Hay tres maneras de destituir a un canciller en Alemania

Hay tres maneras de destituir a un canciller en Alemania

Es la comidilla de los últimos días en Alemania: ¿cuenta todavía el canciller alemán, Friedrich Merz, con el respaldo de su coalición, formada por el bloque conservador de CDU y CSU con el socialdemócrata SPD? ¿O va a dimitir? ¿Podría incluso ser destituido por sus propias filas? ¿Y cómo funciona exactamente ese proceso?

El respaldo a la política del canciller ha llegado a un mínimo récord. En el último sondeo Deutschlandtrend del instituto de opinión Infratest-Dimap, de principios de septiembre, apenas un 13 % de los encuestados de una muestra representativa afirmó que Merz estaba haciendo un buen trabajo.

Hace poco más de dos semanas, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido de Merz, sufrió una estrepitosa derrota en las elecciones regionales del estado federado de Sajonia-Anhalt. La victoria fue para Alternativa para Alemania (AfD), formación que en dicho estado está clasificada por la Oficina para la Protección de la Constitución como " extrema derecha".

Las críticas a Merz se hacen oír incluso desde sus propias filas: que comunica mal y aleja a la ciudadanía, por ejemplo, al insistir en que los alemanes deben trabajar más duro y durante más tiempo. Pero Merz sigue siendo canciller federal y no sería tarera sencilla apartarlo de su cargo.

Si el propio Merz decide tirar la toalla, puede dimitir por el motivo que sea. Pero esto no significaría el fin de la coalición. En mayo de 1974, el canciller socialdemócrata Willy Brandt asumió las consecuencias tras descubrirse a un espía de la RDA dentro de la Cancillería. Brandt dimitió. Los partidos de la coalición de gobierno —los socialdemócratas y los liberales del FDP— acordaron rápidamente mantener su alianza. Apenas diez días después, el hasta entonces ministro de Finanzas, Helmut Schmidt (SPD), fue elegido nuevo canciller.

Para ello es necesaria la mayoría absoluta (de todos los diputados, no solo de los presentes), la "mayoría parlamentaria para la elección del canciller" (Kanzlermehrheit). Schmidt lo logró sin esfuerzo y permaneció ocho años como jefe de Gobierno. La probabilidad en el caso de Merz es muy baja, ya que parece decidido a no rendirse.

La segunda posibilidad: si surgen nuevas mayorías en el Parlamento (por ejemplo, si se rompe una coalición), o si un canciller cae en tal descrédito que ni siquiera los miembros de su propio partido confían ya en él, existe el mecanismo de la "moción de censura constructiva". Esto significa que el Parlamento expresa su falta de confianza en el canciller por mayoría, pero debe designar simultáneamente a la persona que ocupará el puesto del actual jefe de Gobierno. No es posible destituirlo sin más.

Por ejemplo: Helmut Schmidt perdió en 1982 el respaldo de los liberales del FDP, el socio menor de coalición del SPD. Los liberales exigían cambios en la política económica que Schmidt rechazaba. Los diputados del FDP, junto con los conservadores de la CDU y la CSU, propusieron para el cargo de canciller a Helmut Kohl (CDU), entonces líder de la oposición, quien resultó elegido. Schmidt fue destituido; Kohl asumió la cancillería y permaneció en el cargo durante 16 años.

La probabilidad de que se produzca algo así en el caso de Merz es, asimismo, muy baja, dado que ni los conservadores ni los socialdemócratas desean poner fin a su coalición. Además, no se vislumbran rivales frente a Merz, o bien su candidatura resulta muy improbable, como sería el caso del jefe de Gobierno del estado de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst (CDU). Por otra parte, la CDU suele mostrarse muy leal a sus líderes políticos; para la mayoría de los diputados conservadores, la idea de un "asesinato del canciller" mediante una moción de censura pública en el Bundestag resulta sencillamente inconcebible.

Por otra parte: el Parlamento no puede disolverse a sí mismo ni convocar nuevas elecciones en plena crisis política. Indirectamente, esto es algo que solo puede hacer el canciller: puede plantear un voto de confianza y pedir a los diputados que ratifiquen su confianza en su gestión de gobierno. Varios cancilleres alemanes han recurrido a esta medida.

Así lo hizo Gerhard Schröder (SPD) en noviembre de 2001 ante el Bundestag, al vincular la cuestión de confianza a la decisión de si su gobierno lo respaldaría en el despliegue de la Bundeswehr (las Fuerzas Armadas alemanas) en Afganistán. Schröder ganó la votación y pudo continuar.

Esa probabilidad, en el caso actual de Friedrich Merz, también es bastante baja, ya que ha dicho que no ve sentido a plantear una moción de confianza ahora.

Si un canciller pierde una moción de confianza, puede contribuir a que el Parlamento se disuelva y se convoquen nuevas elecciones. Tras la derrota parlamentaria, el jefe de Gobierno solicita al presidente federal que disuelva la cámara y convoque nuevos comicios.

Ese fue el proceder del entonces canciller Olaf Scholz (SPD) en diciembre de 2024, después de que el FDP abandonara la coalición de gobierno con los socialdemócratas y Los Verdes; Scholz pidió al presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, que convocara nuevas elecciones.

Pero Steinmeier no estaba obligado a hacerlo, aunque por lo general, es lo que ocurre. Parece descartarse que Merz recurra a tal medida. Ni el SPD ni CDU/CSU tienen interés en celebrar nuevas elecciones. ¿Seguirá todo, pues, como está?

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Fuente: Deutsche Welle

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