El poder de los memes: así influyen en la política

El poder de los memes: así influyen en la política

Los memes son ahora parte integral de la cultura de internet e indispensables en la comunicación digital. También desempeñan un papel en el discurso político, ya que moldean las percepciones y pueden influir en la opinión pública.

Wolfgang Ullrich, experto en estudios culturales y autor del libro “Memocracia” observa que el contenido extremo, agresivo y a menudo insultante de las redes sociales, y sobre todo los memes, suelen dominar el discurso político: “Cada bando intenta movilizar a sus seguidores con imágenes y comentarios graciosos, a menudo cínicos y burlones”. Además, la política misma se ha vuelto “como un meme”, o sea, “se adapta para ser lo más estridente y provocadora posible, como si se tratara solo de hacer chistes en lugar de argumentar”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es muy hábil en el arte de captar la atención, siguiendo las reglas de las redes sociales, donde lo que más llama la atención suele ser lo más escandaloso, lo más polémico y lo más provocador.

Para ello, cuenta con la ayuda de los llamados “guerreros de los memes”, seguidores que producen imágenes y memes generados por inteligencia artificial (IA) para promover su agenda política. “Y todos, por supuesto, esperan que tenga tanto éxito con su ídolo y que él mismo (Trump) lo publique”, dice Ullrich, como en el caso de la polémica imagen generada por IA a mediados de abril, cuando, tras una disputa con el papa León XIV, Trump publicó una imagen generada con IA, que lo representaba como una figura salvadora similar a Jesús. La publicación fue eliminada poco después, en parte debido a las críticas dentro de sus propias filas conservadoras.

Para Ullrich, precisamente este tipo de comunicación polarizadora es problemática para la democracia, porque es tan emocional que “es imposible que haya un debate genuino”. Y la democracia, sin embargo, se caracteriza precisamente por la capacidad de llevar a cabo una debate con argumentos, en lugar de insultos o provocaciones.

Al igual que las caricaturas clásicas, los memes también pueden servir para criticar a quienes ostentan el poder y cuestionar las estructuras sociales. Sin embargo, cuando se convierten en el medio dominante de una superpotencia mundial, utilizados para ridiculizar a los opositores políticos o para burlarse de los más vulnerables, entonces se abandona el ámbito de la sátira, afirma Wolfgang Ullrich. “Eso es precisamente una perversión de todo lo que la sátira y la caricatura representan tradicionalmente”.

Además, en ocasiones, se trivializan de forma inapropiada asuntos graves. Como ejemplo, Ullrich cita una publicación del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. en la plataforma X, de junio de 2025, en la que se podía ver a unos caimanes con gorras del ICE en alusión a un centro de detención en los pantantos de los Everglades de Florida. La imagen se titulaba: “¡Próximamente!”.

“Memes como estos desvían completamente la atención del hecho de que se trata de personas, de futuros individuales y de procedimientos que, como mínimo, son cuestionables desde la perspectiva del Estado de derecho”, advierte. Si bien la publicación generó críticas y un debate sobre si era aceptable o no presentar el tema de esta manera, Ullrich argumenta que el discurso se ha desviado, “y se está pasando por alto lo que realmente importa: las personas”.

En definitiva, la banalización de la comunicación política beneficia a quienes tienen tendencias autoritarias, afirma Ullrich. Esto se debe a que crea un espacio de lenguaje evasivo, en el que siempre se puede recurrir a la excusa de que todo fue una broma.

Según Ullrich, la medida más importante para protegerse de la manipulación mediante memes es comprender cómo funcionan las redes sociales, y observarse a uno mismo y sus propias reacciones. “Estamos acostumbrados a que los gobernantes autoritarios nos ataquen con algo increíblemente sublime e intimidante, destruyéndonos con imágenes impactantes. Los memes, en cambio, se perciben como algo pequeño y discreto”, dijo; “y creo que tenemos que ser mucho más conscientes de que esta es la nueva forma de estetización de la política, que es muy manipuladora, en última instancia, muy populista y muy sugestiva”.

Fuente: Deutsche Welle

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