Las contradicciones del reglamento europeo antideforestación

Las contradicciones del reglamento europeo antideforestación


"El reglamento antideforestación de la Unión Europea nos parece una herramienta muy valiosa para combatirla y quitar presión en nuestros territorios", dice a DW Dinamam Tuxá, coordinador ejecutivo de la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB).

"Por eso mismo, nos preocupa mucho que lo hayan debilitado. Primero posponiendo su entrada en vigor y, ahora, reduciendo su alcance a sacar de la lista, por ejemplo, el cuero, la piel de la vaca", agrega.

El Reglamento Antideforestación de la Unión Europea (EUDR) preveía no permitir la entrada al gran mercado europeo, que cuenta con 452 millones de consumidores, de siete commodities cuya producción causa deforestación.

Cabe resaltar que, según el estudio Global Resources Assessment de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en 2025 se perdieron 11 millones de hectáreas de bosques. Esta deforestación tiene lugar mayormente fuera del territorio de la Unión Europea. No obstante, con sus importaciones de ganado, cacao, café, aceite de palma, soja, caucho y madera, el mercado europeo fomenta la tala de árboles, pues los bosques son mermados para ganar terrenos para cultivos.

Por todo esto, y en aras de llenar de contenido del llamado Pacto Verde, en junio de 2023, Bruselas sacó la normativa antideforestación EUDR, que prohíbe la importación o comercialización de esas materias primas y sus derivados que provengan de zonas que hayan sido deforestadas después del 31 de diciembre de 2020.

En un principio, el reglamento tenía que entrar en vigor en enero de 2025, pero luego fue pospuesto por un año. Se adujo que las empresas necesitaban más tiempo para prepararse. Su entrada en vigor se prevé para enero de 2027 para las grandes empresas y para junio de 2027 para las pequeñas y medianas empresas.

Hay que recordar que Eurochambres, la Asociación de Cámaras de Industria y Comercio Europeas, que representa a unos 20 millones de empresas, abogó por posponer el plazo para todas las empresas y por una mayor "simplificación" del reglamento para, con menos requisitos burocráticos, ganar en competitividad.

Por esto, después de un período de consultas, la Comisión Europea acaba de publicar el reglamento modificado. Así ya no aplica para las mencionadas materias primas y sus derivados, sino solo para algunos de ellos. Uno de los más llamativos es el cuero, la piel del ganado sea al natural o tratada. Curiosamente, con respecto al ganado, se ha incluido la lengua de vaca en los derivados que deben certificar no haber sido producidos en zonas deforestadas.

"Es incoherente e ilógico que la Comisión Europea incluya la carne, pero excluya el cuero de las materias primas que caben en el alcance del EUDR", dice a DW Nicole Polsterer, responsable de incidencia de la organización FERN. "La evidencia, incluida en el informe de la Comisión, es apabullante en cuanto a que el consumo de cuero provoca altos niveles de deforestación en los trópicos", agrega Polsterer.

"Son las mismas vacas que han pastado en zonas deforestadas por las grandes empresas cárnicas", comenta a DW el investigador social Tom Kucharz, en nombre de la Alianza Cero Deforestación. "Que la carne fresca o congelada entre en el ámbito de aplicación del EUDR y su piel se excluya es una contradicción abismal e inexplicable", subraya Kucharz.

La explicación la encuentra la organización FERN en la consulta pública que lanzó la Comisión Europea después de posponer la entrada en vigor del EUDR. Se trataba, según información oficial, de un reality check, de contraponer, con opiniones de actores de la sociedad, el reglamento a la realidad. "Una gran mayoría de los participantes de la industria provienen de Italia y Brasil, del sector de los curtidos", afirma FERN en un comunicado al respecto.

"La exclusión del cuero del EUDR se debe a la presión del lobby de la moda", explica Kucharz. "Aunque su importación se haga a través de otros países, esas pieles las utilizan cadenas europeas para la fabricación de zapatos, bolsos y chaquetas", agrega.

"Se excluyó el cuero del ámbito de aplicación porque, en primer lugar, existe el riesgo de que se produzca un desequilibrio entre los importadores de artículos de cuero", explica a DW un portavoz de la Comisión Europea.

"En segundo lugar, el cuero tiene un valor económico mucho menor en comparación con la carne. Esto significa que las empresas que comercializan cuero en la UE tienen una influencia más limitada sobre los proveedores fuera de la UE y podrían tener dificultades para obtener la información necesaria para cumplir con la norma", agrega.

Como fuere, cabe recordar que al EUDR se opusieron con vehemencia varios países europeos, entre ellos Alemania, Austria, Finlandia, Italia y Portugal, y otros tantos del sur global, algunos latinoamericanos como Brasil, Colombia, Honduras y Paraguay. La consideran una traba al comercio, una muestra de "colonialismo verde".

¿Cómo la ven las poblaciones que tienen que convivir con los efectos de la producción de esas materias primas para el mercado europeo? "Nosotros no lo vemos como colonialismo verde. Esperábamos que fuera más ambicioso, que incluyera otros productos, la protección de otros biomas", responde a DW Dinamam Tuxá, en nombre de todos los pueblos indígenas de Brasil.

"No hay que olvidar que la clase política brasileña siempre, desde la colonización, se ha opuesto a los intereses de los indígenas y sus territorios. Lo que vemos en este debilitamiento del EUDR es, precisamente, que se prioriza la producción y el consumo en detrimento de los pueblos y la naturaleza", concluye.

Fuente: Deutsche Welle

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