La alternativa para Líbano que apoyan países de la región

La alternativa para Líbano que apoyan países de la región

Mientras los representantes del Gobierno libanés inician esta semana una nueva ronda de conversaciones con sus homólogos israelíes en Washington, el país se encuentra en una situación cada vez más insostenible.

En el Líbano, los combates entre el grupo militante local Hezbolá y el vecino Israel han provocado el desplazamiento de más de un millón de personas, han causado miles de muertes y han ocasionado daños por valor de unos 1.200 millones de euros.

Israel afirma que planea permanecer en lo que denomina una "zona de seguridad" en el territorio, con el fin de proteger a sus propios ciudadanos del norte del país, frente a los ataques de Hezbolá.

Por otro lado, Irán, que respalda a Hezbolá en el Líbano, desea que cesen los combates y ha establecido el respeto a la soberanía libanesa como una condición del memorando de entendimiento que firmó la semana pasada con Estados Unidos.

El Gobierno libanés, sin embargo, considera que la táctica de Irán de incluirlo en el acuerdo de paz supone una vulneración de su propia soberanía. El Líbano ha intentado negociar directamente con Israel el fin del conflicto; ambas partes han debatido cómo neutralizar a Hezbolá.

Pero también hay quienes critican las negociaciones, cuya próxima ronda se celebra en Washington entre el 23 y el 25 de junio de 2026— porque las pretensiones de Israel dejarían al Líbano supeditado a su vecino, y si el ejército libanés se viera obligado a enfrentarse directamente a Hezbolá, esto podría desencadenar una nueva guerra civil en el país.

Todo ello ha colocado al Líbano ante una difícil elección: ¿Irán o Israel? Ninguna de las dos opciones ofrece muchas probabilidades de lograr una paz duradera o una recuperación económica para esta pequeña nación mediterránea.

Michael Young, editor sénior del Centro Carnegie para Oriente Medio en Beirut, considera que podría existir una alternativa. En un artículo de opinión publicado el 18 de junio, escribió sobre el potencial de una solución presentada inicialmente por diplomáticos egipcios y el respaldo de otros países de la región en 2025 para tener un papel mediador.

Según señala Young, ninguno de los países implicados en ese plan alternativo desea que Irán o Israel dominen la región.

El proyecto respaldado por Egipto "plantea un proceso de tres fases para una ‘transición organizada y gradual'" de Hezbolá, explica Young. El plan contempla el cese de las actividades transfronterizas del grupo, así como la integración de sus combatientes en el ejército libanés y de sus servicios sociales en la estructura del Estado. El resultado final sería la "transformación de Hezbolá en una entidad exclusivamente política y civil". Además se modificaría el funcionamiento de la política libanesa: se pasaría de un sistema sectario a un sistema de reparto de poder más fluido e igualitario.

"Tiene sentido que el presidente y el primer ministro del Líbano acepten esta posibilidad y dejen de insistir, al menos momentáneamente, en que Irán no debe tener voz ni voto en los asuntos que afectan al país", sugiere Young.

Según informan los medios locales, más allá de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, existen esfuerzos paralelos de diplomacia regional. Entre ellos figuran intentos de restablecer la confianza con Irán y conversaciones sobre un posible pacto de no agresión con dicho país.

Otro cambio es que Estados Unidos está presionando a Israel para que contribuya a mantener los acuerdos alcanzados con Irán respecto al Líbano.

Hezbolá fue fundado en 1982, con apoyo iraní, para oponerse a la ocupación israelí del Líbano en aquel entonces. Su popularidad entre la comunidad musulmana chií del Líbano se basa, en parte, en que se le percibe como un movimiento de resistencia.

Esta semana, Israel insistió en que continuaría ocupando el sur del Líbano. No obstante, también esta semana, Estados Unidos —el aliado más importante de Israel— respaldó la creación de una "célula de desconflicto" para supervisar el fin de los combates en el Líbano. Dicha célula incluye a representantes del Líbano, Estados Unidos e Irán, pero no de Israel.

El plan egipcio tiene, sin duda, aspectos positivos, afirma Luigi Toninelli, investigador del ISPI. "Irán podría acabar decidiendo apoyar el desarme de Hezbolá, manteniéndolo al mismo tiempo como partido político y asegurando simultáneamente una mayor influencia política para la comunidad chií en el Líbano. En principio, se trata de un avance positivo", comenta Toninelli a DW.

Más complejo resultaría integrar a los combatientes de Hezbolá en el ejército libanés y lograr que Israel acepte esta medida. Al mismo tiempo, esta fórmula sería difícil si no se fortalece el propio Estado libanés, añade Toninelli.

"Los países árabes buscan desarmar a Hezbolá, pero no quieren que Beirut dialogue con Israel ni que lo reconozca", señala. "Irán pretende preservar su esfera de influencia, e Israel busca consolidar su hegemonía regional, incluyendo al Líbano en ella", concluye.

Fuente: Deutsche Welle

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