Serbia decide el destino de Vucic frente a Lista de los Estudiantes

Serbia decide el destino de Vucic frente a Lista de los Estudiantes

El 5 de octubre de 2000 sigue siendo la fecha que refleja el mayor trauma político de Aleksandar Vucic. Aquel día, los ciudadanos de Serbia obligaron al autócrata Slobodan Milosevic a reconocer su derrota electoral frente a una coalición de partidos democráticos.

Vucic estaba entonces en el bando contrario: era miembro del ultranacionalista Partido Radical Serbio y ministro de Información, responsable en gran medida de la censura. Años después describió aquel momento como una época en la que "todo el sedimento social, todo el fango y todo lo malo de una sociedad salen a la superficie". Y añadió: "Hemos vivido y aprendido esas lecciones. Por eso los derrotamos".

Hoy, el propio Vucic podría enfrentarse a un escenario similar. Tras abandonar la Presidencia, aspira a ser elegido primer ministro en las elecciones del 25 de octubre como cabeza de lista del Partido Progresista Serbio. Para el politólogo Dusan Lj. Milenkovic, estos comicios son "un referéndum": "Para Serbia solo hay dos caminos en las próximas décadas: la liberación del gobierno autocrático de Aleksandar Vucic o décadas de represión y dictadura".

La principal amenaza para el dirigente no procede esta vez de una oposición tradicional unida, sino de los estudiantes. La llamada Lista de los Estudiantes nació de las protestas masivas contra la corrupción y el abuso de poder desatados tras el derrumbe de la marquesina de la estación de Novi Sad, a finales de 2024, accidente que causó 16 muertos. Durante meses, los estudiantes bloquearon las principales universidades del país.

La candidatura reúne a profesores, activistas y personalidades conocidas, pero no a políticos profesionales. Tras años en los que una oposición fragmentada fue incapaz de erosionar el poder de Vucic, la estrategia parece funcionar. Un sondeo reciente otorgó a los estudiantes un 44,4 % de intención de voto frente al 41,7 % del bloque oficialista. Además, la mayoría de los partidos opositores han retirado sus candidaturas para apoyarlos. Otras encuestas, cercanas al Gobierno, predicen en cambio una victoria clara de Vucic.

El ex primer ministro Zoran Zivkovic, miembro de la coalición vencedora de 2000 y sucesor de Zoran Djindjic tras su asesinato en 2003, asegura que existe una "atmósfera de referéndum". En declaraciones a DW lamenta el estado de la oposición actual: "Entonces existía una oposición auténtica y bien organizada. (…) Hoy parece un grupo de dinosaurios en el siglo XXI. O ya no existe o se ha vendido al régimen".

La decepción con la oposición explica parte del auge estudiantil. La otra parte tiene que ver con el propio Vucic, acusado por sus críticos de controlar los medios de comunicación, favorecer la explotación de recursos naturales y mantener vínculos con el crimen organizado, mientras trata de equilibrar la posición de Serbia entre la Unión Europea, Rusia y China.

Las protestas actuales han superado ampliamente las de 2000. Entonces, Milosevic solo aceptó la derrota cuando perdió el apoyo del Ejército y de parte de la Policía. Sin embargo, la Serbia de hoy es diferente a la que salía de una década de guerras, sanciones, hiperinflación y de los bombardeos de la OTAN durante el conflicto de Kosovo.

Tras el 5 de octubre, la entonces Yugoslavia, formada por Serbia y Montenegro, regresó a la ONU, se normalizaron los pagos de salarios y pensiones y una parte importante de la deuda exterior fue perdonada. Milenkovic sostiene que Vucic ha intentado desacreditar esos logros porque le resulta políticamente conveniente y porque quiere imponer su propia interpretación de la historia reciente.

El Gobierno también recurre constantemente a la memoria de aquella época. Vucic suele describir a sus críticos como "mercenarios extranjeros", "terroristas" y "fascistas", y define las protestas como una "revolución de colores" impulsada desde Occidente. Estos mensajes son amplificados por los grandes tabloides y la mayoría de las cadenas de televisión del país.

Por el contrario, la Lista de los Estudiantes deja de lado los tradicionales debates nacionalistas sobre la orientación geopolítica de Serbia. En ella conviven liberales y nacionalistas, izquierdistas y conservadores. Su programa gira principalmente en torno a la lucha contra la corrupción, la criminalidad y el respeto al Estado de derecho.

Zivkovic advierte de que, si la oposición llega al poder, deberá estar preparada para gobernar desde el primer día, aplicar rápidamente las reformas y convocar después elecciones democráticas. También defiende una amplia depuración política. "Quienes hoy están en el poder no deberían poder presentarse ni siquiera para el consejo de administración de su edificio", afirma.

Aunque un posible proceso judicial contra el dirigente parece todavía lejano, la oposición teme manipulaciones electorales e incluso episodios de violencia. Jovo Bakic, profesor de Sociología y candidato de la Lista de los Estudiantes, se declara convencido de la victoria y cree que Vucic podría negarse a aceptar una derrota, igual que hizo Milosevic en 2000. Preguntado sobre el plan para esa situación, respondió entre risas: "No puedo revelarlo".

Mientras tanto, muchos opositores ya se preparan para una posible batalla por un escrutinio limpio y por el reconocimiento de los resultados. Lo único seguro es que Serbia afronta las elecciones más imprevisibles desde el año 2000.

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Fuente: Deutsche Welle

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