¿Qué es el bullying?

En el Día Mundial contra el Bullying, 4 expertos analizaron esta problemática que toca de cerca a miles de niños. El estudio revela cuáles son los países que tienen más casos y qué ocurre en Argentina. El rol de los padres y docentes para combatir los casos de violencia escolar

“El bullying lo sufrí, más o menos, desde los 6 años en primer grado hasta la secundaria”. Agustina Murcho tiene 33 años hoy y lleva una vida sin sobresaltos. Sin embargo, no atesora lindos recuerdos de su infancia y adolescencia. Cómo si fuera una mala película, en la cual ella fue protagonista, repasa con recuerdos difusos aquel pasado turbulento. “Me decían gorda, me dejaban de lado. En realidad, no me acuerdo mucho lo que me decían, pero sí me acuerdo cómo me hacían sentir”, suelta a Infobae.

Sus recuerdos la llevan a una foto muy particular, la de la chica que no era invitada a los cumpleaños y hasta la usaban para pedirle mandados. “Me hacían llevar las carpetas de Música a la clase y yo, como quería ser buena, decía que sí siempre. Hasta que, en un momento, mis compañeras me integraron al grupo pero un tiempo después me volvieron a excluir y me mandaron una carta diciendo cosas muy feas”, sigue relatando.

Agustina, que sufrió Bullying como miles y miles de niños en todo el mundo, nunca le contó nada a su mamá. “Salía con un nudo en la garganta muy feo, nunca decía nada. Ver que estos casos sigan ocurriendo es una vergüenza, que no se hable en los colegios y, sobre todo, en las casas”, explica esta mujer quien a los 25 años se recibió de Licenciada en Nutrición. Los primeros años, ella no se atrevió a ejercer. Luego, entendió que lo mejor que podía hacer para ayudar a otros era combinar lo que había aprendido en la carrera, en la teoría y en los libros, con lo que había sido su propia experiencia en relación a la comida, los hábitos y las emociones.

Es que todo aquel acoso no fue gratis para ella: fue diagnosticada con anorexia, a los 15 años. Más tarde viró hacia la otra cara del trastorno alimentario, la bulimia. Entre los 17 y 22 años su enfermedad no fue tratada ya que no tomaba conciencia de lo que padecía, lo que causó muchas discusiones familiares y la llevó a estar internada por deshidratación y a sufrir los efectos del exceso de alcohol. A partir de los 22 comenzó a hacer varios tratamientos que trataron sus síntomas y lograron mejorar su calidad de vida.

El reconocimiento de este comportamiento de maltrato, que antes no era mencionado con este nombre, bullying, ha tenido -si se quiere- cierta “maduración” donde hoy, si bien queda mucho por hacer, los vientos de cambio que se dan en las sociedades modernas han hecho que se hable e individualice esta cuestión que genera muchos problemas en la salud mental de los niños. De hecho, hoy hay un nuevo protagonista para atender, que no existía en la época de Agustina, y que se llama redes sociales.

A partir del año 2013, el 2 de mayo fue establecido como el Día Mundial contra el Bullying, luego de una presentación en la Ciudad de Buenos Aires, del fundador de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras; que notificó a más de 10.000 organizaciones no gubernamentales de todo el mundo, con el objeto de concientizar sobre los riesgos del acoso escolar y los métodos para evitar la violencia en los centros educativos, y poder establecer un protocolo de actuación ante los casos.

En el año 2016, esta iniciativa fue aprobada por la UNESCO y posteriormente reconocida por los Parlamentos español y uruguayo, y el Senado argentino. La propuesta proclamaba la necesidad de crear “un día en el que todos los chicos del mundo puedan sentir que por 24 horas alguien los escucha, los entiende, los abraza y los protege cuando están por salir de la escuela, cuando están en clase y cuando se marchan a casa. Un día que diga claro y fuerte: el bullying está mal; arruina y destruye vidas”. Al día de la fecha, el ‘Día Mundial contra el Bullying’ se celebra en 80 países de los cinco continentes.

El tema del acoso escolar llega a todos. El Atlético de Madrid realizó la semana pasada, para frenar el bullying escolar y aprovechando la filosofía de Diego Simeone para mostrar un claro ejemplo en el que defender es más importante que atacar, un video para concientizar sobre esta conducta.

Bullying

¿Qué es el bullying?

“El bullying o acoso escolar es la forma de comportarse o dirigirse a otra persona, ya sea de forma verbal o física, causando un daño temporal o permanente en la víctima. Constituye un tipo de hostigamiento reiterativo de una o más personas hacia sus semejantes, en el cual la víctima sufre de amenazas, intimidación, manipulación e inclusive agresiones físicas. Es un enemigo silencioso que se nutre de la soledad, la tristeza y el miedo”, dice a Infobae Javier Miglino, abogado, experto en Asuntos de Derechos Humanos y Protección de la Niñez, cofundador de la ONG Bullying Sin Fronteras.

“Un chico o una chica que padecen bullying o acoso escolar (una problemática que empieza a las 4 años y termina en la universidad), no rendirá lo suficiente en la escuela, colegio o universidad. Tendrá problemas de aprendizaje, sentirá la educación como una tortura cotidiana e incluso pensará en dejar de estudiar, dejar de comer y dormir y posiblemente, puede atentar contra su vida. Por eso es esencial que el padre o la madre o ambos, se pongan de su lado. De ese modo se rompe el primer círculo de ‘la soledad’. El chico o la chica ya no están solos frente al bullying. Un primer paso para enfrentarlo y vencerlo”, agrega Miglino.

Julieta Bareiro, profesora Adjunta de Psicología, Ética y Derechos Humanos de la Facultad de Psicología (UBA) aporta a Infobae: “El bullying aparece como una relación de acoso entre niños y adolescentes en situación escolar; pero implica también a otros adultos presentes en las instituciones educativas como docentes, personal administrativo, celadores, etc. Y también a quienes están fuera de sus muros: familia, amigos y sociedad en su conjunto. Esto quiere decir que no es un fenómeno aislado, sino que pertenece al entramado social del que forma parte”.

Sara Zusman de Arbiser, médica, psicoanalista, Miembro Titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), especialista en Niños, Adolescentes y Familias suma a Infobae: “En un principio se consideraba sólo a la víctima y al victimario. Están involucrados también los espectadores o testigos que presencian los hechos: los compañeros que observan el acoso sin intervenir o sumándose a las burlas. Se identifican con el violento y gozan su sadismo a través de él o pueden sentirse con miedo a que si no festejan estas agresiones puedan ser los próximos elegidos para ser las víctimas. Estas actuaciones hostiles son hechas cuando no hay adultos presentes. Las autoridades y maestros miran para otro lado”.

Bullying en el mundo

Los testimonios indican que han ido creciendo a la par de las estadísticas los casos a nivel mundial: cada vez se conocen más casos y se realizan más estudios en distintos países y regiones. “Pese a las diferencias culturales que puedan haber, lo que hay en común es la hostilidad reiterada de uno o varios sobre alguien que queda en situación de indefensión. Las razones de acoso son múltiples. Pueden ser por orientación sexual, aspecto físico, intereses no compartidos, nacionalidad, condición socioeconómica, etc. Y sus formas también son diversas: verbal, física, psicológica, cibernética (ciberbullying). La situación suele ser conocida por compañeros que ofician de testigos, lo que confirma su carácter social más que individual”, dice Bareiro.

Según el Primer Informe Mundial elaborado por la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras , correspondiente a los años 2020/2021 para América, Europa, África, Oceanía y Asia; realizado entre enero de 2020 y diciembre de 2021 por los 50 mil colaboradores que Bullying Sin Fronteras tiene en todo el mundo, los casos de Bullying en todo el mundo se han disparado en relación con las últimas mediciones disponibles ( desarrolladas en 1990 ).

El podio oficial lo ocupa México, en el que 7 de cada 10 niños y adolescentes sufren algún tipo de acoso a diario. Le sigue Estados Unidos de América con 6 de cada 10 niños y adolescentes que sufren bullying y muy de cerca se encuentra China, donde 6 de cada 10 niños y adolescentes (más precisamente 5,8) sufren este fenómeno. Es importante remarcar que en el caso de China y por razones políticas no pudimos recopilar todos los datos disponibles.

De acuerdo a la misma ONG, la Argentina ha tenido un crecimiento del acoso escolar o bullying y del acoso cibernético o ciberbullying, que se ha dado en los últimos cinco años. “En nuestro último informe realizado en 2019 y publicado a fines de ese año,Argentina había totalizado 12.300 casos. Luego llegó la pandemia de COVID-19 y dado que los niños y adolescentes no concurrieron a las escuelas, se pasó a este informe que abarca el período 2021/2022 donde se muestra que el número total de casos graves de bullying y ciberbullying, es de 14.800, con un aumento objetivo del 20 por ciento”, indicaron desde la ONG.

“Nuestro país no es ajeno a este fenómeno. Las cifras de los últimos dos años muestran un aumento significativo, incluso en tiempos de pandemia. El confinamiento obligatorio acentuó la persecución virtual (ciberbullying) por sobre otras formas. Esto es un llamado de atención a situaciones que no son “de chicos” sino que requieren la intervención de los adultos. Es una exigencia de cambio sobre vínculos que no pueden ser aceptables si afectan la dignidad y la autoestima. Si bien existe la ley 26892 promulgada en el 2013 y diversos protocolos que guían acciones institucionales, aún queda mucho camino por realizar. La concientización y el debate son unos de ellos, pero no el único. Es necesario un cambio de paradigma sobre la diferencia y la tolerancia de aquello “distinto de mí” que no recaiga en formas de violencia y dominación”, apunta Barreiro de la UBA.

Con respecto al ciberbullying o ciberacoso, Miglino explicó: “Es mucho más peligroso que el bullying. Primero porque afecta, potencialmente, a todas las personas del mundo; tengan 4 o 104 años. Con solo ser atacado en las redes sociales de Facebook, Twitter, Instragram o WhatsApp (por orden, las más tóxicas del mundo), pueden ver como su vida se arruina, como una carrera profesional termina o incluso como la vida ya no tiene sentido. Según cálculos de Bullying Sin Fronteras y de la Organización Mundial de la Salud, unas 200 mil personas cada año, pierden la vida a causa del bullying y el ciberbullying. Sin embargo la enorme mayoría de los casos, obedece al segundo comportamiento”.

Qué hacer

Colegium, una empresa de digitalización escolar en Latinoamérica, ofreció una serie de consejos para abordar este tipo de conflictos en un contexto de aulas que ya no están delimitadas por muros, sino que son aulas expandidas, construidas tanto en entornos físicos como virtuales.

*Formar a los estudiantes en términos de ciudadanía digital, para que puedan reconocer buenas prácticas en entornos virtuales y cuenten con las herramientas para identificar situaciones de acoso.

*Establecer lazos de confianza y habilitar espacios de conversación al interior de la familia y en las instituciones educativas, en los que prime la escucha activa y la contención.

*Revisar las configuraciones de seguridad y de protección de datos de los estudiantes con los proveedores de plataformas digitales escolares y también en redes sociales. A la vez, es fundamental conocer cuáles son las herramientas que brindan las redes sociales para reportar el acoso.

*Estar atentos a los cambios de ánimo o a las reacciones poco comunes. Los cambios repentinos en el carácter son señales de que pueden necesitar ayuda.

*En el caso de las instituciones educativas, contar con protocolos para el abordaje institucional de casos de acoso escolar en cualquiera de sus formas que permitan actuar a tiempo.

El acoso es un tema serio. Algunos casos extremos de violencia escolar salen a la luz cuando se produjeron muertes. “Niños que se suicidan porque no pueden soportarlo y otros que frente al acoso pueden reaccionar violentamente matando a sus compañeros como ocurrió en una escuela de Carmen de Patagones. La búsqueda de ayuda profesional es muy importante para que las consecuencias se minimicen”, dice la médica Zusman de Arbiser.

“Yo recomiendo que sus padres hablen con sus hijos. Es muy difícil que los nenes pidan ayuda cuando son tan chiquitos, porque les da vergüenza, no quieren decir nada, pero es fundamental hablar”, dice la nutricionista Murcho. “El bullying puede generar grandes problemas psicológicos en las personas, ya sea en aquellas que tienen trastornos alimentarios o no. Hoy en día, yo me acuerdo de las situaciones que viví en el colegio y me sigue generando una sensación fea, y sigo teniendo sueños y sé que gran parte de lo que me pasó y mi autoestima, tienen que ver con el colegio”, agrega.

Miglino por su parte dice que “es imperativo exigir a las empresas que llevan las redes sociales a que instalen seres humanos para recibir quejas y no robots. Que hagan lo necesario para eliminar a los ‘bots’ que viralizan cualquier tipo de ataque y que impongan restricciones inmediatas y por años, hacia aquellos y aquellas que hacen ciberbullying. Solo así será medianamente prudente y apenas seguro, estar dentro de una red social”.

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