros médicos, alimentos y agua potable. Awad comenta que vio largas filas de desplazados internos frente a una sola fuente de agua. "A veces puedes estar todo el día esperando para conseguir un litro de agua, que debe durarte dos o tres jornadas", explica.
Agrega que un dron había golpeado una escuela primaria y matado a tres niños. Sus compañeros, traumatizados por la experiencia, ya no se atreven a seguir yendo a clases.
"Una de las madres dijo que tres de sus hijos no pueden dormir porque tienen miedo de que vuelva a caer algo", afirma. Su organización intenta dar apoyo psicosocial a quienes temen que otro dron pueda golpear las aulas en cualquier momento, pero no es suficiente.
Al Obeid es una ciudad estratégica. Es un importante centro comercial ubicado en medio del desierto, en la única ruta entre la capital de Sudán, Jartum —controlada por las Fuerzas Armadas— y la región occidental de Darfur, gran parte de la cual se encuentra bajo dominio de los insurgentes. Desde que comenzó la guerra en 2023, la ciudad ha sido capturada y recapturada por un bando u otro varias veces.
Actualmente la urbe está bajo control del Ejército, que tiene unos 13.000 soldados estacionados en ella. Los combates allí no han cesado desde comienzos de año, cuando la lucha se trasladó de Darfur a Kordofán del Norte. Las Fuerzas de Apoyo Rápido tienen sus tropas estacionadas a unos 30 kilómetros de los límites de la ciudad y han estado usando drones para golpear infraestructura civil.
Analistas, organizaciones humanitarias y Naciones Unidas han advertido que las FAR podrían recapturar Al Obeid en cualquier momento, y temen un escenario similar al que se desarrolló en Al Fasher, en Darfur del Norte, donde en mayo de 2024 las Fuerzas de Apoyo Rápido comenzaron un asedio de 18 meses, durante los cuales atacaron infraestructura civil. Posteriormente, en octubre de 2025, asaltaron la urbe.
A comienzos de este año, una misión de investigación de la ONU presentó ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra un reporte sobre las atrocidades detectadas en la captura de Al Fasher, revelando el hallazgo de "señales de genocidio".
Un llamado conjunto emitido por varias organizaciones de derechos humanos advirtió que una escalada de la situación podría llevar a una repetición de las atrocidades y violaciones a los derechos humanos. "Nos alarman las hostilidades en curso alrededor de la ciudad, incluidos los frecuentes ataques con drones", dijo Pekka Haavisto, enviado personal del secretario general de la ONU para Sudán. "Estos ataques ya afectan a la población civil y a la ayuda humanitaria. Cualquier escalada adicional pondría en riesgo a miles de personas", advirtió.
Adam Mousa Eshag, director de la sudanesa Organización de Apoyo a las Víctimas de Darfur, está actualmente en Kampala, la capital de Uganda. Pese a ello, mantiene contacto permanente con personas que viven en Sudán y Al Obeid, específicamente, para una investigación que realiza. Para ello incluso ha hablado con soldados de las Fuerzas Armadas de Sudán, que le han explicado que una de las razones por las que las Fuerzas de Apoyo Rápido bombardean escuelas es que el Ejército ha convertido los salones de clases en barracones.
Eshag recuerda que esto ya había ocurrido en Al Fasher, donde las Fuerzas Armadas "usaron escuelas e incluso hospitales como cuarteles". La repetición de este escenario es un problema, porque cuando las FAR atacan, los civiles "pagan el precio de ser usados como escudos humanos".
Francesco Lanino, subdirector de Save the Children en Sudán, dice que los ataques con drones contra escuelas y campamentos de desplazados están causando severos traumas a la población. "Nos encontramos con numerosos niños que se niegan siquiera a hablar", dice, refiriéndose a una reciente visita que realizó al campamento de desplazados internos de Tawila, cerca de Al Fasher. "Les resulta difícil comprender por qué está sucediendo todo esto", añade.
Fuente: Deutsche Welle
