Jimmy Lai llegó a Hong Kong como un polizón de 12 años sin un centavo procedente del sur de China, en busca únicamente de libertad y un futuro. En aquel momento, Lai nunca habría podido imaginar cómo su vida quedaría entrelazada para siempre con esta antigua colonia británica.
“Me hundiré con el barco, porque este lugar me lo da todo”, dijo Lai sobre Hong Kong en una entrevista con DW meses antes de ser detenido, en diciembre de 2020. Fue una de las primeras figuras de alto perfil en ser objeto de la nueva “ley de seguridad nacional” impuesta a Hong Kong por Pekín tras la represión de las protestas a favor de la democracia.
Según Pekín, el objetivo de la ley era restabler en Hong Kong “el orden tras el caos”, luego de que las manifestaciones de 2019 contra un proyecto de ley de extradición se convirtieran en protestas masivas contra la intromisión de Pekín en las libertades civiles de Hong Kong. Desde entonces, el magnate mediático prodemocrático ha pasado casi 2000 días en régimen de aislamiento en la prisión de Stanley.
El juicio de Lai, que se ha prolongado durante años, concluyó en febrero de 2026 con la condena del hombre de 78 años a 20 años de prisión por “colusión con fuerzas extranjeras”. Aunque él se ha declarado inocente de todos los cargos, su equipo legal dice que no recurrirá la sentencia.
Se trata de la pena más severa dictada hasta ahora en virtud de la ley de seguridad nacional. El juicio contra Lai ha simbolizado para muchas personas la grave erosión de la libertad de prensa en Hong Kong como parte de una estrategia más amplia de Pekín para silenciar las voces críticas.
En reconocimiento a su defensa de la libertad de prensa y la libertad de expresión, DW ha concedido a Jimmy Lai el Premio a la Libertad de Expresión de este año.
Desde 2015, el Premio a la Libertad de Expresión de DW ha distinguido a periodistas y defensores de los derechos humanos, con el fin de llamar la atención sobre las restricciones a la libertad de prensa y las situaciones preocupantes en materia de derechos humanos en todo el mundo.
Sebastien Lai, hijo de Jimmy Lai y defensor desde hace mucho tiempo de su liberación, comenta a DW que “las personas que luchan por la libertad, las personas que luchan por la libertad de los demás, nunca están solas”. Y esto cobra especial relevancia en un momento en el que “muchos medios de comunicación de Hong Kong están ahora autocensurándose”. “Creo que si él supiera de esto [el premio], estaría muy contento”, dice Sebastien Lai.
La directora general de DW, Barbara Massing, ha subrayado que, con este premio, DW rinde homenaje a la “dedicación indispensable de Jimmy Lai a los valores democráticos”. “Jimmy Lai ha defendido con firmeza la libertad de prensa en Hong Kong, asumiendo un gran riesgo personal, incluso cuando el espacio para el periodismo independiente se ha ido reduciendo cada vez más. Con Apple Daily, proporcionó a los periodistas una plataforma para informar libremente y una voz al movimiento democrático en Hong Kong. Su compromiso nos recuerda que la libertad de prensa nunca es algo garantizado: hay que defenderla constantemente”.
Jimmy Lai nació en el seno de una familia acomodada en Guangzhou, una ciudad del sur de China. Su vida quedó destrozada por la guerra civil. Su padre huyó, su madre fue enviada a un campo de trabajo y su familia lo perdió todo.
A los 12 años, tras probar un trozo de chocolate de Hong Kong -un sabor poco común que él creía procedente de un mundo mejor-, Lai decidió embarcarse como polizón en un barco pesquero con destino a la colonia británica, que fue devuelta a China en 1997.
En la Hong Kong de los años 60, partiendo de la nada, Lai llegó a convertirse en un magnate textil gracias al éxito de su marca de ropa, Giordano, fundada en 1981. Para Lai, la libertad significaba al principio tener el estómago lleno, pero una vez que alcanzó la seguridad económica, se dio cuenta de que significaba algo más. La masacre de la plaza de Tiananmen de 1989 contra los manifestantes prodemocráticos en Pekín se convirtió en su punto de inflexión.
“Cuando se avecinaba la entrega de Hong Kong en 1997, él sabía que si China estaba dispuesta a llevar a cabo la masacre de la plaza de Tiananmen, entonces alguien en Hong Kong tenía que hacer campaña por la democracia y defender esta libertad; alguien que tuviera los medios y la capacidad”, explica a DW Sebastien Lai.
Cuando China envió sus tanques para reprimir las protestas en la plaza de Tiananmen, Jimmy Lai apoyó públicamente a los estudiantes prodemocráticos e incluso escribió una carta abierta en la que criticaba al primer ministro chino. Como consecuencia, su negocio en China continental fue incluido en una lista negra. A raíz de ello, se reorientó hacia el sector de los medios de comunicación, fundando la revista Next Magazine y, más tarde, el diario Apple Daily.
Sus medios de comunicación se hicieron famosos por su periodismo incisivo, al estilo de la prensa sensacionalista, y más tarde por sus reportajes independientes que sacaban a la luz escándalos y criticaban las políticas gubernamentales. Aunque a veces se les criticaba por el sensacionalismo y el exceso de entretenimiento, siguieron gozando de una enorme popularidad entre el público.
Mark Clifford, presidente del Comité por la Libertad en Hong Kong y antiguo miembro del consejo de administración de Apple Daily, describe a DW aquel periódico como una “mezcla alocada de periodismo de investigación, consejos bursátiles, escándalos de la prensa del corazón y un enfoque incansable en la libertad, el libre mercado y la democracia”.
Con sus publicaciones, Lai se convirtió también en uno de los críticos más abiertos de Pekín. Él mismo se unió a las protestas callejeras tanto durante el Movimiento de los Paraguas de 2014 como en las protestas contra la ley de extradición de 2019.
Tras la entrada en vigor de la ley de seguridad nacional en 2020, Lai fue detenido y su Apple Daily cesó sus operaciones en 2021. A raíz de ello, varios medios de comunicación independientes de Hong Kong también han cerrado debido a la reducción del espacio para la libertad de prensa.
El pasado diciembre, el magnate de los medios de comunicación, que también tiene la ciudadanía británica, fue declarado culpable en virtud de la ley de seguridad nacional. La sentencia del tribunal describió a Lai como alguien que albergaba un “odio rabioso” hacia el Partido Comunista Chino (PCCh). Acusó a Lai de utilizar conscientemente el Apple Daily y su influencia personal para orquestar diversas campañas destinadas a socavar la legitimidad y la autoridad tanto del PCCh como del Gobierno de Hong Kong.
“Una condena de 20 años es una sentencia de muerte”, lamenta Sebastien Lai. Su familia está profundamente preocupada por la salud de este hombre de 78 años entre rejas, ya que, según afirman, Lai es diabético y ha perdido 10 kilos en el último año, además de sufrir caída de las uñas y caries dental.
Sebastien lleva cinco años sin ver a su padre y solo puede mantenerse en contacto con él por correo. No puede volver a Hong Kong por motivos de seguridad. Afirma que es “doloroso” saber que “hay una gran probabilidad de que él [Jimmy Lai] muera en prisión”.
Clifford, que conoce a Jimmy Lai desde hace más de 30 años, advierte de que dejar que Lai muera en prisión sería un “desastre” para el PCCh y lo convertiría en el segundo preso político de alto perfil en fallecer bajo custodia china, tras el premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, que murió de cáncer en 2017.
La fiscalía, sin embargo, ha citado informes médicos que afirman que Lai se encuentra en estado “estable” y rechazan las acusaciones sobre el deterioro de su salud, argumentando que ha permanecido en régimen de aislamiento a petición propia por razones de seguridad.
Se espera que el presidente de EE.UU., Donald Trump, quien en 2025 dijo que pidió al líder chino Xi Jinping que “considerara” la liberación de Lai, se reúna de nuevo con Xi en Pekín el próximo mes.
Sebastien Lai dice que tiene esperanzas de que Trump pueda intervenir para conseguir la liberación de su padre, teniendo en cuenta su “increíble historial a la hora de sacar a gente de la cárcel”. Y añade que, en este momento, le cuesta imaginar cómo sería si su padre fuera liberado. “Aunque sea sencillamente sentarnos a la mesa del comedor, cocinar algo y que toda la familia coma junta. Creo que eso es lo que más deseo”.
Fuente: Deutsche Welle

