Por Orlando Jorge Mera

A principios del 2004, una connotada dirigente política me observó un detalle que nunca se me ha olvidado: “Hay gente que cree que la sociedad gira en torno a ellos, cuando somos nosotros los ciudadanos los que giramos alrededor de la sociedad”.

Esa expresión hoy día retrata en cuerpo entero al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que va por 18 años consecutivos en el poder, en el que se han confundido el partido, sus estructuras y el Estado.

Cuando un partido no puede celebrar reuniones de sus organismos, cuando tiene que pactar previamente como si fuese un guión lo que se va a conocer y a aprobar, y que no se puede someter a discusión ningún tema que pueda verse como un asomo de división o diferencia, ese partido está entonces en crisis.

Es lo que le sucede ahora al PLD, cuyos principales dirigentes están salpicado por serios cuestionamientos nacionales e internacionales relacionados con corrupción e impunidad. Mientras ese partido, que hoy día es la antitesis de su fundador, está en crisis, la situación política, social y económica del país no es nada halagüeña.

La inseguridad ciudadana nos golpea diariamente, sin ninguna solución. El desempleo, atormenta a los más jóvenes y a los dominicanos en sentido general. Los resultados del diagnóstico de educación nos confirman lo mal que estamos en este sector, del cual se le dedica el 4% del PIB, y no hay avances significativos. En materia de salud, los hospitales son cementerios, y la medicina inalcanzable por sus costos para las grandes mayorías. El alto costo de la vida golpea a todos los dominicanos. Y encima, una deuda pública que este gobierno la ha llevado a niveles nunca vistos en el pasado.

El panorama es bastante oscuro. Todo lo anterior acontece en medio de la escandalosa corrupción que ha caracterizado y corroido a las estructuras de gobierno desde 2004 hasta la fecha.

Lo anterior se une a que la justicia está controlada por el PLD, y por ello, hoy día no hay un solo caso de corrupción que involucre a funcionarios y exfuncionarios del PLD. Desde los casos de la Sun Land hasta Odebrecht, ninguno han recibido la sanción correspondiente. Todo, debido a la impunidad que ha caracterizado los gobierno del PLD.

Llegó por tanto la hora del cambio. La sociedad ha despertado.

La mayoría del pueblo dominicano quiere el cambio político, pero no para hacer lo mismo. No para el famoso quitarte tú, para ponerme yo. Es para cambiar la sociedad dominicana desde los mismos tuétanos, y sancionar la corrupción y poner fin a la impunidad. Este es nuestro compromiso.

Fuente:elnacional.com.do


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