Conflicto en la Franja de Gaza: ni guerra ni paz

Conflicto en la Franja de Gaza: ni guerra ni paz

Desde hace ya muchos meses se están llevando a cabo esfuerzos de mediación internacional para lograr un alto al fuego estable entre Hamáse Israel. Recientemente, el domingo 12 de abril, una delegación de Hamás se dirigió a El Cairo. Allí tenía previsto reunirse con mediadores egipcios para hablar de los próximos pasos. El foco está en los puntos pendientes de la primera fase del alto al fuego acordado hace más de medio año, y en la pregunta de si allí se puede llegar siquiera a una segunda fase, y sobre todo, a una fase final.

Hamás, el grupo islamista militante clasificado como organización terrorista en Alemania, la Unión Europea, EE. UU. y otros países, desencadenó la devastadora guerra en la Franja de Gaza con su ataque a Israel el 7 de octubre de 2023. Desde el 10 de octubre de 2025 rige un frágil alto al fuego, que se ve socavado una y otra vez por ataques aislados.

Sin embargo, según los expertos, el balance de la tregua hasta ahora es desalentador. Y es que las conversaciones políticas se han estancado, y con ellas las perspectivas de una estabilización duradera. Seis meses después, esta “promesa ha quedado en gran medida sin cumplir”, según se afirma, por ejemplo, en un análisis del Consejo Noruego para los Refugiados.

Los propios esfuerzos de mediación y búsqueda de soluciones, actualmente ensombrecidos por las repercusiones de la guerra de Irán, apenas han registrado avances desde hace tiempo. Por ejemplo, el trabajo de la Junta de Paz iniciado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha sido hasta ahora poco eficaz: aunque partió con grandes pretensiones políticas —en competencia con la ONU—, apenas ha tenido repercusión hasta el momento. Es cierto que se han creado estructuras institucionales y se han prometido miles de millones, pero, según informes de agencias, muchos de esos fondos llegan con retraso o ni siquiera llegan.

El experto en Israel y Oriente Próximo Peter Lintl, de la Fundación Ciencia y Política (SWP) de Berlín, describe la situación con la misma cautela: “Por el momento, todo parece girar mucho”, opina, y lo hace en círculo: las cuestiones decisivas, el desarme de Hamás, la futura administración de Gaza y la retirada de las tropas israelíes, siguen sin resolverse desde hace meses. Al mismo tiempo, faltan mecanismos que funcionen para hacer cumplir los posibles acuerdos, si es que se llegan a alcanzar, según explica Lintl a DW.

Simon Wolfgang Fuchs, islamólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén, opina lo mismo: las conversaciones no avanzan y los plazos se han incumplido una y otra vez, según su observación. En general, se consolida la impresión de un estancamiento diplomático. La dinámica está marcada más por la desconfianza que por el acercamiento, explica Fuchs en entrevista con DW.

No se trata solo de detalles, sino de cuestiones fundamentales, y también de la secuencia de los pasos, que está relacionada con los puntos más difíciles de resolver: por ejemplo, sigue siendo objeto de controversia entre las partes en conflicto si primero hay que desarmar a Hamás o si primero debe producirse una retirada militar de Israel.

“Observadores internacionales independientes supervisarán un proceso de desmilitarización de la Franja de Gaza”, declaró a principios de año el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz. Aunque estos planes demuestran que, en parte, existen ideas bastante concretas para una transición, tal propuesta requiere que ambas partes hagan concesiones fundamentales, y eso es precisamente lo que ha faltado hasta ahora.

“Para Israel está claro: primero el desarme, luego la retirada. Para Hamás es justo al revés”, describe Fuchs. Ambas partes se mantienen así en posiciones que, por el momento, son prácticamente irreconciliables, añade.

Las consecuencias recaen sobre todo en la población civil. La situación humanitaria en la Franja de Gaza sigue siendo precaria y, en muchos lugares ha incluso empeorado. La falta de suministros, el aumento de los precios y las infraestructuras dañadas marcan el día a día. El experto en Oriente Próximo Fuchs describe esta evolución como una “espiral descendente”. Incluso allí donde llegan los suministros de ayuda, la inseguridad sigue siendo grande. “Las experiencias de anteriores situaciones de escasez y, sobre todo, de la hambruna de 2025, siguen teniendo repercusiones y refuerzan la sensación de amenaza permanente”, afirma Fuchs.

Al mismo tiempo, resulta difícil evaluar desde fuera el clima político en la Franja de Gaza. Los informes apuntan a que cualquier crítica a Hamás en sus territorios sigue siendo reprimida, en algunos casos de forma brutal, dice Peter Lintl. Esto complica aún más una valoración fiable. Al mismo tiempo, entre los palestinos persiste la preocupación por un desplazamiento permanente a manos de Israel.

Peter Lintl dice que no cree que se consiga un avance a corto plazo. Según él, los costes políticos son demasiado altos para ambas partes en este momento.

De cualquier forma, muchos analistas internacionales comparten que el hecho de que haya un alto al fuego facilita hasta cierto punto la vida diaria de la gente, a pesar de las numerosas víctimas mortales, las huidas, los desplazamientos y la destrucción. El problema es que solo funciona de forma limitada, y sigue sin vislumbrarse una solución política viable. Por ahora, la Franja de Gaza parece estancada en un estado que no es ni guerra ni paz. Y eso no es nada seguro, ya que, en principio, una nueva escalada sigue siendo posible en cualquier momento.

Fuente: Deutsche Welle

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