¿Es el acuerdo EE. UU.- Irán una victoria para Hezbolá?

¿Es el acuerdo EE. UU.- Irán una victoria para Hezbolá?

"Una gran victoria" y "un punto de inflexión para el Líbano". Así ha descrito Naim Qassem, líder de Hezbolá, el memorando de entendimiento que esta semana puso fin a los combates entre Irán y Estados Unidos. Qassem también agradeció a los iraníes por haber "vinculado el escenario libanés" al acuerdo y por haber "obligado a Israel a poner fin a su agresión".

Hezbolá fue fundado en 1982 con apoyo de Irán y uno de sus principales objetivos era poner fin a la ocupación israelí del sur del Líbano. La organización cuenta con un ala militar y otra política, y recibe el apoyo de buena parte de la comunidad musulmana chiita libanesa.

Desde las declaraciones de Qassem, los combates han continuado en el sur del Líbano. Hezbolá sigue atacando a soldados israelíes, mientras que Israel continúa destruyendo aldeas del sur mediante bombardeos y drones.

Estaba previsto que el viernes 19 de junio de 2026 comenzaran en Suiza sesenta días de conversaciones entre Estados Unidos e Irán para concretar los detalles del acuerdo, pero estas fueron aplazadas debido a la oposición iraní a los combates en el Líbano. A pesar de este complicado comienzo, los analistas consideran que el acuerdo favorece a los aliados de Hezbolá en Teherán.

"Este memorando de entendimiento otorga prácticamente a Irán todo lo que quería y a Trump todo lo que tenía [antes de atacar a Irán junto con Israel en febrero]", comenta a DW James M. Dorsey, experto de la S. Rajaratnam School of International Studies. "Y ciertamente, al menos en principio, parece una victoria para Hezbolá". Sin embargo, añade Dorsey, aún está por verse si realmente lo será.

El primer párrafo del memorando establece que Estados Unidos, Irán y sus aliados declararán el cese "inmediato y permanente" de las operaciones militares en "todos los frentes", incluido el Líbano. El acuerdo, firmado por Estados Unidos, Irán y Pakistán como mediador, también establece que ambas partes garantizarán "la integridad territorial y la soberanía" del Líbano.

"Para los iraníes, esto significa dos cosas", explica Dorsey. "No más acciones militares y una retirada israelí del Líbano". Si Israel se retirara, ello supondría una ganancia para Hezbolá. Muchas comunidades musulmanas chiitas viven en el sur del Líbano y más de un millón de personas han sido desplazadas por las tropas israelíes, que además han destruido aldeas enteras.

El memorando entre Estados Unidos e Irán también contempla miles de millones de dólares para la reconstrucción de Irán, el desbloqueo de fondos iraníes congelados y la posibilidad de que el país siga exportando petróleo. Diplomáticos de la región dijeron a la agencia Reuters que, una vez desbloqueados esos recursos, Irán tiene intención de enviar más dinero a Hezbolá.

"Si los ingresos petroleros iraníes vuelven a fluir sin restricciones, la presión financiera destinada a dificultar la financiación de Hezbolá disminuye", escribió esta semana el comentarista libanés Karim Chebaklo.

Según Chebaklo, una de las herramientas de presión del Gobierno libanés era precisamente la difícil situación económica de Irán. Si Teherán dispone ahora de más recursos y aumenta su financiación a Hezbolá, la cuestión de su desarme quedará aún más lejos de resolverse.

Sin embargo, ninguna de estas posibles ventajas para Hezbolá está garantizada por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Ni Israel ni Hezbolá —las dos partes enfrentadas en el Líbano— ni tampoco el Gobierno libanés han firmado el acuerdo.

Para el Gobierno del Líbano, el pacto da la impresión de que Irán, principal patrocinador de Hezbolá, dicta la política exterior libanesa. A principios de año, el Gobierno libanés inició conversaciones directas con Israel para alcanzar un acuerdo que permitiera el desarme de Hezbolá y facilitara la paz y una retirada israelí. Eran las primeras conversaciones directas entre ambos países en más de treinta años. Hezbolá se opuso firmemente a esos contactos.

Por su parte, el Gobierno israelí considera que el acuerdo le arrebata una oportunidad para seguir debilitando a Hezbolá. Poco después de conocerse los detalles del memorando, varios políticos israelíes afirmaron que sus tropas no abandonarían el Líbano, a pesar de la creciente presión de Estados Unidos. Funcionarios israelíes también señalaron que estaban manteniendo tensas negociaciones con Washington para obtener autorización para permanecer en territorio libanés.

"Irán insiste en que el Líbano forma parte del acuerdo y hemos visto en las últimas semanas que, cuando Irán ha defendido al Líbano, Trump ha reaccionado presionando a Israel", señala Dorsey.

"Y la realidad es que Israel no fue consultado ni estuvo presente en la mesa de negociación. Todo esto convierte a Netanyahu en el perdedor de esta historia, aunque dependerá de cómo evolucione políticamente la situación".

A pesar de las fuertes pérdidas de combatientes, equipamiento y apoyo político, Hezbolá "podría salir fortalecido de esta guerra", explica a DW Anthony Samrani, director del periódico L'Orient-Le Jour. "Imaginemos un escenario en el que Estados Unidos obliga a Israel a retirarse del sur del Líbano como parte de un acuerdo final con Irán. Hezbolá afirmaría entonces que ha 'liberado' el sur y gestionaría su reconstrucción según sus propios intereses".

No obstante, prosigue Samrani, el escenario más probable es "una doble carga para el Líbano: una ocupación israelí y un Hezbolá desafiante". El sur del país seguiría siendo un territorio marcado por la guerra y el sufrimiento. Y si Beirut y Tel Aviv llegaran finalmente a un acuerdo, la cuestión central pasaría a ser la lucha de poder entre el Estado libanés y la milicia de Hezbolá.

Fuente: Deutsche Welle

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