Un respiro en la tensión entre Irán y los países del Golfo

Un respiro en la tensión entre Irán y los países del Golfo

El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha terminado, al menos de momento. Algunos países de la región del Golfo se han visto arrastrados a las hostilidades.

Irán atacó repetidamente objetivos estadounidenses en países árabes, especialmente bases militares. También fueron blanco instalaciones industriales, en particular aquellas relacionadas con la industria petrolera.

Los países del Golfo observan ahora con nuevos ojos sus relaciones tanto con Estados Unidos como con Irán. Según la agencia Reuters, que cita fuentes anónimas de la región, disminuye la confianza en la seguridad que Estados Unidos puede ofrecerles, e Irán es percibido como potencia regional permanente. Un alto funcionario de un país del Golfo habría dicho a Reuters que la desescalada se considera positiva, pero que la situación actual es claramente peor que antes de la guerra.

Incluso tras el acuerdo provisional, desde Teherán no hay señales de que vaya a producirse un cambio fundamental de rumbo hacia sus vecinos. Más bien, la cúpula iraní subraya que ha sobrevivido políticamente a la guerra. Según diplomáticos y analistas del Golfo, Irán ha salido del conflicto más débil económica y militarmente, pero políticamente intacto. El país ha conservado sus estructuras políticas y sigue teniendo la capacidad de presionar a los países del Golfo y a los flujos energéticos globales

Ni los países del Golfo ni Irán parecen interesados en una nueva escalada militar, pero lo cierto es que la guerra ha profundizado notablemente la desconfianza mutua. "En principio, este conflicto ha dañado gravemente, si no destruido, el acercamiento mutuo", comenta a DW Sebastian Sons, experto en la región del think tank de Bonn CARPO.

En particular, el acercamiento de Arabia Saudita a Teherán ha sufrido un retroceso. Ambos países lograron normalizar sus relaciones diplomáticas en 2023, con mediación china, tras siete años de ruptura. "La frustración hacia Irán ha aumentado claramente", señala Sons.

Por su parte, el investigador de paz y conflicto Conrad Schetter, del Bonn International Center for Conflict Studies (BICC), sostiene que, aunque los ataques supusieron una conmoción para muchos países del Golfo, los intereses comunes harán que las relaciones no se rompan por completo.

Irán también ha sacado lecciones de la guerra. Para Schetter, los ataques contra los países del Golfo tenían un objetivo estratégico: demostrar que, "sin Irán, la región no funciona". Los ataques mostraron la vulnerabilidad de las exportaciones de petróleo y gas, así como del comercio y el turismo.

Sebastian Sons coincide en que los países del Golfo fueron objetivos relativamente fáciles para Irán. Con un esfuerzo militar limitado, Teherán logró un impacto político y económico considerable. Según el think tank británico Chatham House, Irán probablemente seguirá recurriendo a este tipo de herramientas de presión directa. La guerra ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las monarquías del Golfo. Teherán quiere seguir siendo un actor clave en la política regional.

Por otro lado, todo indica que los países del Golfo adoptarán una política más pragmática hacia Irán. "El debate se mueve entre el diálogo y la disuasión", subraya Sons. Arabia Saudita principal rival suní de Irán, no ha roto sus relaciones diplomáticas a pesar de los ataques. Omán y Qatar siguen manteniendo contactos estrechos con la cúpula iraní. Los países del Golfo se ven obligados a combinar ambas estrategias: disuasión donde sea necesario y diálogo donde sea posible.

También ha cambiado la percepción de los países del Golfo sobre Estados Unidos. "Estas relaciones son hoy muy contradictorias", señala Sons. Aunque Estados Unidos sigue siendo un socio clave en materia de seguridad, la guerra ha demostrado los límites de su capacidad de protección.

Schetter llega a una conclusión similar: los países del Golfo han comprobado que Estados Unidos no pudo protegerlos de manera eficaz. Por ello, prevé un mayor rearme, inversiones en defensa aérea y tratar de diversificar las rutas de exportación de petróleo y gas para reducir la dependencia del estrecho de Ormuz.

"A pesar de los golpes militares que ha recibido, el país sale políticamente reforzado de esta crisis", destaca Conrad Schetter. En este contexto, los expertos coinciden en que ni la reconciliación plena ni la confrontación abierta son escenarios probables entre Irán y sus vecinos.

Lo más probable es una coexistencia pragmática: más desconfianza que antes, pero también más diálogo; más disuasión, pero también más intentos de entendimiento. Ambas partes han comprendido cuán elevados serían los costos de una nueva escalada.

Fuente: Deutsche Welle

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