A comienzos de semana, el canciller alemán Friedrich Merz habló por teléfono con el primer ministro israelí ,Benjamín Netanyahu, en lo que parecía un diálogo de rutina.
A continuación, el vocero de Merz, Stefan Kornelius, informó sobre ello por correo electrónico. Las dos últimas frases decían: “En la conversación, el canciller expresó su gran preocupación por la evolución de la situación en los territorios palestinos. No debe haber una anexión de facto de Cisjordania”. La cuenta del canciller en X también difundió este texto en una publicación en alemán y otra en inglés: “I made it clear: There must be no de facto annexation of the West Bank”.
Todo esto no es nuevo. Por ejemplo, tras una conversación telefónica entre los dos jefes de Gobierno, a mediados de julio de 2025, se dijo: “El canciller subrayó que no debía haber ningún paso hacia una anexión de Cisjordania”. También entonces la parte alemana dejó claro que se opone decididamente a una actuación unilateral por parte de Israel.
Berlín mantiene su apuesta por una solución de dos Estados entre israelíes y palestinos. Esta solución de dos Estados no fue archivada por la política israelí recién después del ataque terrorista del 7 de octubre de 2023.
En esta ocasión, a la advertencia alemana le siguió una escalada verbal. El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, atacó duramente a Merz: “Señor canciller, los tiempos en que los alemanes les decían a los judíos dónde podían vivir y dónde no, han terminado y no volverán. No volverán a obligarnos a vivir en guetos, y menos aún en nuestra propia tierra”, dijo el político de 46 años en referencia a la publicación en X del jefe de Gobierno alemán.
Smotrich, nieto de sobrevivientes del Holocausto, es uno de varios políticos ultraderechistas en el gabinete de Netanyahu. Nació en los Altos del Golán, ocupados por Israel y pertenecientes a Siria, y hoy vive en Cisjordania, ocupada por Israel.
Una y otra vez llama la atención por sus declaraciones racistas, xenófobas y homófobas. En ocasiones también se enfrenta de forma demostrativa al Tribunal Supremo de Israel, como forma de ganar terreno frente a Netanyahu en el caso de que dentro de seis meses haya elecciones parlamentarias en Israel.
Smotrich se pronunció el martes 14 de abril. En Israel era Yom HaShoá, el Día de Conmemoración del Holocausto, una jornada de recuerdo a los seis millones de judíos asesinados por la Alemania nazi en el Holocausto. Ese día, la vida de Israel se detiene durante varios minutos. Los sobrevivientes del exterminio masivo nazi de los judíos ocupan el centro de las ceremonias. Es algo que también formaba parte del contexto cuando Smotrich atacó al canciller y aludió a los guetos. “Am Yisrael Chai”, termina su publicación en X: “El pueblo de Israel vive”.
Hasta ahora, el primer ministro Netanyahu no se ha pronunciado sobre este ataque al canciller alemán. Solo el embajador de Israel en Alemania, Ron Prosor, tomó posición. Merz es un “gran amigo de Israel”, subrayó el diplomático en la emisora israelí Kan.
Al mismo tiempo, “es posible y totalmente legítimo discutir con los alemanes, especialmente en un día como este, que es muy emotivo”, dijo el embajador. Sin embargo, declaraciones como las de Smotrich son “exactamente aquello que socava la memoria del Holocausto y distorsiona completamente las cosas”.
En otras palabras: Prosor, que en los debates alemanes sobre el rumbo de Israel suele responder con dureza a los críticos de Israel, acusa al ministro israelí de instrumentalizar el exterminio masivo de los judíos.
Después de todo, Merz recibe a nivel internacional bastantes críticas porque, en última instancia, no toma posición clara respecto a la orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) contra Netanyahu. En el caso de que Netanyahu viajara a Alemania, ese país tendría que detenerlo y trasladarlo a La Haya.
El grave ataque de un ministro israelí contra el canciller tiene antecedentes. Hace poco más de tres semanas hubo una confrontación similar. En ese entonces, el ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, reaccionó con dureza a una publicación en X del embajador alemán, Steffen Seibert. Este había mencionado antes, entre otras cosas, la violencia de colonos contra habitantes de aldeas palestinas en Cisjordania (ocupada por Israel desde 1967).
Seibert, cuyo mandato en Tel Aviv termina en verano, no es un crítico típico de la política israelí. Para el antiguo vocero de la canciller Angela Merkel, el puesto en Israel parecía una cuestión muy personal. Aprendió hebreo y defendió con vehemencia los esfuerzos para lograr la liberación de los rehenes secuestrados por terroristas de Hamás en la Franja de Gaza.
Lo que ha ocurrido en la plataforma X no es solo un ejemplo de sobrecalentamiento en redes sociales. También expresa un creciente distanciamiento entre Alemania e Israel, que comenzó claramente antes del 7 de octubre de 2023.
Ejemplo uno: en 2008 comenzaron las primeras consultas intergubernamentales germano-israelíes. La canciller Merkel había hablado antes —como primera jefa de Gobierno alemana— en la Knéset, el Parlamento israelí. Lo hizo en alemán. Algunos diputados abandonaron la sala. El entonces líder de la oposición, Netanyahu, criticó que tuviera lugar la intervención de Merkel.
El formato de las consultas intergubernamentales, en las que participan los jefes de Gobierno y todos los ministros, se considera una forma de cooperación muy intensa. Alemania las mantiene con una buena docena de países. Solo que las séptimas y hasta ahora últimas consultas intergubernamentales entre Alemania e Israel se celebraron en 2018, hace ocho años. Solo con Rusia y Turquía el último gran encuentro se remonta aún más atrás.
Ejemplo dos: en octubre de 2025, Merz tomó distancia del concepto de “razón de Estado”, utilizado desde la perspectiva alemana al menos desde las declaraciones de Merkel en 2008. Para la canciller, con ello se entendía la “responsabilidad política especial” por la seguridad de Israel. Él, dijo Merz al diario Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, “siempre tuvo dificultades con este concepto, porque nunca se han explicitado todas sus consecuencias”.
Desde entonces, se discute con más frecuencia cómo concreta Alemania su responsabilidad hacia Israel. Formaban parte de ello las críticas a la manera en que Israel libra la guerra en Gaza y el debate sobre las exportaciones alemanas de armas a Israel; no tanto la cuestión (más bien teórica) de una participación alemana en una fuerza internacional de paz para la Franja de Gaza.
Ejemplo tres: desde hace mucho, Israel y Alemania coinciden en que no están de acuerdo en la cuestión de una solución de dos Estados entre israelíes y palestinos. Una y otra vez, portavoces del Ministerio de Exteriores alemán califican nuevos proyectos de asentamientos israelíes en Cisjordania como contrarios al derecho internacional.
El Gobierno israelí rechaza la estatalidad para los palestinos. Con cada nuevo asentamiento, las posibilidades de una entidad estatal palestina se reducen cada vez más. También las Naciones Unidas consideran que los controvertidos asentamientos israelíes constituyen un gran obstáculo para una solución pacífica. En ataques de colonos israelíes radicales contra aldeas palestinas, en varias ocasiones murieron civiles palestinos. En este contexto, el canciller alemán expresó su preocupación y fue atacado por el ministro de Finanzas israelí.
El diario británico The Guardian citó, tras el ataque de Smotrich, a la experta en Israel de International Crisis Group, una organización no gubernamental con sede en Bruselas.
Mairav Zonszein declaró en “X” que el Gobierno israelí ha atacado repetidamente a Alemania “porque apela a los derechos humanos fundamentales de los palestinos”. Y escribió además: “Lo hacen incluso a riesgo de distanciarse de su aliado europeo más fuerte”.
Zonszein pidió al Gobierno alemán que reconsidere su rumbo frente al Gobierno de Netanyahu.
Fuente: Deutsche Welle

