"Si Omán se interpone en nuestro camino, los bombardearemos hasta destrozarlos". Estas fueron las drásticas palabras que el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo en una llamada telefónica con el periodista de Fox News Trey Yingst, amenazando al país situado en el extremo sureste de la península arábiga a principios de esta semana. "No tengo cronograma, no tengo prisa", añadió.
Irán debería izar la bandera blanca de la rendición, según cita Yingst al presidente de Estados Unidos.
Trump reaccionaba así a los esfuerzos diplomáticos de Omán para encontrar una solución con Irán respecto al transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz. Ese país ha actuado durante mucho tiempo como mediador entre Irán y Estados Unidos. En este papel, Omán aboga por una solución diplomática que permita reabrir el estrecho de Ormuz al transporte marítimo internacional.
Poco antes, funcionarios iraníes habían declarado que estaban cerca de finalizar un acuerdo con Omán sobre el transporte marítimo. Esto se produjo tras la firma del Memorando de Entendimiento (MdE) entre Estados Unidos e Irán, el 17 de junio. Dicho acuerdo estipulaba que Irán dispondría de 60 días para garantizar el paso seguro y libre de peajes para los buques comerciales. Sin embargo, el MdE fracasó posteriormente.
En consecuencia, Irán y Omán debían acordar la futura gestión y los servicios marítimos en el Estrecho de Ormuz. Esta cláusula constituye ahora la base de las negociaciones actuales.
Según un análisis del centro de estudios Chatham House, este es precisamente el punto clave de la controversia. Irán podría haber interpretado la redacción de los "derechos soberanos de los Estados costeros" como una aceptación, por parte de Washington, de las demandas iraníes de un mayor control del estrecho. Chatham House considera esta interpretación insostenible según el derecho internacional. De acuerdo con el centro de estudios, los derechos soberanos no incluyen ni restricciones al tránsito internacional ni peajes.
"No puede haber ni control iraní del tránsito ni peajes iraníes", afirman desde Chatham House. "Sin embargo, sería posible un acuerdo para salvar las apariencias con tarifas limitadas", basado en los costos reales de garantizar la seguridad de la navegación, la protección contra el daño ambiental y otros gastos razonables.
La forma que adoptaría dicho acuerdo podría ser controvertida. Chatham House describe la gestión conjunta iraní-omaní de ciertos servicios marítimos como una posible solución a través de concesiones mutuas. El Instituto para el Estudio de la Guerra, sin embargo, advierte que Irán podría intentar afianzar permanentemente la influencia que obtiene al obstaculizar el transporte marítimo en la gestión de la vía marítima.
Para Trump, quien rechaza una prórroga del MdE, el control del transporte marítimo también es un medio importante para presionar a Irán.
"Omán siempre ha desempeñado tradicionalmente un papel de mediador entre los Estados árabes del Golfo e Irán", dijo en mayo a DW Marcus Schneider, director del proyecto regional de la Fundación Friedrich Ebert para la Paz y la Seguridad en Oriente Medio, desde Beirut. Entre los Estados del Golfo, el sultanato siempre ha mantenido las relaciones más estrechas con Teherán.
Stefan Lukas, fundador de la empresa de análisis Middle East Minds, considera que "Omán es uno de los pocos Estados que quedan en la región que aún mantiene una relación relativamente estable con casi todas las partes en conflicto", según declaró a DW también en mayo.
Omán ocupa una ubicación estratégica y, al mismo tiempo, mantiene buenas relaciones con Washington y Teherán.
La situación es delicada para Omán. "Desde el inicio de la guerra, Omán ha estado entre los países del Golfo que más han presionado para la desescalada", declaró Schneider.
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han visto con sentimientos encontrados el estatus especial de Omán durante años. Al mismo tiempo, cada vez más se va imponiendo la idea en los Estados del Golfo de que la estabilidad duradera solo puede lograrse con y no contra Irán. "Irán llegó para quedarse", cita el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, una frase comúnmente utilizada por los políticos de la región. Los lazos económicos podrían representar la forma más eficaz de disuasión a largo plazo.
"Sobre todo Omán se considera particularmente vulnerable debido a su ubicación geográfica en el estrecho de Ormuz", subrayó Schneider. Por consiguiente, Mascate tiene un gran interés en evitar cualquier escalada adicional.
Fuente: Deutsche Welle

