El ministerio de Defensa de Alemania ha informado que, en la madrugada del jueves 18 de junio de 2026, el cazaminas Fulda y el buque de apoyo Mosel atravesaron el Canal de Suez. Ambos recorrerán el mar Rojo durante los próximos cinco a siete días y harán escala en el puerto de Yibuti. A bordo viajan unos 140 militares.
El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, ha explicado en Bruselas que las unidades alemanas están preparadas "para una posible misión en el estrecho de Ormuz". La palabra clave es "posible", ya que aún no se cumplen todas las condiciones necesarias, pese al reciente acuerdo firmado entre Estados Unidos e Irán.
Entre los requisitos para poder llevarla a cabo figuran el cese duradero de las hostilidades, una base jurídica conforme al derecho internacional, y un mandato del Parlamento alemán. El Bundestag debe aprobar cualquier misión armada del ejército en el extranjero.
El desminado marítimo es una de las capacidades más destacadas de Alemania. "Tenemos mucha experiencia en este ámbito", explica a DW Johannes Peters, experto en seguridad marítima del Instituto de Política de Seguridad de la Universidad de Kiel.
Según Peters, el mar del Norte y el mar Báltico son las dos zonas marítimas del mundo con mayor cantidad de restos explosivos sin detonar procedentes de las dos guerras mundiales. Millones de minas, municiones y otros explosivos permanecen todavía en esas aguas, lo que ha dado a Alemania una amplia experiencia en su localización y eliminación.
Tras el inicio de la guerra entre Irán y Estados Unidos, a finales de febrero, las fuerzas iraníes bloquearon de facto el estrecho de Ormuz y, según diversos informes, sembraron minas navales en la zona.
El bloqueo tuvo consecuencias graves para el transporte mundial de petróleo y gas natural licuado. En Alemania, los precios de los combustibles se dispararon. Para que el estrecho vuelva a ser una ruta comercial segura, es necesario que las hostilidades cesen de forma permanente y que las minas sean retiradas. Pero la tarea es compleja.
"Las minas marinas son extremadamente difíciles de detectar", explica a DW Nitya Labh, especialista en seguridad marítima del think tank londinense Chatham House. Existen distintos tipos: minas flotantes, minas ancladas al fondo pero suspendidas en la columna de agua, y minas depositadas directamente sobre el lecho marino. Incluso una vez localizadas, eliminarlas puede llevar semanas o meses.
"No sabemos cuántas minas hay ni exactamente dónde fueron colocadas", señala Peters. El desminado no sigue un procedimiento estándar. Mientras que sembrar minas puede hacerse con rapidez, retirarlas requiere mucho tiempo y recursos. Precisamente para ello están diseñados los cazaminas como el Fulda.
Estos buques poseen cascos de acero no magnético para evitar activar minas sensibles a los campos magnéticos. Además, pueden navegar de forma extremadamente silenciosa para reducir el riesgo de detonación provocada por el ruido de motores o hélices.
Los sistemas no tripulados son fundamentales para las operaciones de desminado. Entre ellos, destacan los drones de superficie "Seehund", que imitan las señales acústicas y magnéticas de grandes buques para provocar la explosión controlada de las minas.
También están los drones submarinos "Seefuchs", capaces de identificar y destruir minas bajo el agua. Cuando la tecnología no basta, intervienen buzos especializados en desactivación de explosivos.
Una condición esencial para cualquier misión es que los países ribereños, especialmente Omán, así como las partes implicadas en el conflicto, den su consentimiento. "Los iraníes tienen que aceptar que las armadas de otros países colaboren en las tareas de desminado en el estrecho de Ormuz", subraya Peters.
Según el presidente francés, Emmanuel Macron, unos veinte países ya han prometido contribuciones concretas para la misión. Nitya Labh considera fundamental que Alemania, Francia y el Reino Unido dejen claro que no participan como partes del conflicto y que no actúan ni a favor de Estados Unidos ni de Irán. También considera deseable la participación de países del Golfo, como Omán o Arabia Saudita.
La misión dependerá en gran medida de cómo se implemente el acuerdo marco alcanzado entre Estados Unidos e Irán. Las conversaciones deberían culminar en un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ya ha enfriado las expectativas sobre un despliegue rápido. Según sus previsiones, el Bundestag no debatirá el mandato hasta la última semana de sesiones antes del receso parlamentario de verano, que comienza el 6 de julio.
Mientras tanto, la Marina alemana sigue preparándose. "Estamos listos. Cuando llegue el momento, estaremos preparados", ha dicho Pistorius. Si finalmente se autoriza la misión, los buques podrán desplazarse rápidamente al estrecho de Ormuz. Hasta entonces, participarán en la misión naval de la Unión Europea Operation ASPIDES, encargada de vigilar las rutas marítimas del mar Rojo.
Fuente: Deutsche Welle

