Opinión por Adriano Miguel Tejada

El discurso pronunciado ayer por el presidente Luis Abinader en su jura como nuevo mandatario de la nación fue realista, consciente de los retos que tiene por delante y esperanzador en cuanto agrega una visión de propuestas específicas para ayudar al país a salir de las tragedias que lo afectan.

¡Ingente tarea la que enfrenta el Presidente!

Del discurso se extraen varias prioridades, todas inmediatas: 1. combatir con nuevos enfoques y métodos la pandemia del COVID-19 y el fortalecimiento de un sistema de salud que espera convertir en un modelo para América Latina; 2. Un programa de empleo que incluirá el apoyo a obras públicas de calado y otras de interés social, como las viviendas; 3. Una solución al año escolar que será anunciada, al igual que un plan para incrementar el turismo y 4. la puesta en operación de un Ministerio Público independiente, poniendo al frente de la Procuraduría a una jurista de singular carácter y formación.

Evidentemente, para ejecutar algunas de estas prioridades se requerirán recursos y abrir la llave del financiamiento, a lo que nadie puede oponerse en la delicada situación que vivimos.

La joya de la corona, sin embargo, lo es su decidido apoyo a ejercer un gobierno honesto y transparente, respetuoso de la ley, y lo hizo como un compromiso con la memoria de su padre y por su familia, lo que de lograrse, constituiría el mayor salto de avance en la institucionalidad del país en toda su historia.

En el discurso se nos mostró un presidente realista, pero comprometido con lograr el cambio prometido. Tendrá todo nuestro apoyo.


Fuente: Diario Libre

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