Elecciones en Colombia: fraude no, vicios persistentes sí

Elecciones en Colombia: fraude no, vicios persistentes sí

La narrativa de fraude es un fantasma presente en los procesos electorales en Colombia, no solo en los tres comicios que han tenido lugar este año. La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE) ha estado presente en todo el país desde comienzos de 2026 —con 150 observadores provenientes de 24 Estados miembros de la UE, más Noruega, Suiza y Canadá— y descarta que haya habido fraude.

Distribuidos a lo largo y ancho del país, los observadores, con sus chalecos azules de estrellas amarillas, han hablado con comunidades, sociedad civil y candidatos. Han asistido a mítines electorales, analizado el discurso en redes sociales y verificado que todo el proceso se ajustara a estándares internacionales y a la legislación colombiana.

Basándose en evidencias —y no en posibles denuncias de anomalías que aún tendrían que ser verificadas—, "la legislación colombiana se ha cumplido; no hemos detectado ninguna irregularidad”, aseguró a la prensa desde Bogotá Esteban González Pons, jefe de la MOE.

Si el sistema garantiza transparencia, ¿por qué persiste el fantasma del fraude? "Es verdad, las acusaciones y narrativas de fraude, así como los elementos de desinformación, han estado presentes desde antes del inicio de la campaña electoral de las elecciones al Congreso”, responde a DW José Antonio de Gabriel, jefe adjunto de la MOE en Colombia, quien ha dirigido desde el terreno al equipo de observadores y técnicos todos estos meses.

"En este sentido, destacaría que la misión ha estado aquí desde enero y ha confirmado la extrema fortaleza del sistema electoral colombiano y de sus instituciones. Estamos hablando de un país que tiene una identidad democrática muy profunda, con una institucionalidad fuerte e independiente”, añade De Gabriel.

Por su parte, desde la delegación que el Parlamento Europeo envió a reforzar a la MOE el día 21 de junio se subraya lo ordenada y transparente que fue la jornada. El esfuerzo de las autoridades electorales por la transparencia fue también recalcado por De Gabriel.

"¿Cómo lo han hecho? Con la publicación de todos los elementos, con una enorme comunicación pública, dando acceso a los representantes de los partidos y, posteriormente, a las candidaturas presidenciales en todas y cada una de las fases del proceso electoral, entregando todos los documentos y respondiendo a todas las inquietudes. Nuestros observadores nos han reportado un proceso absolutamente regular, sin que exista indicio alguno de fraude”, subraya De Gabriel, haciendo extensivo esto a las tres elecciones.

No obstante, la Misión de Observación Electoral, la plataforma de organizaciones de la sociedad civil colombiana, recoge que el 32,4 por ciento de las irregularidades denunciadas por los propios votantes —a través de la página digital pilasconelvoto.com— se refieren a presuntos casos de compra de voto mediante dinero o beneficios. Además de presiones ejercidas sobre comunidades y trabajadores para orientar su decisión electoral, hay reportes que señalan que esto iría acompañado de mecanismos de verificación, como la exigencia de fotografías de la tarjeta electoral.

Al respecto, De Gabriel comenta: "Es un fenómeno antiguo, en cierto modo estructural, que va decayendo poco a poco a medida que la sociedad se vuelve más urbana. Es algo que afecta sobre todo a las elecciones locales —para alcaldes y gobernadores— y, especialmente, en ciertas partes del país como el Caribe. También tiene cierta incidencia en las elecciones al Congreso, en la Cámara de Representantes. Las presidenciales son consideradas, más bien, de opinión y el voto se produce con mayor libertad".

¿Podrían las denuncias de este tipo de irregularidades cambiar los resultados? "Toda denuncia da lugar a una investigación que llevará tiempo y un juez deberá determinar cuál ha sido el resultado y el posible impacto en las votaciones de una zona", explica el jefe adjunto de la MOE. No obstante, insiste en que se trata de un fenómeno que lleva décadas y que, hasta ahora, su alcance ha sido más bien municipal.

"Ambos candidatos se han acusado mutuamente de movilizar maquinarias electorales para obtener mejores resultados. Hay que resaltar que la compra de voto es delito en Colombia y nosotros acompañaremos las denuncias presentadas ante la Fiscalía", apunta De Gabriel. Tanto las acusaciones de compra de votos como las de injerencia nacional e internacional han seguido caldeando los ánimos.

Estos comicios en Colombia han tenido episodios violentos, con vidas de candidatos, periodistas y miembros de la fuerza pública que lamentar. El conflicto armado, sobre todo en los territorios, ha llevado a que "haya habido zonas concretas, partes de municipios, veredas o corregimientos, donde, debido a la actividad de grupos armados o a enfrentamientos, limitamos el acceso por razones de seguridad", explica De Gabriel.

"Sin embargo, en términos generales hemos tenido acceso a todo el territorio. Hemos contado con un gran apoyo tanto del ejército, de la policía, de las instituciones del Estado y de organizaciones de la sociedad civil que trabajan en territorios difíciles", puntualiza.

Por último, los tres informes recogen el entorno competitivo y el tono polarizado del ambiente electoral. Descalificaciones, desinformación, acusaciones. ¿Es esto evitable?

"La polarización es un fenómeno político habitual y prácticamente inevitable, especialmente en una segunda vuelta en la que se enfrentan dos candidatos con visiones muy distintas del país y de la política", responde De Gabriel.

"A nosotros no nos preocupa tanto la polarización en sí, sino la medida en que esta pueda desvirtuar las campañas electorales, complicarlas o generar violencia", afirma el jefe adjunto de la MOE de la UE. "Afortunadamente, dentro del contexto histórico de Colombia, hemos visto una campaña electoral tranquila y jornadas electorales sin incidentes. En ese sentido, nos congratulamos de ello", concluye.

Fuente: Deutsche Welle

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