El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a recurrir a un tono amenazante el miércoles (27.05.2026) por la noche: si Omán intentara controlar el estrecho de Ormuz junto con Irán, Washington respondería con una acción militar contra el país ubicado en el extremo sureste de la península arábiga.
Trump reaccionaba así a una información difundida por la televisión estatal iraní, según la cual existiría un borrador no oficial de un acuerdo para restablecer el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. El documento contemplaría que Irán y Omán regularan conjuntamente la navegación en esa estratégica vía marítima.
"Omán se comportará como todos los demás o tendremos que volarlo por los aires", respondió Trump al ser consultado sobre si aceptaría un acuerdo de ese tipo.
La inusualmente dura amenaza apunta contra un país que desde hace décadas mantiene abiertos canales diplomáticos en Medio Oriente.
"Omán ha desempeñado tradicionalmente un papel de mediador entre los Estados árabes del Golfo e Irán", explica a DW Marcus Schneider, director del proyecto regional para la Paz y la Seguridad en Medio Oriente de la Fundación Friedrich Ebert, con sede en Beirut. Entre los países del Golfo, agrega, el sultanato ha sido históricamente el que ha mantenido las relaciones más estrechas con Teherán.
Para Stefan Lukas, fundador de la consultora Middle East Minds, esa es precisamente la particularidad del país. "Omán es uno de los pocos Estados de la región que todavía mantiene relaciones relativamente estables con casi todas las partes involucradas en los conflictos", señala.
Gracias a su ubicación en la orilla sur del estrecho de Ormuz, Omán ocupa una posición estratégica. Al mismo tiempo, mantiene buenas relaciones tanto con Washington como con Teherán, por lo que en numerosas ocasiones ha servido de escenario para conversaciones confidenciales. A comienzos de este año, acogió incluso negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que finalmente fracasaron debido a la profunda desconfianza entre ambas partes.
La situación es delicada para Omán. El país intenta preservar su papel de mediador neutral, pero cada vez queda más atrapado entre dos frentes.
"Desde el inicio de la guerra, Omán ha sido uno de los países del Golfo que más ha insistido en la desescalada", afirma Schneider. Como el resto de los Estados de la región, teme verse arrastrado al conflicto.
Lukas incluso habla de un "escenario de pesadilla" para Mascate. Omán depende de relaciones comerciales estables con China, India, Europa y sus países vecinos. Al mismo tiempo, Washington aumenta la presión política y la cercanía del conflicto amenaza la seguridad del país.
Sin embargo, hay pocos indicios de que Omán aspire realmente a ejercer un control conjunto del estrecho de Ormuz con Irán.
"Irán presenta cada vez más el estrecho como una zona marítima compartida entre ambos países", explica Schneider. Pero dentro de Omán esa idea es vista con escepticismo. Participar activamente en una iniciativa de ese tipo iría en contra de los intereses de los demás Estados del Golfo.
Lukas también considera poco creíbles esos informes. El proyecto le parece "poco realista". Según él, el Gobierno omaní no tiene "absolutamente ningún interés" en compartir el control del estrecho con Irán. Su prioridad es garantizar una navegación segura y sin interrupciones.
Las amenazas de Trump contra Omán también ponen de relieve la situación de Estados Unidos en la región.
"Las recientes amenazas de Donald Trump son recibidas de manera extremadamente negativa en Medio Oriente", afirma Schneider. Muchos observadores se sienten cada vez más decepcionados con la política estadounidense. La retórica agresiva erosiona la credibilidad de Washington.
Lukas coincide. A su juicio, las declaraciones de Trump reflejan sobre todo una creciente inseguridad dentro de la Casa Blanca.
"La reacción de Trump ante estos informes dice más sobre la situación en Washington que sobre Omán", sostiene.
Además, los recientes ataques iraníes han alimentado las dudas sobre las garantías de seguridad que Estados Unidos ofrece a los países del Golfo.
Pese a todo, un ataque militar estadounidense contra Omán sigue siendo considerado altamente improbable.
Schneider menciona conversaciones con expertos omaníes que interpretan las amenazas más como una expresión de frustración en Washington que como una posibilidad real. Un ataque contra un socio histórico y mediador regional debilitaría aún más la influencia estadounidense en Medio Oriente.
Fuente: Deutsche Welle

