Dónde y por qué hay soldados estadounidenses en Europa

Dónde y por qué hay soldados estadounidenses en Europa

Desde las Azores hasta Rumania, desde el norte de Noruega hasta Sicilia: en muchas partes de Europa hay militares estadounidenses. Una red compleja que, sin embargo, se ve modificada de forma abrupta una y otra vez durante el segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

Pocos días después de detener la rotación de 4000 soldados a Polonia, Trump ha anunciado ahora el envío de 5.000 soldados, alegando que mantiene una buena relación con el presidente polaco de extrema derecha, Karol Nawrocki.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la alianza de conveniencia entre los aliados que derrotaron a la Alemania nazi se dividió en dos bloques: los aliados occidentales, liderados por Estados Unidos, y la Unión Soviética con sus aliados. Con el objetivo de organizarse ante el inicio de la Guerra Fría,entre otras razones, los antiguos aliados occidentales fundaron la OTAN en 1949.

Estados Unidos, como mayor potencia militar de la alianza defensiva, consideró desde el principio que una presencia militar permanente en Europa era un importante elemento disuasorio frente al Pacto de Varsovia, liderado por la Unión Soviética.

Basándose en las doctrinas de política de seguridad de los presidentes Harry Truman y Dwight D. Eisenhower, se establecieron numerosas bases. En los momentos de mayor actividad, a finales de la década de 1950, había hasta 475. 000 militares estadounidenses estacionados en Europa. La base jurídica para ello la constituían las propias normas de la OTAN, así como los tratados bilaterales con los respectivos países anfitriones. A partir de 1991, tras la desintegración de la Unión Soviética, los contingentes se redujeron gradualmente a unas pocas decenas de miles.

Esta tendencia se invirtió ligeramente a partir de 2014, ya que, tras la anexión por parte de Rusia de la península ucraniana de Crimea, volvió a aumentar la necesidad de disuasión militar en Europa.

El principal punto de presencia del ejército estadounidense es Alemania. Según el Ministerio de Defensa de EE.UU., a finales de año había más de 36.400 militares en servicio activo.

Le siguen en segundo y tercer lugar Italia, con cerca de 12.700 soldados estadounidenses estacionados a finales de 2025 y principios de 2026, y el Reino Unido, con unos 10.200.

En estos datos de despliegues no se incluyen las unidades que, tras la anexión de Crimea, se han ido desplegando y retirando de forma rotatoria en bases de la OTAN, especialmente en la zona oriental del territorio de la Alianza.

Estados Unidos utiliza activamente sus bases en Europa para mantener la presencia mundial de sus fuerzas armadas.

Así, por ejemplo, las bases de Alemania y el Reino Unido fueron esenciales para los ataques aéreos de la guerra contra Irán, actualmente en pausa, que comenzaron a finales de febrero de 2026.

Sin embargo, varios socios de la alianza restringieron este tipo de operaciones en su territorio: Italia denegó los derechos de aterrizaje a los bombarderos y aviones de transporte en la base logística estadounidense de Sigonella, en Sicilia; España no solo prohibió el uso de las bases allí ubicadas, sino incluso los vuelos a través de su espacio aéreo nacional. Donald Trump reaccionó amenazando con retirar las tropas de ambos países.

La importancia de Europa se explica, por tanto, en parte simplemente por la logística necesaria. Si fuera necesario trasladar unidades a lugares como Oriente Medio, el tiempo de preparación sería considerablemente mayor si partieran desde EE.UU. Además, el alcance de los vuelos directos es limitado.

Esto también se aplica a la infraestructura de comunicaciones. Así, el Ejército de EE.UU. opera en Ramstein (Alemania) una estación repetidora de señales de drones, razón por la cual los tribunales alemanes ya se han ocupado de la cuestión de hasta qué punto Alemania debería intervenir contra ataques con drones contrarios al derecho internacional.

Desde mediados de mayo de 2026, la atención se centró en un traslado en el marco de la operación “Atlantic Resolve”: literalmente en el último momento, el Pentágono detuvo una rotación de unos 4000 soldados a Polonia, después de que ya se hubieran embarcado los vehículos y la brigada se hubiera reunido para la ceremonia de despedida.

Los medios estadounidenses informaron de dificultades presupuestarias en el Pentágono; sin embargo, también se estableció la relación con las reducciones de tropas con las que Donald Trump ha amenazado repetidamente.

Pero ahora el presidente estadounidense ha dado otro giro de 180 grados y ha planteado el envío de 5.000 soldados a Polonia. Trump ha dejado en el aire si con ello se llevará a cabo finalmente la rotación, se trasladarán tropas desde Alemania o se movilizarán contingentes completamente diferentes.

Fuente: Deutsche Welle

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