Los esfuerzos del Gobierno alemán por modernizar y ampliar sus Fuerzas Armadas, la Bundeswehr, corren el riesgo de verse frustrados por los lentos procesos de adquisición en el país, según los críticos. Además, las guerras en Ucrania e Irán han demostrado que drones que cuestan decenas de miles de dólares pueden ser eficaces frente a armas que devoraron cifras multimillonarias en su desarrollo y fabricación.
Mientras tanto, Alemania ha incrementado enormemente su gasto en defensa en los últimos años. Además del "fondo especial" de 100.000 millones de euros (114.000 millones de dólares) anunciado tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022, el Estado ha ido aumentando rápidamente su gasto ordinario en defensa: de 62.400 millones en 2025 a 82.700 en 2026, con planes de elevar esa cifra a 152.000 millones para 2029.
Los críticos se preguntan si estas enormes sumas se están gastando de la mejor manera, y no solo desde que el proyecto del caza franco-alemán FCAS, que costó más de 100.000 millones de euros, fuera abandonado en junio.
El respetado analista de defensa Nico Lange, que trabajó en su día para el Ministerio de Defensa alemán, emitió un veredicto demoledor sobre la estrategia actual. "Es el mismo sistema disfuncional de antes. Solo que le está inyectando mucho más dinero", dijo al portal de noticias Web.de. "A menos que realmente cambies las estructuras de planificación y adquisición militar, no se obtendrán mejores resultados".
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Alemania está actualmente subiendo una empinada curva de aprendizaje, según algunos políticos. Andreas Schwarz, miembro socialdemócrata del Comité de Defensa del Bundestag, considera que la guerra en Ucrania está "cambiando por completo la forma en que se libra la guerra".
"Cuando estuve en Ucrania la semana pasada y visité el Ministerio de Defensa, nadie me preguntó por un misil de crucero Taurus o un tanque Leopard", dice a DW, recordando los debates que este tipo de armas acapararon en Alemania en el pasado. "Lo que necesitan es ayuda con drones, con munición, con la modernización de su sector de nuevas tecnologías mediante satélites y comunicaciones".
Pero la experiencia ucraniana no significa que los sistemas de armas pesadas, a menudo llamados "sistemas heredados", se hayan vuelto obsoletos. Max Becker, investigador político en el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP), destaca que, por el contrario, se ha demostrado que los tanques o sistemas de artillería siguen siendo importantes para capturar y conservar territorio, así como para ataques de largo alcance.
"Se trata de tener la combinación adecuada de sistemas heredados, que aún se necesitan, y tecnología de drones", explica a DW. "Eso es un dilema, porque por un lado todavía hay que invertir en sistemas muy caros como tanques de combate, que tardan mucho desde el pedido hasta la entrega, pero también hay que invertir en sistemas como drones o las llamadas municiones merodeadoras".
Para Andreas Schwarz, los tanques siempre van a ser necesarios… pero no en tanta cantidad. "¿No se podrían complementar o, incluso, optimizar con unidades más pequeñas y flexibles?", se pregunta. Los drones militares ya no necesitan costosos sistemas de control, algunos ahora pueden ser dirigidos con aplicaciones desde un teléfono inteligente. Según Schwarz, tanto el Gobierno alemán como la industria de defensa han comprendido esta nueva realidad, pero necesitan tiempo para adaptarse.
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El diablo está en los detalles. O, como tantas veces, en la burocracia. La adquisición de defensa es notoriamente lenta y complicada. Especialmente en un país donde la industria armamentística está dominada por grandes empresas como Rheinmetall, acostumbradas a hacer dinero fabricando tanques y submarinos para Ejércitos de todo el mundo. "Por supuesto, también tenemos un Ejército que ha pasado décadas preparándose para escenarios que hoy en día ya no son muy probables", añade Schwarz.
En un intento por agilizar las cosas, el Gobierno alemán introdujo a principios de año la Ley de Aceleración de la Contratación Militar. Esta normativa busca descentralizar las compras de menor cuantía y reducir la burocracia en las adquisiciones internacionales. Es un avance, explica Becker, en un mundo donde los drones y las armas pueden quedar obsoletos en cuestión de semanas. Y destaca que se incluyan "cláusulas de innovación en el proceso de adquisición, que obligan a las empresas a actualizar sus sistemas".
En lo que Alemania debería centrarse, añade, es en establecer una nueva infraestructura manufacturera que pueda reaccionar rápidamente a nuevos pedidos. "No puedo comprar un millón de drones", pone de ejemplo. "Necesito un stock de drones para entrenamiento y ejercicios, pero también necesito la capacidad industrial para que la producción de una gran cantidad de drones pueda ponerse en marcha en un plazo de cuatro a seis semanas".
El Ejército alemán también está en medio de una gran campaña de reclutamiento que está resultando impopular entre los jóvenes. Pero son necesarios a pesar de la creciente automatización de la guerra. "Seguimos necesitando a esas personas como pilotos de drones, por ejemplo, pero también necesitamos gente que pueda trabajar con estas tecnologías", afirma. No solo eso, añade, también son necesarios nuevos reclutas para reforzar el Ejército de reserva y, en el peor de los casos, poder proteger el territorio alemán.
Fuente: Deutsche Welle

