Alemania y Estados Unidos: una relación con altibajos

Alemania y Estados Unidos: una relación con altibajos

El canciller alemán, Friedrich Merz, había presumido de mantener una buena relación personal con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, algo poco habitual entre los líderes europeos.

Durante su primer año en el cargo, Merz visitó a Trump tres veces en la Casa Blanca. Los encuentros se desarrollaron en un ambiente cordial, aunque sus críticos internos señalaron después que el canciller se había mostrado demasiado complaciente con el presidente. En cualquier caso, la relación transatlántica parecía haberse estabilizado en tiempos turbulentos.

Pero luego, las declaraciones críticas de Merz, quien afirmó que Estados Unidos no tenía una estrategia clara en la guerra con Irán y que Teherán había humillado a Washington, provocaron un verdadero estallido de furia por parte de Trump. El mandatario respondió en su plataforma Truth Social que Merz “no tiene idea de lo que está hablando”. “No es de extrañar que a Alemania le vaya tan mal”, añadió.

Poco después, Trump anunció que en el plazo de un año retiraría 5.000 soldados estadounidenses de Alemania. Más tarde aseguró que la reducción sería “mucho mayor”.

También los misiles de crucero Tomahawk prometidos por el predecesor de Trump, Joe Biden, para reforzar la defensa ante un posible ataque ruso, no serán desplegados por el momento en Alemania. Expertos consideran esta decisión más grave que la retirada de tropas. “Aquí se genera una importante brecha de capacidades en materia de disuasión frente a Rusia, que solo podrá cerrarse más adelante con armamento europeo”, señaló el experto Carlo Masala, de la Universidad de las Fuerzas Armadas alemanas en Múnich, al diario Welt am Sonntag.

A ello se suma el anuncio de elevar los aranceles a las importaciones de automóviles procedentes de la Unión Europea del 15 % al 25 %. El economista Clemens Fuest advirtió en el diario alemán Bild sobre el riesgo de una nueva recesión: “El aumento de aranceles golpea a la industria automotriz alemana en un momento ya de por sí difícil”, señaló.

Merz restó importancia en el programa de la ARD “Caren Miosga” a la anunciada reducción de tropas. Aseguró que no se trata de algo nuevo y negó cualquier vínculo con su disputa con Trump: “No hay ninguna relación”, dijo.

La relación transatlántica ha vivido algunos momentos de acercamiento, pero muchos más de tensión desde el inicio del segundo mandato de Trump.

Merz aún no era canciller cuando, en febrero de 2025, Trump humilló públicamente al presidente ucraniano Volodimir Zelenski. Merz declaró entonces: “A más tardar desde esas declaraciones de Trump, queda claro que a ese sector de los estadounidenses el destino de Europa le resulta en gran medida indiferente”.

A lo largo del año, las relaciones siguieron deteriorándose. Los aranceles estadounidenses a productos europeos afectan especialmente a la economía alemana, fuertemente orientada a la exportación.

Sin embargo, pese a los conflictos -o precisamente por ellos-, Merz viajó a comienzos de junio de 2025 a Washington para su visita oficial de presentación. El encuentro fue mejor de lo esperado, en parte porque pudo señalar que Alemania ya destinaba mucho más gasto para defensa, como Trump había exigido.

Desde el cambio de año 2025/26, los acontecimientos se han acelerado. En su nueva estrategia de seguridad nacional de finales de 2025, la Administración estadounidense advierte a Europa sobre una “destrucción civilizatoria” debido a la migración, y declara el hemisferio occidental como zona de influencia de Estados Unidos.

A comienzos de año, fuerzas especiales estadounidenses llevaron a cabo un ataque en Venezuela que incluyó el secuestro del presidente Nicolás Maduro. El canciller reaccionó con cautela y calificó la situación jurídica de “compleja”, pese a que la operación es claramente contraria al derecho internacional.

Poco después, Trump amenazó con tomar por la fuerza la isla de Groenlandia, perteneciente a Dinamarca. La postura unificada de Europa, que consideró la amenaza totalmente inaceptable -más aún tratándose de un socio de la OTAN-, surtió efecto: Trump abandonó el tema y no volvió a mencionarlo.

Una nueva visita de Merz a Washington en marzo de 2026, poco después del inicio de la guerra con Irán, volvió a desarrollarse de forma positiva. Antes de partir, el canciller había señalado que no pretendía “dar lecciones” a Trump sobre derecho internacional, lo que fue bien recibido. Trump lo calificó de “amigo” y “líder excelente”. No obstante, también hubo críticas en Europa, donde se le reprochó a Merz acercarse a Trump a costa de otros países: el canciller respaldó públicamente al presidente estadounidense en su crítica a España por su bajo gasto en defensa.

“Tampoco renuncio a la cooperación con Donald Trump”. Este año aún habrá varias oportunidades para dialogar personalmente, por ejemplo, en junio, durante la cumbre del G7 en Francia, o en julio, en la cumbre de la OTAN en Turquía. La cuestión es si Trump también está dispuesto a mantener la cooperación con Friedrich Merz.

Fuente: Deutsche Welle

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