Cómo cameruneses reclutados por Rusia terminan en Ucrania

Cómo cameruneses reclutados por Rusia terminan en Ucrania

Camerún se ha convertido en una de las principales fuentes de reclutas africanos para el Ejército ruso. Se trata de jóvenes atraídos con falsas promesas de empleo y la obtención acelerada de la ciudadanía rusa. Sin embargo, acaban en el frente de batalla de la guerra en Ucrania.

Funcionarios ucranianos señalan que, para mayo de este año, se tenía constancia de que cerca de 3.000 ciudadanos de diversos países africanos habían combatido o seguían haciéndolo para Rusia. Entre los principales países de origen figuraban Camerún, Ghana, Egipto, Kenia y Uganda.

En abril, el Gobierno camerunés confirmó que Rusia notificó el fallecimiento de 16 ciudadanos cameruneses, siete de los cuales perdieron la vida en acciones militares en Ucrania.

Es probable que la cifra real de fallecidos sea mayor, según la corresponsal de DW Dorcas Ekupe, quien informa desde Bamenda, en el noroeste de Camerún.

"Al consultar otras publicaciones y observar lo que sucede, incluso al ver a familias que lloran la pérdida de sus seres queridos, la cifra es realmente mucho más alta de lo que el Gobierno había anunciado anteriormente", afirma Ekupe en el programa AfricaLink de DW.

La periodista señala dos factores que impulsan este preocupante fenómeno: la desesperación económica y el engaño deliberado. Muchos reclutas, explica, viajan a Rusia creyendo que han conseguido empleo en la construcción, como guardias de seguridad o en programas de estudios. "Una vez en Rusia, terminan en el campo de batalla", afirma Ekupe.

Banjo Herman, profesor y analista político de la Universidad de Bamenda, destaca el papel clave del grupo paramilitar ruso Wagner y su sucesor, el Africa Corps, como principal instrumento de Moscú para expandir su presencia y reputación por toda África.

Herman también menciona programas del Gobierno ruso como "Iniciativa Africana" y "Alabuga", que se presentan como proyectos de intercambio cultural o educativo, pero que han sido vinculados al reclutamiento militar.

"En ocasiones, se atrae a cameruneses haciéndoles creer que se trata de una oportunidad laboral, sin que necesariamente sepan lo que hay detrás", añade. La oferta de obtener la nacionalidad rusa en un plazo de seis meses es muy atractiva.

Francia considera la "Iniciativa Africana" como una fachada gestionada por los servicios de inteligencia rusos.

Herman subraya que la situación económica de los reclutas suele ser el principal factor motivador. "Imagínese que es usted un carpintero en Camerún que ni siquiera gana 100.000 francos CFA (150 euros o 175 dólares) al mes, pero alguien le promete 3 millones de francos CFA por ir a trabajar", explica.

Al mismo tiempo, destaca que algunos camerunenses llevan años allí, se integraron en el Ejército con el paso del tiempo y, según todos los indicios, les va razonablemente bien.

A la recompensa económica se suma la perspectiva de obtener la ciudadanía rusa. Hay personas conscientes de los riesgos, que siguen aceptando ofertas de reclutamiento para combatir en Ucrania, según el analista.

Ekupe lo corrobora y destaca la actitud fatalista entre algunos jóvenes: "A veces la gente dice: 'Si muero, muero'", y acepta unirse a las fuerzas rusas.

Entretanto, las familias en África sobrellevan el costo en silencio, también el de la muerte de los jóvenes. Muchas no han recibido compensación económica por parte del Gobierno de Camerún. Algunos de los fallecidos dejaron atrás a esposas embarazadas y a sus hijos.

Con frecuencia, el contacto entre los reclutas y sus familias se interrumpe abruptamente. "Cuando llegan allí y descubren que la realidad no es lo que se les había prometido, resulta muy difícil informar a sus familias", señala Ekupe.

Según el marco normativo actual, la responsabilidad por la muerte de un combatiente extranjero en la guerra de otro país recae principalmente en el propio individuo y en su familia, y no en el Estado que realizó el reclutamiento.

Los analistas instan al Gobierno camerunés y a los africanos, en general, a crear oportunidades y reducir las condiciones que hacen atractivo el reclutamiento engañoso, gestionar diplomáticamente con Rusia el tema de las redes de reclutamiento y establecer una campaña de concienciación pública con advertencias claras y proactivas.

Ghana ya planteó formalmente la cuestión ante Rusia, exigiendo el cese del reclutamiento de sus nacionales.

Sin embargo, en el caso de Camerún, hay vínculos militares de larga data con Rusia, que el presidente Paul Biya renovó en 2014 y 2015.

"Para que el Gobierno detenga esto", afirma Herman, "debe revisar su política de gobernanza y adoptar una política que sea inclusiva y transparente, y que permita a las personas encontrar oportunidades dentro del sistema".

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Fuente: Deutsche Welle

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