Rusia y las variables que redefinen la guerra en Ucrania

Rusia y las variables que redefinen la guerra en Ucrania

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán sigue distrayendo del conflicto entre Rusia y Ucrania.

Kiev teme recibir menos armamento de EE. UU. y se prepara para resistir aún durante años. Mientras tanto, Moscú se beneficia del alza global de los precios del petróleo y el gas. Este es un aspecto de la realidad en lo que va de 2026.

Otro es el estancamiento de facto en el frente. Si bien ninguna de las partes está logrando actualmente avances territoriales significativos, Ucrania ataca cada vez con mayor frecuencia las instalaciones de infraestructura de transporte de petróleo en el interior profundo de Rusia, por ejemplo, en Tuapsé, a orillas del mar Negro.

El Kremlin se ve obligado con cada vez más frecuencia a apagar la red móvil de internet, y la popularidad del presidente ruso, Vladimir Putin, sigue bajando.

¿Qué significa todo esto? ¿Qué rumbo toma esta guerra en su quinto año consecutivo desde el comienzo de la invasión? Expertos y militares occidentales, con los habló DW en el marco del Foro de Seguridad de Kiev a finales de abril, piensan que se acerca un final fáctico de la guerra y lo atribuyen, entre otras cosas, a las elecciones de medio término en Estados Unidos.

En vista de la situación en el frente de Ucrania, expertos internacionales especulan desde hace semanas con que Putin podría -como ya lo hizo en otoño de 2022- anunciar una nueva movilización de tropas. Militares ucranianos, citados recientemente por el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, tampoco lo descartan.

Evelyn Farkas, del Instituto McCain de la Universidad del Estado de Arizona, sin embargo, no cree que se produzca una movilización de grandes proporciones. Farkas, quien ocupó un cargo de alto nivel en el Pentágono bajo la administración de Barack Obama, señala problemas dentro de la economía rusa que, a su juicio, disuadirán al líder del Kremlin.

Kurt Volker, ex enviado especial de la Secretaría de Estado de Estados Unidos durante el primer mandato de Donald Trump, opina que, a pesar de la situación en el golfo Pérsico, Ucrania tiene ahora una posición más fuerte que antes.

A su juicio, Kiev ha reducido claramente su dependencia de las armas occidentales, cubre por sí mismo sus necesidades “en un 60 hasta un 70 por ciento”, y también podrá continuar con los combates en caso de que Estados Unidos cesara los envíos de armamento a través de los europeos.

Un año atrás, Zelenski dijo durante una visita a EE. UU. que temía que Ucrania iba a perder la guerra si ya no contaba con el apoyo estadounidense. Para Kurt Volker, ese ya no es el caso. Al mismo tiempo, señala que Washington ya no puede garantizar a Kiev la entrega de misiles críticos para el sistema de defensa aérea Patriot a los niveles actuales hasta finales de año. El ex representante permanente de EE. UU. ante la OTAN atribuye esto a las “prioridades” de Trump, es decir, la guerra contra Irán.

El presidente ucraniano declaró recientemente que prevé enfrentar una presión creciente por parte de la administración Trump a medida que se acerque el otoño. Al parecer, Trump desea que Ucrania acepte las condiciones de Rusia para un alto el fuego, y concretamente, la retirada de las tropas ucranianas de la parte del Donbás, controlada por Kiev. Evelyn Farkas está convencida de que Ucrania será capaz de resistir con éxito esa presión.

La directora del Instituto MacCain estima que la crisis de Irán se resolverá llegado el verano boreal, que se volverá a abrir el estrecho de Ormuz, y que EE. UU., tal como lo anunció Trump, podría entonces buscar un “cambio de régimen” en Cuba. Pero, incluso en este escenario, Evelyn Farkas no prevé que EE. UU. vaya a ejercer una mayor presión sobre Kiev. Y, de hecho, señala, le conviene todo lo que debilite más aún a Rusia, aliado histórico de La Habana.

Tanto Farkas como Volker piensan que los comicios de medio mandato al Congreso de EE. UU., en noviembre de 2026, podrían convertirse en un punto de inflexión. Tras estos, la posición de Trump y su Partido Republicano podría quedar debilitada. “Eso alcanzaría para ejercer presión sobre el Gobierno de Estados Unidos para que continúe con su respaldo a Ucrania y la OTAN”, explica Farkas.

El presidente del Comité Militar de la OTAN, el almirante Giuseppe Cavo Dragone, afirma que será “difícil” terminar la guerra en el campo de batalla, y que el Ejército ruso se mantiene “fuerte”, a pesar del aumento de las bajas. Sin embargo, la situación económica podría ser uno de los factores que impulse a Moscú a aceptar un acuerdo de paz.

“No creo que Rusia apruebe alguna vez un acuerdo de paz con Ucrania, pero pienso que podría aceptar un cese del fuego en algún momento. Considero que nos estamos acercando a ese momento”, evalúa Kurt Volker, ex enviado especial de Trump para Ucrania.

Sostiene que las negociaciones para poner fin al conflicto armado han sido hasta ahora una “farsa”. Sin embargo, la cambiante situación en Rusia y las pérdidas sufridas en la guerra podrían obligar al Kremlin a poner fin a las hostilidades. “Lo que importa es la realidad. La situación en Rusia se ha deteriorado significativamente y continúa empeorando”, afirma Kurt Volker. Y augura que el tiempo juega en contra de Putin.

Los expertos difieren respecto de cuándo podría producirse el cambio de rumbo. Volker no descarta que pueda darse este año, y estima que habría una probabilidad de “más del 50 por ciento”. Farkas, por su parte, señala que 2027 será el año en el “los ucranianos saldrán victoriosos”.

Fuente: Deutsche Welle

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