Según algunos comentaristas conservadores, el ataque israelí contra el Líbano la semana pasada, que dejó más de 300 muertos y más de 2.000 heridos, en realidad desbarató un posible complot político.
“Parece que Israel descubrió este plan del grupo libanés Hezbolá para, esencialmente, derrocar al Gobierno libanés”, afirmó Erick Stakelbeck, comentarista conservador estadounidense con un canal de YouTube sobre asuntos de Oriente Medio, dos días después del ataque. “Y el Líbano aparentemente evitó aquí un gran desastre, gracias a la fuerza aérea israelí”.
Sin embargo, la existencia de un plan de Hezbolá para derrocar al Gobierno libanés no ha sido confirmada por ninguna de las partes supuestamente implicadas: ni Hezbolá ni los Gobiernos de Líbano o Israel. Las consultas de DW al Ministerio de Defensa y a las fuerzas armadas israelíes no habían sido respondidas al momento de la publicación de este artículo.
Hay varios factores que hicieron que la historia del golpe resultara verosímil.
Por ejemplo, el primer ministro libanés anunció el 12 de abril que no viajaría a Estados Unidos para mantener conversaciones con Israel, “a la luz de las circunstancias internas actuales”. Algunos observadores interpretaron esto como una señal de que se quedaba para enfrentar un golpe.
También circularon rumores de que Israel había logrado atacar a mandos intermedios de Hezbolá en Líbano el miércoles (08.04.2026) porque todos estaban en una llamada de Zoom planificando acciones y habrían revelado sus ubicaciones.
“Este rumor es falso”, dijo a DW un portavoz de Zoom. Las ubicaciones que pueden obtenerse durante una reunión en línea mediante direcciones IP son “solo datos geográficos aproximados”, explicó.
Sí es cierto que Hezbolá mantiene una relación conflictiva con otras partes del Gobierno libanés, aun cuando ministros de su aliado Amal forman parte del gabinete. Sus críticos sostienen con frecuencia que el grupo ha capturado al Estado libanés en cierta medida.
Hezbolá desempeña un papel desproporcionado en Líbano y se presenta como representante de los musulmanes chiitas, que constituyen alrededor del 30 por ciento de la población. A menudo se lo describe como “un Estado dentro del Estado”, debido a su red social y política, y a su ala militar, considerada más fuerte que el propio ejército nacional.
El grupo se presenta como defensor de la soberanía libanesa y actualmente combate en el sur del país, donde Israel ha invadido para establecer lo que denomina una “zona de amortiguamiento” por razones de seguridad.
Pero Hezbolá también es un aliado cercano de Irán y, a comienzos de marzo, tras el asesinato del líder supremo iraní por parte de Israel, lanzó cohetes contra territorio israelí. Esto provocó un aumento de los ataques israelíes en Líbano.
El martes (14.04.2026), comenzaron en Washington conversaciones entre Líbano e Israel. Tras un alto al fuego acordado entre Estados Unidos e Irán —del que finalmente Líbano no formó parte—, estas nuevas negociaciones buscan abordar el papel de Hezbolá en el país.
Amal Saad, politóloga y experta en Hezbolá de la Universidad de Cardiff, explica por qué un golpe no tendría sentido para el grupo en este momento.
“Hezbolá siempre ha evitado el conflicto civil y aún más en un contexto de guerra, debido a los desplazados”, señala. “Hay más de un millón de personas en esa situación y, si hubiera disturbios internos, serían los más afectados. Por eso, un golpe ahora no está sobre la mesa”.
Sea real o no, el supuesto golpe de Hezbolá se ha convertido en objeto de debate en Líbano. Creer o no en esta versión parece depender de la afiliación política. Lo mismo ocurre con la percepción de las conversaciones en Washington, que en cierta medida se consideran consecuencia del ataque de la semana pasada.
“El país despertó ante la posibilidad de paz bajo la falsa impresión de que el alto al fuego entre Irán y Estados Unidos incluía al Líbano”, escribió Makram Rabah, profesor de la Universidad Americana de Beirut, en el medio local Now Lebanon. “Hezbolá, en lugar de preguntarse cómo podrían regresar los desplazados a sus hogares, parece haber pasado directamente a la prioridad nacional más urgente: derrocar a un Gobierno que sigue apostando por poner fin al derramamiento de sangre”.
“El relato israelí de un golpe de Hezbolá parece un pretexto para un bombardeo desproporcionado del Líbano”, respondió el medio francófono local Liba News, que se define como una iniciativa de periodismo ciudadano. “Lo que molestó a Israel no fue un golpe imaginario, sino la dinámica de las negociaciones [entre Estados Unidos e Irán]”.
Según este medio, esas conversaciones abrían la posibilidad de un alto al fuego regional que habría limitado el margen de acción militar de Israel en Líbano.
“Israel no impidió un golpe que nunca ocurrió”, concluye. “Utilizó un pretexto político para justificar una ofensiva de violencia abrumadora, en un momento en que las dinámicas diplomáticas podían escapársele. Y fue el Líbano, una vez más, el que pagó el precio humano más alto.”
Fuente: Deutsche Welle

