Encontrar un apartamento bonito, asequible y con una buena ubicación para una persona con ingresos medios es cada vez más difícil en gran parte de Alemania, sobre todo, en ciudades, áreas metropolitanas y en regiones rurales con una economía fuerte. A nivel nacional, existe un déficit de aproximadamente 1,4 millones de viviendas en los segmentos de precios bajos y medios. La oferta limitada y la alta demanda están impulsando los precios al alza.
En 2025, Alemania contaba con aproximadamente 83,5 millones de habitantes. Desde 1990, la población ha aumentado en 3,7 millones, debido casi solo a la migración. Al mismo tiempo, el número de hogares unipersonales ha crecido, pero la oferta habitacional no ha seguido el ritmo de dicha tendencia.
Más de la mitad de la población alemana habita en viviendas de alquiler. Las personas con raíces migratorias se ven desproporcionadamente perjudicadas, según el último informe anual del Consejo de Expertos en Integración y Migración (SVR).
Este año, el consejo, integrado por nueve investigadores, se centró en su informe en el tema “Espacio para el desarrollo: vivienda y participación en una sociedad de inmigrantes”.
Los datos analizados revelaron diferencias significativas entre personas con y sin trasfondo migratorio. El presidente del Consejo de Expertos en Integración y Migración (SVR), Winfried Kluth, investigador de migración y profesor de Derecho Público en la Universidad de Halle-Wittenberg, explicó esto durante la presentación del informe en Berlín.
En promedio, los inmigrantes viven en espacios más reducidos, con mayor frecuencia superpoblados y cada vez menos en sus propias viviendas. Mientras que más de la mitad de las personas sin trasfondo migratorio posee una vivienda propia, esto es así en menos de un tercio de las personas con historial migratorio. Al mismo tiempo, los migrantes destinan una mayor proporción de sus ingresos al alquiler.
Las principales causas son los bajos ingresos y el mayor número de miembros en los hogares. Además, existen obstáculos específicos para los migrantes: la incertidumbre sobre su estatus de residencia, la falta de redes de apoyo o las barreras lingüísticas.
Birgit Glorius, vicepresidenta del Consejo Alemán de Expertos en Integración y Migración (SVR), nombra otro aspecto decisivo: “El racismo también es un factor, como han demostrado diversos estudios”.
Para contrarrestar la discriminación en la búsqueda de vivienda, los investigadores proponen que la primera fase del proceso de solicitud se realice de forma anónima.
Cada vez más personas no logran encontrar alojamiento bajo las circunstancias actuales. Según los expertos, esto afecta de manera desproporcionada a las personas sin ciudadanía alemana. En 2024, alrededor de 532.000 personas se encontraban sin hogar, más del doble que en 2022.
Según el informe, la concentración espacial de inmigrantes y sus descendientes en ciertos barrios es menos pronunciada en Alemania que en otros países. “Sin embargo, la segregación social, es decir, la concentración espacial de personas de determinados estratos socioeconómicos, ha aumentado”, apunta Kluth.
Los ricos y los pobres tienden a vivir en comunidades separadas. Según Kluth, la pobreza y la inmigración están cada vez más interrelacionadas.
La carencia de viviendas tiene consecuencias no solo sociales, sino también económicas. En las regiones económicamente fuertes, hay empleos, pero a menudo no hay viviendas asequibles. En cambio, en las regiones con dificultades estructurales, la vivienda es más barata, pero escasean los empleos y las oportunidades de formación. Esta discrepancia actúa como una barrera.
La inmigración se concentra, sobre todo, en las ciudades. Casi el 60 por ciento de las personas con raíces migratorias viven en zonas urbanas; en las grandes ciudades, su proporción de la población supera el 40 por ciento. Cuando la pobreza y la inmigración coinciden en barrios desfavorecidos, esto puede generar tensiones sociales, pero según el consejo, los barrios con una alta proporción de inmigrantes no frenan necesariamente la integración.
Los factores cruciales son la infraestructura, las oportunidades educativas y las redes sociales. Sin embargo, estos suelen ser deficientes, con graves consecuencias, sobre todo para los jóvenes. La influencia de la ubicación de la vivienda es muy evidente en el sistema educativo. Los niños y jóvenes con trasfondo migratorio tiene una probabilidad mucho mayor de asistir a escuelas segregadas y con escasos recursos. Esto limita aún más sus oportunidades educativas.
En su informe, los investigadores recomiendan ampliar la oferta de vivienda, sobre todo, la vivienda social. Los barrios con necesidades de apoyo específicas deberían recibir más apoyo, por ejemplo, mediante mejores instalaciones para guarderías, escuelas y servicios sociales.
También se insta a los empleadores a asumir su responsabilidad: podrían desempeñar un papel más activo a la hora de proporcionar vivienda a los trabajadores cualificados internacionales, por ejemplo, cooperando con empresas inmobiliarias o participando en proyectos de vivienda.
Fuente: Deutsche Welle

