De cara al agravamiento de la situación de amenazas, como actos de sabotaje y ciberataques, entre otras, el Gabinete del Gobierno de Alemania ha decidido este miércoles (12.08.2026) llevar a cabo una reforma integral de los servicios de inteligencia para afrontar esos peligros, también en el futuro.
"Queremos hacer de nuestros servicios de inteligencia auténticos servicios secretos. Es hora de que estemos a la misma altura de nuestros servicios amigos en todo el mundo", dijo el ministro de Interior, Alexander Dobrindt, durante una conferencia de prensa.
"Para ello se requieren capacidades operativas y competencias, para poder actuar contra el terrorismo de estado moderno y grupos extremistas de manera más efectiva", agregó.
Hasta ahora el trabajo de los servicios secretos alemanes se centra en recoger informaciones. Los planes contemplan dar la posibilidad de actuar en determinados casos, contemplando incluso la posibilidad de efectuar actos de sabotaje en el extranjero si hay amenaza de guerra y también causar daños en infraestructuras informáticas para detener ciberataques.
En terminos generales se abre la posibilidad de acciones de hackeo para manipular o borrar datos, cambiar instrucciones para la construcción de armas o interrumpir el pago de agentes de actores enemigos.
No obstante, se mantiene la prohibición de hacer uso de la fuerza contra personas en el extranjero aunque los miembros del Servicio Federal de Inteligencia (BND) ya no necesitarán un permiso especial para salir del país con armas.
El BND es uno de los tres servicios secretos alemanes y es competente para acciones fuera del país.
Las competencias de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, que opera en el interior de Alemania, también deberán ser ampliadas en cuanto a la posibilidad de analizar grandes cantidades de datos recurriendo a la Inteligencia Artificial y también en lo relativo a las requisas digitales o la observación de viviendas.
La reforma fue aprobada por el Gobierno alemán poco después de un incidente ocurrido en el aeropuerto de Leipzig en el que se encontró un dron cargado con explosivos cerca de un Antonov ucraniano.
La comisionada federal de protección de datos, Louisa Specht-Riemenschneider, critica que la reforma prive a su organismo de la supervisión de la protección de datos respecto al BND. Como consecuencia, las personas afectadas contarían con medios muy limitados para averiguar cómo tratan sus datos los servicios de inteligencia, informa la emisora alemana ntv.
Specht-Riemenschneider también ve con recelo la posibilidad de que, en el futuro, se permita a la agencia de inteligencia interior y al BND acceder a sistemas de videovigilancia públicos y privados situados en espacios públicos. A su juicio, el almacenamiento indefinido de datos personales también es inconstitucional.
El Partido Verde y La Izquierda critican los planes por vulnerar el llamado principio de separación, que exige una distinción clara entre las competencias de los servicios de inteligencia y las de la Policía, según ntv. Este principio se estableció como una lección aprendida de la época nazi, cuando la Policía Secreta del Estado (Gestapo) utilizó amplios poderes para actuar con brutalidad contra los opositores políticos del régimen nazi, así como contra judíos y otros grupos.
Por su parte, la Sociedad para los Derechos Civiles (GFF) advierte sobre una "expansión masiva de los poderes de los servicios de inteligencia". Kai Dittmann, representante de la GFF, declaró al diario Rheinische Post que el BND (Servicio Federal de Inteligencia) y la Oficina para la Protección de la Constitución podrían vulnerar gravemente los derechos fundamentales mediante el uso ampliado de programas espía estatales, análisis de inteligencia artificial realizados prácticamente sin salvaguardas, el acceso a cámaras de vídeo privadas e incluso operaciones de "contraataque informático" (hack-back). Dittmann reclamó una revisión a fondo del proyecto de ley, calificándolo de "en gran medida inconstitucional".
Fuente: Deutsche Welle

