La pugna diplomática de Alemania por el Consejo de Seguridad

La pugna diplomática de Alemania por el Consejo de Seguridad

El 3 de junio de 2026 llega el momento. Ese día se elige en la Asamblea General una parte de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, la instancia más poderosa del organismo.

Según la Carta de las Naciones Unidas, este órgano tiene "la responsabilidad principal de mantener la paz y la seguridad internacionales". Las decisiones del Consejo son vinculantes para todos los países miembros de la ONU. El órgano puede imponer sanciones, enviar misiones de paz y autorizar el uso de la fuerza militar.

El Consejo de Seguridad tiene cinco miembros permanentes con derecho de veto: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia. Además, hay diez miembros no permanentes. Cada año se renuevan cinco de ellos para un mandato de dos años. Alemania se presenta como candidata a uno de esos puestos.

Hay aspectos de la candidatura alemana que parecen una alternativa a la política de fuerza de Donald Trump, como cuando el Ministerio de Exteriores alemán aboga por un "orden internacional basado en normas" y la vigencia del derecho internacional.

"El sistema de la ONU está bajo presión", dijo a DW en Nueva York el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul. "Creo que la diplomacia sigue siendo muy importante para que la ley del más fuerte no se imponga". El nombre de Donald Trump no salió de sus labios.

Incluso la insistencia alemana en el derecho internacional no está exenta de problemas en el contexto de la ONU, opina Johannes Varwick, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Halle. Algunos acusan a Alemania de doble moral: "Por ejemplo, cuando se posiciona tan claramente del lado de Israelen la cuestión de Gaza. Creo que casi todo el mundo en Naciones Unidas puede entender que Alemania tiene otros vínculos históricos con Israel, sin lugar a dudas". Varwick se refiere al Holocausto, el asesinato de unos seis millones de judíos durante la época del nacionalsocialismo en Alemania. "Pero el hecho de que te pongas tan claramente del lado del agresor -así lo perciben muchos- y, al mismo tiempo, defiendas la bandera del derecho internacional en Ucrania de forma casi dogmática, de alguna manera no encaja", explica a DW.

Al ministro Wadephul le gustaría que las Naciones Unidas volvieran a ser un actor más importante en la resolución de conflictos internacionales. Con la mirada puesta en la guerra de Ucrania y la de Irán, exige que la ONU se convierta en "el eje central de la diplomacia de crisis actual".

En ambas guerras y en muchos otros conflictos, las Naciones Unidas se han mantenido bastante pasivas, sobre todo porque uno o varios de los países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad son parte en esos conflictos: Rusia en la guerra de Ucrania y EE. UU. en la de Irán. Y han bloqueado resoluciones en su contra. Es decir, el propio Consejo se ha bloqueado a sí mismo.

Wadephul ve en ello una confirmación de la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad, algo que, en principio, también defiende el secretario general de la ONU, António Guterres. Su argumento es que la composición del Consejo, sobre todo la de los países con derecho a veto, refleja la situación política mundial poco después de la Segunda Guerra Mundial y no el mundo actual.

Alemania, Japón, Brasil e India llevan años reclamando un puesto permanente cada uno, así como dos más para países africanos. Además, se prevé que haya más lugares para cuatro o cinco miembros no permanentes, con el fin de dar más peso sobre todo a regiones infrarrepresentadas como África, Asia y América Latina.

Pero eso nunca ha llegado a materializarse. Y tampoco parece que vaya a suceder en el futuro, porque los cinco países con derecho a veto tendrían que aceptar perder sus privilegios. Johannes Varwick califica de "inútiles" estos intentos de reforma, por muy justificados que estén.

Pero la pregunta es hasta qué punto siguen siendo relevantes el Consejo de Seguridad y las Naciones Unidas en su conjunto. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) se refirió en un informe a finales de agosto de 2025, ante la fuerte disminución de las misiones de paz de la ONU y su financiación, a una "marginalización casi total de instituciones como las Naciones Unidas".

Hace tiempo que se han formado nuevos grupos y bloques de poder alternativos, como el G20, el grupo de los veinte países industrializados y emergentes más importantes, o el BRICS Plus, donde se han unido importantes Estados no occidentales, entre ellos China, Rusia e India. De este modo, eluden a las Naciones Unidas.

Esto no beneficia a los intereses de Alemania. "El fortalecimiento del multilateralismo clásico de la ONU debe seguir siendo el objetivo estratégico de la política exterior alemana. Es muy difícil y laborioso, pero el mundo no sería mejor si formatos como el G20 o el BRICS resultaran ser los sucesores de este multilateralismo de la ONU", analiza Varwick.

Fuente: Deutsche Welle

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