Prensa: Alejandro Betancourt, el socio de Trump en Venezuela

Prensa: Alejandro Betancourt, el socio de Trump en Venezuela

El diario suizo Neue Zürcher Zeitung esboza un retrato de Alejandro Betancourt, hombre clave en el acuerdo petrolero alcanzado por Estados Unidos y Venezuela:

"Cuando los fiscales de Zúrich se conectan el 19 de marzo a una videollamada, esperan que sea un trámite rutinario. Una conversación con un equipo de abogados de un venezolano rico, a quienes los fiscales de Zúrich acusan de blanquear dinero. Pero entonces aparece de repente en las pantallas el rostro de Todd Blanche, que en aquel momento todavía era viceministro de Justicia de Estados Unidos. Con tono amable, explica a los fiscales suizos que el Gobierno estadounidense desea que el venezolano rico pueda viajar. Y que se eviten sanciones penales contra él. Al mismo tiempo, Blanche dice que no quiere 'interferir'. Así lo relata posteriormente el Washington Post. Las investigaciones del diario Neue Zürcher Zeitung respaldan esta versión de los hechos.

Este rico venezolano se llama Alejandro Betancourt. En los últimos días, su nombre ha aparecido con frecuencia en los medios de comunicación internacionales. Betancourt desempeña un papel clave en los planes de Donald Trump. El presidente estadounidense anunció un acuerdo petrolero con Venezuela cuyas dimensiones parecen increíbles. (…) Según informaciones de los medios, el acuerdo se basará en una asociación entre Estados Unidos y empresas privadas. North American Blue Energy Partners (Nabep), la segunda mayor empresa petrolera privada de Venezuela, formará parte de esta empresa conjunta. Es propiedad de Betancourt.

El acuerdo convertirá a Betancourt en un socio empresarial central del Gobierno de Trump. Ya ahora es relevante para Estados Unidos. Betancourt, de 46 años, con el pelo oscuro peinado hacia atrás con gel, se convirtió pronto en una figura influyente en la Venezuela socialista gracias a sus negocios en los sectores de la energía y el petróleo.

Pero en la década de 2010 también se convirtió, presuntamente, en una figura clave de un gran escándalo de corrupción relacionado con la empresa petrolera estatal venezolana PDVSA. En 2019, fiscales de España y Suiza se fijaron en él. La Fiscalía de Zúrich congela unos 500 millones de dólares en sus cuentas bancarias suizas y lo busca mediante una orden de detención internacional. En septiembre de 2025, la Policía lo detiene en Londres. Queda en libertad con ciertas condiciones, pero debe entregar sus documentos de viaje. Los fiscales de Zúrich solicitan su extradición. Las cosas pintan mal para Betancourt.

Sin embargo, su destino cambia en la noche del 3 de enero de 2026. (…) Así es como Betancourt se convierte en un hombre interesante para el Gobierno de Trump. Alguien que conoce el negocio petrolero de su país de origen y que tiene los contactos adecuados. Alguien por quien merece la pena intervenir en las investigaciones penales de otro país."

El diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, de Fráncfort del Meno, aborda el tema de la transición en Venezuela en un artículo titulado "Primero el petróleo, luego las elecciones":

"Pocos días después de la detención de Maduro, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, esbozó el plan estadounidense para Venezuela en tres etapas: primero estabilizar el país y, posteriormente, reconstruirlo económicamente. La última fase contempla una transición política. (….)

Ocho meses después, el dilema de este plan de tres fases se hace claramente visible. Cuanto más invierten Washington y las grandes empresas internacionales en Venezuela, mayor es su interés en la estabilidad política. Los proyectos de miles de millones requieren contratos fiables y unas condiciones políticas previsibles. Y precisamente eso parece garantizarlo actualmente el antiguo régimen bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez, la antigua vicepresidenta de Maduro.

Un cambio de poder podría poner en entredicho los avances económicos logrados hasta ahora y poner en peligro las inversiones de miles de millones. Rodríguez ya no es, por tanto, simplemente una figura de transición. Cada vez más, se está convirtiendo en una condición necesaria para el éxito de la estrategia estadounidense.

Ya a finales de abril, el politólogo venezolano Benigno Alarcón Deza había advertido, en un artículo publicado en la revista política Americas Quarterly, sobre los riesgos de una normalización económica sin una transición política. (…) La apertura económica, la flexibilización de las sanciones y el reconocimiento internacional estarían siendo priorizados sin vincularlos a avances verificables en materia de elecciones, reformas institucionales o liberación de presos políticos. 'El tiempo juega a favor del Gobierno', escribió Alarcón. (…)

Trump elogia a Rodríguez en los términos más favorables. Está haciendo un 'trabajo fantástico', dijo en julio. Al mismo tiempo, declaró que Venezuela todavía no está preparada para ir a comicios. (…) Washington tiene argumentos para esperar antes de celebrarlos. Una votación por sí sola no crea una democracia, afirmó Rubio esta semana: 'No queremos simplemente cualquier elección'. Los partidos deben poder organizarse libremente, los miembros de la oposición deben poder regresar al país, y tanto la Justicia como las autoridades electorales deben ser reformadas. Una elección debería allanar el camino hacia un orden político legítimo y duradero. La oposición venezolana se enfrenta así a una prueba de paciencia".

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Fuente: Deutsche Welle

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