El juez que venció a Viktor Orbán será presidente de Hungría

El juez que venció a Viktor Orbán será presidente de Hungría


El presidente de Hungría desempeña, sobre todo, funciones representativas y simbólicas. Según el artículo 9 de la Constitución húngara, es el representante de la unidad de la nación y vela por el funcionamiento democrático de la organización del Estado.

Ahora, Hungría tendrá un presidente que es en sí mismo un símbolo y cuya elección, prevista para el martes (11 de agosto de 2026), supone al mismo tiempo el fin simbólico del régimen del primer ministro Viktor Orbán, que ha gobernado Hungría durante 16 años: András Baka, nacido en 1952, uno de los juristas húngaros más prestigiosos -y un juez que derrotó al Estado de Orbán en el conflicto por la reforma del poder judicial-.

Baka, tal y como sugiere su biografía, cumplirá con toda probabilidad con esmero la misión que le confiere el artículo 9 de la Constitución. El nuevo jefe de Gobierno de Hungría, Peter Magyar, y el grupo parlamentario de su partido, Tisza (Respeto y Libertad), subrayan explícitamente que no pretenden ocupar el cargo de presidente del Estado con un político de partido. Por lo tanto, el nombramiento de Baka constituye también una prueba contundente en contra de la afirmación de que el nuevo jefe de Gobierno de Hungría aspire a un gobierno arbitrario o esté construyendo un "régimen Orbán 2.0".

En Hungría, el presidente del Estado es elegido por el Parlamento con una mayoría de dos tercios. Se prevé que esto tenga lugar el martes. Baka fue nominado por el grupo parlamentario Tisza el pasado sábado (8 de agosto de 2026). La prisa por su nominación y elección se debe a que, tras la destitución del presidente Tamas Sulyok y la finalización de su mandato el 19 de julio de 2026, el Parlamento húngaro debe elegir a un nuevo presidente en el plazo de un mes.

En realidad, el presidente de Hungría apenas dispone de poderes ejecutivos y no puede obstaculizar de forma permanente la labor del Gobierno. No obstante, el jefe del Gobierno húngaro, Magyar, ya había declarado, incluso antes de su victoria electoral en abril, que la destitución de Sulyok -a quien calificó en repetidas ocasiones de "marioneta de Orbán"- era una de sus principales prioridades políticas.

Es cierto que el presidente de Hungría no está obligado a hacer declaraciones públicas. Sin embargo, algunos mandatarios han recurrido a menudo a esta posibilidad, sobre todo el primer presidente poscomunista de Hungría, Árpád Göncz, escritor y miembro de la resistencia anticomunista. En la década de los noventa, Göncz instó en repetidas ocasiones al respeto de los derechos humanos y las normas democráticas. Por ello, muchos lo veneraban como "la conciencia de Hungría".

El hecho de que Peter Magyar se haya lamentado con tanta frecuencia en los últimos dos años de que Sulyok hubiera fracasado a la hora de ser, como presidente, la conciencia de la nación, servirá ahora indirectamente de referencia para András Baka en el ejercicio de su cargo. Sin embargo, Baka no es en realidad un hombre de palabras altisonantes y se convirtió en luchador bastante tarde. Este jurista se doctoró en Derecho en 1978 y, posteriormente, trabajó en diversas universidades, algunas de ellas en el extranjero, en el ámbito del Derecho comparado.

Baka siguió siendo hasta el final un crítico del régimen de Orbán, aunque siempre argumentaba desde un punto de vista estrictamente jurídico; no era de los que organizaban protestas ni salían a la calle. El grupo parlamentario Tisza justificó así su nominación como presidente del Estado: "András Baka ha concedido una importancia especial a la separación de poderes a lo largo de toda su trayectoria y siempre ha defendido de forma consecuente el Estado de derecho y la independencia del poder judicial. Su trayectoria es un ejemplo de compromiso con el Estado de derecho democrático y los principios constitucionales".

Como era de esperar, los representantes del partido de Orbán, Fidesz (Alianza de Jóvenes Demócratas), criticaron duramente la nominación de Baka. Según su argumentación, dado que la destitución de Sulyok en julio fue ilegal, tampoco puede haber un sucesor legal. En los círculos de Fidesz y por parte del partido de extrema derecha Nuestra Patria (Mi Hazank) se acusa además a Baka de "hipocresía"; concretamente, de aceptar la destitución de Sulyok mediante una ley diseñada a su medida, cuando él mismo había denunciado precisamente esa práctica en su propio caso.

Sin embargo, muchos comentaristas señalan una diferencia fundamental, como hace el periodista Gabor Czene en el periódico Nepszava: "La destitución de Baka en su momento fue uno de los innumerables pasos para acabar con el Estado de derecho. Su elección como presidente contribuye a su reconstrucción".

Fuente: Deutsche Welle

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