¿Por qué salen a la calle miles de personas en Europa? ¿Cómo se explican los violentos enfrentamientos con la Policía y los saqueos masivos?
La ola de protestas de alumnos, estudiantes y simpatizantes se extiende ya porFrancia, Bélgica, Italia, Portugal, España, Grecia, Austria y Albania. También en Alemania, los Países Bajos, Serbia e Irlanda se está gestando la resistencia. Un resumen.
Todo comenzó en el Lycée Antoine-de-Saint-Exupéry de Créteil, al sureste de París. Ya a mediados de septiembre, el profesorado de ese centro se declaró en huelga contra los recortes de plantilla y la falta crónica de financiación. Los alumnos se sumaron a la protesta.
Las protestas se extendieron primero a París y luego a todo el país. Según datos oficiales, el sábado salieron a la calle al menos 550.000 personas en todo el país.
En varias ciudades, las manifestaciones, que en un principio habían comenzado de forma pacífica, derivaron en actos violentos. Se saquearon tiendas y se incendiaron coches y papeleras. En la ciudad de Limoges, el ayuntamiento, construido en 1883, quedó destruido.
Según datos oficiales, se detuvo a 1.800 personas y resultaron heridos más de 500 policías y bomberos. A raíz de los disturbios, el Gobierno anunció toques de queda locales.
Las protestas en Francia se extendieron a Bélgica. Tras los bloqueos escolares del 1 de octubre en Lieja, los sindicatos convocaron el 9 de octubre una jornada de huelga a nivel nacional y una gran manifestación en la capital, Bruselas.
Los días 12 y 17 de octubre tuvieron lugar nuevas manifestaciones en ambas ciudades belgas, en las que se produjeron enfrentamientos violentos entre jóvenes y las fuerzas policiales. Las protestas se dirigían, entre otras cosas, contra los programas de austeridad del Gobierno, que ha anunciado recortes por valor de unos 10.000 millones de euros.
En Italia, el sábado (17 de octubre) se produjeron enfrentamientos con la policía en Milán durante una manifestación contra las guerras y la inflación. Manifestantes enmascarados saquearon tiendas, lanzaron adoquines contra la Policía antidisturbios y prendieron fuego a las barricadas que ellos mismos habían levantado.
El alcalde de centroizquierda de Milán, Giuseppe Sala, declaró a la prensa local: "Los motivos de las protestas eran comprensibles. Sin embargo, la violencia contra la Policía y los graves daños causados en la ciudad son injustificables".
También en Portugal se manifestaron decenas de miles de personas contra el aumento del costo de vida y la crisis del mercado inmobiliario. Muchas personas ya no pueden permitirse los alquileres cada vez más caros.
Según un informe de la Comisión Europea de junio de este año, los precios inmobiliarios en el país han aumentado un 130 % en términos nominales desde 2013. Al mismo tiempo, los alquileres de los nuevos contratos han subido un 10,2 % con respecto al año anterior, según informó la Oficina Nacional de Estadística de Portugal.
En España, la crisis del mercado inmobiliario también es grave. La indignación pública por los alquileres exorbitantes se avivó allí en septiembre a raíz del caso de una jubilada de 87 años, Maricarmen Abascal, quien tuvo que abandonar el 23 de septiembre su piso en Madrid, en el que había vivido durante 70 años, tras un litigio que se prolongó durante años. Ya no podía pagar con su pensión el alquiler, que un inversor había aumentado en un 275 %.
Es cierto que, pocos días después del desahucio, se llegó a un acuerdo por el que la jubilada volvería a ocupar la vivienda y pagaría un alquiler de, como máximo, el 30 % de sus ingresos. Sin embargo, Maricarmen, a quien todos los españoles llamaban por su nombre de pila, falleció el 7 de octubre, apenas dos semanas después de su desahucio.
Desde entonces, cientos de personas ocupan la plaza de la Puerta del Sol en Madrid para protestar contra el aumento del costo de la vivienda.
En Tirana, la capital albanesa, miles de personas llevan meses saliendo a la calle. Las protestas tienen su origen en el llamado movimiento Flamingo, que surgió como resistencia contra un gran proyecto de turismo de lujoen la costa sur de Albania.
Entretanto, las protestas se han convertido en un movimiento antigubernamental que exige la dimisión del primer ministro socialista, Edi Rama. El sábado, los manifestantes lanzaron piedras, cócteles molotov, bengalas y fuegos artificiales contra la Policía, que respondió con gas lacrimógeno, cañones de agua y porras.
Desde hace casi dos años, Serbia se encuentra sumida en continuas protestas estudiantiles. El detonante fue el derrumbe de la marquesina de una estación de tren en la ciudad de Novi Sad, al norte de Serbia, en el que murieron 16 personas. Desde entonces, los estudiantes de todo el país se movilizan contra la corrupción.
El presidente Aleksandar Vucic, que gobierna en parte de forma autocrática, ha convocado elecciones anticipadas para el 25 de octubre. Él apuesta por consolidar su poder, mientras que el movimiento estudiantil espera un cambio político.
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Fuente: Deutsche Welle

